21:11: ¿Qué hay acerca de los 153 peces y la Perseverancia de los Santos?

El capítulo 21 de Juan es uno de los pasajes más ricos de la Escritura. El capítulo funciona como un Epílogo, detallando la redención y restauración del apóstol Pedro. El capítulo empareja lo físico con lo espiritual y lo literal con lo simbólico se empareja para lograr un registro increíble de la redención ofrecida a través de Jesucristo. Una de estas combinaciones se encuentra en Juan 21:11 donde Pedro saca una red a tierra llena con 153 peces:

  • “Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió.”

Pedro es uno de los 7 discípulos presente en la playa del mar de Galilea. El texto dice que él y los discípulos salieron a pescar en la noche y que no pescaron nada. Cuando Jesús, el cual no había sido reconocido inicialmente, se presentó, le sugirió a Pedro y a los discípulos echar la red a mano derecha, pescando un gran número de peces (v. 6). Juan, el discípulo amado es el primero en reconocer al Señor: “Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor!” (v. 7). Escuchando esto, Pedro, “se echó” (“βάλλω”, “ballō”, “bal'-lo” – "zambullirse; caer sin importar dónde") al mar para llegar a Jesús. Esto se debió a que él, en Juan 18, había negado su asociación y fidelidad a Jesús y deseaba redención.

La idea de redención es el tema en Juan 21 y es visto en todo el capítulo. A continuación hay una lista de algunas de las combinaciones físicas/espirituales y literales/simbólicas en el texto:

  1. Siete discípulos  = Finalización espiritual
  2. Noche = Oscuridad espiritual
  3. No pescaron nada = En los evangelios, los discípulos nunca pescaron sin Jesús y sólo pescaron con Jesús.
  4. El romper/inicio del día = Jesús penetrando la oscuridad.
  5. Ceñirse la ropa por parte de Pedro = Estar en reverencia delante de Jesús.
  6. Fuego de carbón = Un paralelo entre el fuego donde Pedro se calienta en Juan 18 y niega a Jesús en la oscuridad de una noche maligna y el fuego en Juan 21: la redención de Pedro y el amanecer de un nuevo día.

De estas combinaciones ninguna es tan intrigante como los 153 peces del v. 11. La pregunta está dirigida al significado de este número. Una cantidad de respuestas han sido dadas. Las siguientes respuestas presentan algunas de las sugerencias más populares:

  1. Una representación del Tetragramatón y el cual, supuestamente aparece 153 veces en el Antiguo Testamento.
  2. Una representación de cada una de las especies existen en el mar en ese momento.
  3. El argumento de que el 153 es el número triangular 17º,  y debido a que 10 (La Ley) + 7 (La Gracia) es = 17; que esta es la una figura de la Ley y Gracia.
  4. ¡Que el pescado # 154 se escapó de la red!

Si bien es cierto que todas estas parecen sugerencias interesantes, todas parecen ser forzadas.

Debido a que el tema de Juan 21 es acerca de redención, tendría sentido que los 153 peces de alguna forma hablen del tema. Sin contar la obvia sugerencia de que Juan tenía un ojo increíble como testigo de la manifestación de la resurrección de Jesús aquí,  tanto, que registró el número exacto de peces en la red. Por lo tanto no deja de ser razonable sugerir que los 153 peces en Juan 21:11 testifica de la doctrina de la perseverancia de los santos. Esto es, cuando Jesús, lo “pesca” a Usted (lo redime), ¡Él nunca lo dejará ir! Usted estará por siempre dentro de la red que “nunca  se romperá”.

Esto es aun verdad cuando nosotros, como Pedro, lo negamos a Él.

La perseverancia de los santos es la doctrina que enseña que una vez que la persona es salva, Usted siempre es salvo. Es más comúnmente conocida como la “P” en el acróstico “TULIP” de Juan Calvino. (Nota del Traductor: La perseverancia es el quinto punto distintivo del calvinismo.) La doctrina es claramente esquematizada en el Evangelio de Juan:

  • Juan 6:39: “Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.”
  • Juan 10:28-30: “y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29 Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. 30 Yo y el Padre uno somos.”
  • Juan 18:9: “para que se cumpliese aquello que había dicho: De los que me diste, no perdí ninguno.”

Cuando emparejamos el significado simbólico detrás de los siete discípulos (culminación, perfección), es aún más enfatizado. Jesús redime perfectamente a cada uno de los que el Padre le da. ¡Él no pierde a nadie!

Otro argumento sugiere que la gematría hebrea para “Hijo de Dios” la cual es Beni Ha Elohim, es igual a 153: B - 2, N - 50, Y - 10, H - 5, A - 1, L - 30, H - 5, Y - 10, M - 40 = 153. Se dice que la frase existe 7 veces, con una versión existente, ligeramente diferente. Si esto se tomara legítimamente, entonces, más adelante, se enfatizaría la idea de la redención porque testifica de la habilidad de convertirse en un “hijo de Dios” y que nosotros, seremos perfeccionados a través de esto, en Cristo.

Muchas sugerencias se han ofrecido acerca del por qué la cantidad de peces es tan distintiva en Juan 21:11 es 153. Es importante saber que de las muchas respuestas dadas, la más importante es la que testifica del poder de Jesús para guardar lo que Él pesca. ¡Nunca podremos ser el pez 154 que se escapó! La red no se puede romper. No podemos tomar la carnada y correr. ¡El nylon de la caña de pescar no se puede romper! Esto es, un mensaje tanto literal como simbólico, físico y espiritual que se encuentra en Juan 21. Los 153 peces testifican de esta gran doctrina que conocemos como la perseverancia de los santos.

Este glorioso mensaje se resume en las tres veces que Jesús redime a Pedro y que dan cuenta de cada una de las tres negaciones.

 

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