Aislando el Evangelio

Por, Matt Slick

Uno de los métodos para detener la propagación de una enfermedad, es aislándola. De esa forma, no entrará en contacto con nadie más ni se esparcirá. Pero este principio no solo funciona en enfermedades. También funciona con las cosas espirituales. Ud. puede detener la propagación del evangelio aislándolo de aquellos que lo propagan.

El diablo quiere que el evangelio sea detenido. Por lo tanto, todo lo que tiene que hacer es aislar a aquellos que lo propagan. Esto puede lograrse de formas diferentes. En algunos países, aislar a los cristianos se logra al declarar el cristianismo ilegal y enviando a aquellos que lo promueven a prisión. Otra forma, es esparcir falsas enseñanzas para que la verdad no tenga oportunidad de obtener un punto de apoyo. Otra forma es diluir la verdad de tal forma que el cristianismo se convierta solamente en otra filosofía que compite por sobrevivir en un mar de ideas.

En los Estados Unidos, la crítica tan sutil y persistente de cristianos y del cristianismo es, de tal manera, que ha presionado con éxito el mensaje del evangelio hasta sacarlo de los límites sociales. Si este modelo de aislamiento continúa, el cristianismo quedará relegado a una hora el domingo por la mañana que sólo podrá ser practicado a puerta cerrada en las iglesias.

En la medida en que el secularismo gana espacio con su moral relativa y su filosofía evolutiva, la verdad absoluta de la Palabra de Dios estará indudablemente bajo constante ataque. Después de todo, dos cosas que compiten no pueden ocupar el mismo espacio. A la luz de esto, los cristianos seguirán retirándose a sus iglesias y hogares siendo permanentemente urgidos a que guarden sus opiniones para sí por temor a ofender a alguien, decir algo que no es políticamente correcto o que viola los derechos de alguien al decir que algo es pecado.

Pero los cristianos no están llamados a permanecer quietos y aislados. No estamos supuestos a retirarnos de la batalla. Más bien, con confianza y valor debemos obedecer el mandamiento de Jesús que dice:

  • Mateo 28:19-20: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”.

Usted no obedece a Jesús escondiéndose, retirándose o siendo intimidado a un silencio aislado. Usted obedece a Jesús al hacer lo que Él ordenó hacer, y al hacerlo, debe tener la fe que Dios es soberano y que Su poderosa palabra no regresará vacía sin que haga lo que Él quiere.

  • Isaías 55:11: “así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”.

Permítame entonces preguntarle: Como cristiano, ¿se siente aislado de la sociedad? ¿Ha sucumbido a las presiones sociales de hablar el evangelio a alguien porque no se siente seguro? ¿Fue ridiculizado o se preocupa de no ser bien recibido? ¿Ha retenido las palabras de verdad porque no quería ofender a alguien o porque podría ser ridiculizado o porque tal vez esto le costaría una amistad? Si este es el caso, quite sus ojos de Ud. y de sus circunstancias y colóquelos en Jesús siguiéndolo. Sea sabio. Ore, pero no permita que lo aíslen.

 

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