1ª Timoteo 2:4; 2ª Pedro 3:9 y el universalismo

Los universalistas enseñan que todas las personas  serán, eventualmente, salvas a través de la expiación de Jesús. Ellos sostienen que la Biblia enseña que Dios quiere que todos los hombres sean salvos; y por lo tanto, todos los hombres serán salvos. Con esto, ellos niegan la naturaleza eterna del infierno como castigo consciente del perdido. Dos de los versículos más importantes que ellos usan para apoyar su posición son:

  • 1ª Timoteo 2:3-4: “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.”
  • 2ª Pedro 3:9: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”

Si estos versículos fueran los únicos que tuviéramos para continuar, entonces, los universalistas podrían ser capaces de producir un argumento fuerte. Pero debido a que nosotros no hacemos doctrina de dos o tres versículos, sino de todo el consejo de Dios, concluimos que la enseñanza universalista no puede ser verdadera. Por ejemplo, en Mateo 25:46, Jesús dice: “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.” La misma palabra griega “aionion”, es usada para describir tanto el castigo como la vida. Si la vida eterna, “aionion”, es de hecho, eterna, entonces el castigo eterno, “aionion”, es también eterno. Considere también Marcos 3:28-29, donde Jesús dice: “De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; 29 pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno.” El v. 28 dice que todos los pecados serán perdonados; pero el v. 29 aclara la declaración y llanamente dice que hay un pecado que “…no tiene jamás perdón…” (Ver el artículo acerca de Marcos 3:28-29 y el Universalismo.) De igual forma, considere Apocalipsis 20:10: “Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.” Compare ahora el uso de “…por los siglos de los siglos…” en 2ª Timoteo 4:18: “Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.”
En cada uno de los versículos mencionados, se usa la misma frase en el griego: “eis tous aionos ton aionon”. (Ver también el artículo, Por siempre y para siempre.)

Aun así, los universalistas afirman que los versículos al inicio de ese artículo son evidencia fuerte de que Dios salvará a todas las personas. Si estos fueran tan fuertes, entonces, la mayoría de los cristianos aceptarían el universalismo; pero no es así. Por lo tanto, ¿a quién le creemos acerca de la naturaleza eterna del castigo por los pecados que tratan estos versículos?

1ª Timoteo 2:3-4

  • “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.”

¿Prueba este versículo que Dios salvará a todas las personas? No. Simplemente declara que Él quiere que todos los hombres sean salvos…” En griego, la palabra “quiere” es, “thelō, ethelō”, “thel'-o, eth-el'-o” y su significado aquí es, “estar inclinado a” (algunas veces se usa adverbialmente como “gustosamente”), “desear”. Este “quiere” se puede apreciar en Marcos 9:35: “Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere (“thelō, ethelō”) ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos.” 1ª Corintios 7:36: “Pero si alguno piensa que es impropio para su hija virgen que pase ya de edad, y es necesario que así sea, haga lo que quiera (“thelō, ethelō”), no peca; que se case.”

Dios desea que todas las personas sean salvas; pero no todas las personas “querrán” ser salvas. Entonces, ¿está diciendo esto que la voluntad de Dios no se lleva a cabo? Sí y no. Dios quiere que las personas no pequen; pero ellas, pecan. ¿Se podrá llevar a cabo la voluntad de Dios si hay pecado por parte de las personas? No. ¿Está Dios en control? Sí, aun cuando Su voluntad de que las personas no pequen, no se lleve a cabo. ¿Cómo así? Porque las personas serán juzgadas por sus pecados cayendo bajo la condenación de Dios. Sólo, lógicamente, si no han sido justificados por la fe en Cristo. Ezequiel 33:11, dice: “Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?” ¿Quiere Dios la muerte del impío? No. ¿Pero perecerán ellos? Sí. Porque Dios castag al picador que no está cubierto por la sangre de Cristo: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” (Jn 3:36).
Considere el caso de un juez justo que debe sentenciar a muerte a un reo. El juez, es un buen hombre, honesto y lleno de misericordia. Sin embargo, él debe cumplir la ley establecida. ¿Es su querer/desear, sentenciar a muerte a este hombre? Creemos que no. Pero debido a que existen leyes, él deberá cumplirlas. De igual forma sucede con Dios. Él quiere/desea que las personas no perezcan, pero muchos lo harán porque rechazan a Dios y a Su Mesías. Ellos entonces, enfrentarán el juicio del Legislador. La Ley tendrá que cumplirse.

Entonces, ¿prueba 1ª Timoteo 2:4 que Dios salvará a todos los hombres? No.

2ª Pedro 3:9

  • “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”

El mismo argumento descrito anteriormente, aplica a este versículo. Dios puede y de hecho, desea que todas las personas sean salvas, sin embargo, Su deseo no es llevado a cabo. Aún más, el arrepentimiento es algo que Dios da: “que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad,” (2 Ti 2:25). Si Dios quiere que todos se salven, ¿por qué es que Dios no le dará a ellos lo que necesitan para ser salvos? ¿Por qué no puede hacer que las personas caminen de acuerdo a Su Palabra? ¿Puede Dios hacerlo? Sí puede: “Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” (Ez 36:27). ¿Por qué entonces, Dios no les concede arrepentimiento a todas las personas y coloca Su Espíritu en todas ellas para que guarden así Su Palabra? Y no olvidemos donde Jesús dice que Él habla en parábolas para que las personas no entiendan su significado. Considere Marcos 4:11-12: “Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; 12 para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.” Note que las parábolas son dichas para que las personas no vean ni escuchen. Romanos 11:8, dice: “como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy.” Y para hacer las cosas más complicadas, Dios ha ordenado que Israel responda en fe a Su llamado: “Sordos, oíd, y vosotros, ciegos, mirad para ver.” (Is 42:18).

¿Qué vamos a hacer de todo esto? Si es la voluntad de Dios que todos sean salvos, entonces, ¿por qué no le concede a todos el arrepentimiento? ¿Por qué no coloca de Su Espíritu en todas las personas? ¿Por qué habla en parábolas para que las personas no entiendan? ¿Por qué endurece a Israel para que no acepten al Mesías?

Esto se debe a que hay mucho más en todo este tema que un simple, “Dios quiere que todos se salven; por lo tanto, todos serán salvos.” Hay mucho más en la voluntad y propósito de Dios que una intención genérica de salvar a todas las personas.

Pero, ¿desea Dios una cosa y aun ordena otra? Sí

Dios puede desear una cosa y ordenar otra. Por ejemplo, es claro que Dios no quiere que las personas pequen, sin embargo, Hechos 2:23, dice: “a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole;” Dios planeó que Jesús fuera a la cruz, pero para poder hacerlo, los hombres tuvieron que haber pecado para que esto ocurriera. ¿Dios quería que ellos pecaran? No, pero esto era parte del plan ordenado por Dios.

De igual manera, Herodes (Lc 23:11), Pilato (Lc 23:24) y los judíos (Lc 23:21) pecaron de forma que ellos llevaron a Cristo a la muerte. Sin embargo, Hechos 4:27-28, dice: “Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, 28 para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera.” No era la voluntad de Dios que Herodes, Pilatos y los judíos pecaran, pero sí era la voluntad de Dios que esto sucediera. Los caminos de Dios no son los nuestros; Él es soberano sobre toda creación y puede inclusive usar hombre pecadores para llevar a cabo Su voluntad.

Considere a Faraón. Dios le dijo a Moisés que le ordenara a Faraón que dejara salir Su pueblo (Ex 8:1), sin embargo, Dios en Éxodo 4:21, dice: “Y dijo Jehová a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo.”

Considere a Sehón rey de Hesbón. En Deuteronomio 2:25, Dios le dice a Moisés: “Hoy comenzaré a poner tu temor y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y temblarán y se angustiarán delante de ti.” Los vv. 26-27, dicen: “Y envié mensajeros desde el desierto de Cademot a Sehón rey de Hesbón con palabras de paz, diciendo: 27 Pasaré por tu tierra por el camino; por el camino iré, sin apartarme ni a diestra ni a siniestra.” Y el v. 30, sin embargo, dice: “Mas Sehón rey de Hesbón no quiso que pasásemos por el territorio suyo; porque Jehová tu Dios había endurecido su espíritu, y obstinado su corazón para entregarlo en tu mano, como hasta hoy.”

Pero esto plantea otra pregunta: ¿Hubiera Dios evitar que ellos pecaran? Si, Él hubiera podido. ¿Recuerda a Abimelec en Génesis 20? Él era el rey de Gerar y Abraham dijo que su esposa, Sara, era su hermana (Gn 20:2: “Y dijo Abraham de Sara su mujer: Es mi hermana. Y Abimelec rey de Gerar envió y tomó a Sara.”) Abimelec hubiera pecado ya que estaba interesado por Sara, pero Dios, no lo permitió. El v. 6 dice: “Y le dijo Dios en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí, y así no te permití que la tocases.”

Muy bien, ¿pero por qué se han mencionado tantos versículos “contradictorios” que tratan con la voluntad de Dios y propósito? Es para demostrar que Dios puede desear una cosa y aun, ordenar otra, Él puede desear que todos los hombres sean salvos, pero no haberlo ordenado para que esto ocurra.

¿Por qué Dios haría tal clase de cosas?

El único lugar en la Escritura que puedo encontrar para obtener una respuesta a esta pregunta se encuentra en Romanos 9:22-23: “¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, 23 y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria,”

Este pasaje ha sido debatido y analizado por un grupo de teólogos y aquí, no buscaré hacer defensa de la posición que sostengo. Más bien, concluiré diciendo que finalmente el tema es, la gloria de Dios y Su soberanía, que Él quiere y obra de acuerdo a Sus propósitos y no a los de los hombres.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

 

 

 

 
 
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