1ª Juan 5:16-17: El pecado que lleva a muerte

  • “Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida. 17 Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte.” (1 Jn 5:16-17).

Entre los cristianos se discute el significado de los vv. 16-17. No existe un consenso acerca de su significado. Pero hablando en forma general, existen pecados que las personas cometen que Dios los toma tan en serio como para terminar con la vida de esas personas. Un ejemplo de este pecado son, Ananías y Safira en Hechos 5:1-10, quienes mintieron al Espíritu Santo. Dios los juzgó por esto, y ambos murieron.

  • “Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad, 2 y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. 3 Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? 5 Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron. 7 Pasado un lapso como de tres horas, sucedió que entró su mujer, no sabiendo lo que había acontecido. 8 Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto. 9 Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. 10 Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido.” (Hch 5:1-3, 5. 7-10).

Otro pecado asociado con muerte es el encontrado en 1ª Corintios 5:1-5, donde se registra que un hombre estaba teniendo relaciones sexuales con la esposa de su padre:

  • “De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. 2 Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? 3 Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. 4 En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, 5 el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.”

La blasfemia contra el Espíritu Santo es ciertamente otro pecado digno de muerte. Dios les da a aquellos que cometen pecado la depravación en sus y mentes, quienes se encuentran más allá de toda redención. Algunos creen que la blasfemia contra el Espíritu Santo es un pecado que lleva a la muerte. Por lo menos, garantiza la condenación.

 

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