1º Crónicas 21:15: “… miró Jehová y se arrepintió de aquel mal…”

Por, Matt Slick

  • 1º Crónicas 21:15: “Y envió Jehová el ángel a Jerusalén para destruirla; pero cuando él estaba destruyendo, miró Jehová y se arrepintió de aquel mal, y dijo al ángel que destruía: Basta ya; detén tu mano. El ángel de Jehová estaba junto a la era de Ornán jebuseo”.

Ciertamente, este versículo es difícil de analizar. David fue movido a censar al pueblo de Israel y al hacerlo, pecó contra Dios. Debido a lo que David hizo, el Señor le dio tres opciones de cómo Su juicio, por causa de este pecado, caería sobre Israel. David eligió caer en las manos del Señor, por lo que Dios envió una plaga sobre Israel y 70.000 personas murieron:

  • 1º Crónicas 21:14: “Así Jehová envió una peste en Israel, y murieron de Israel setenta mil hombres”.

No parece existir razón alguna para atrasar tal intercesión, por ejemplo, una lección que deba darse a las personas a través  de un juicio o calamidad. Es un tema acerca de castigo y por alguna razón el Señor le dice al ángel que se detenga antes que Israel fuera destruido. Este texto trae varias preguntas a la mente:

  • ¿No conocía Dios Su propio corazón y sabía que no quería destruir a Jerusalén?
  • Si es así, ¿por qué enviaría a un ángel al que posteriormente llamaría, cuando parecía no haber alguna intercesión u oraciones llevadas a cabo por alguien?
  • ¿Concluiremos que Dios se estaba arrepintiendo de la misma destrucción que Él había causado?
  • ¿Cambia el estado emocional de Dios de forma que Sus acciones cambien aunque Él tiene un conocimiento perfecto de todas las cosas?

El teísmo abierto no ofrece alguna mejor explicación a esas preguntas de las que ofrece el teísmo clásico. Desde la posición teísta abierta, Dios conoce todas las cosas del presente, incluyendo Su propio corazón. Seguramente Él hubiera conocido Su propia ira y hubiera sido perfectamente capaz de predecir Su propia conducta y ceder, por lo tanto, ante la posible destrucción de Israel. Y lo más probable, claro está, es que el pueblo de Israel estuviera orando y el Señor, al escuchar esas oraciones se haya arrepentido; pero eso no es lo que el texto dice.

La única explicación que podemos ofrecer, es que esos versículos están mostrando a Dios tanto en juicio como en compasión. Aún más, la compasión de Dios se demuestra en que cede para no destruir a Jerusalén, ya que Dios sabía que ese sería el lugar futuro de la crucifixión de Cristo.

 

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