Ame a su esposa

Por, Tony Miano
Editado por, Matt Slick

  • Efesios 5:25-30: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. 28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. \P Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, 30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos”.

El anterior pasaje, comprende el pasaje definitivo con relación al amor de un esposo, por su esposa. Lo comparto aquí, para establecer el tono de lo que sigue. Mientras que mi retórica será señalada intencionalmente algunas veces, mi esperanza es hablar la verdad en amor y animar a mis hermanos cristianos a amar y proteger mejor a sus esposas y matrimonios.

Algunos de mis hermanos cristianos que leerán este artículo, están fallando en cuanto a amar a sus esposas como deben. Sé que esto es cierto porque los he visto; porque algunos me lo han confesado; porque en estos años, he hablado con muchas esposas heridas, y sé que es cierto porque también, en el pasado fallé en amar a mi esposa de forma correcta.

¿Quiere ver a su esposa crecer?

¿Quiere ver a su esposa crecer en su pasión por alcanzar al perdido con el evangelio? Si es así, entonces, ore por ella. Porque solo Dios, a través  del poder del Espíritu Santo, le puede dar a ella tal clase de corazón por el evangelismo.

Ud. no puede hacer que su esposa sea una evangelista, más de lo que Ud. mismo puede ser un evangelista.

¿Quiere Ud. que su esposa crezca en su pasión por alcanzar al perdido con el evangelio? Si es así, dele a ella oportunidades sobre cómo compartir su fe; pero hágalo de tal forma que ella sienta seguridad para crecer a un ritmo que sea consistente con quien es ella en Cristo. Ella no deberá tener temor de aprender de Ud., ni tampoco deberá estar temerosa aprender algo nuevo. Ud. esperará que ella lo aplique inmediatamente en un nivel consistente con lo que Ud. es, en vez de quien es ella.

¿Quiere Ud. ver a su esposa crecer en su pasión por alcanzar al perdido con el evangelio? Si es así, entonces, sea su mayor animador. Pero hágalo de una manera que no sienta servilismo, mientras piensa si Ud. irá a decir: “Muy bien cariño. Ahora, ¡estás lista para esto!”.

No actúe con condescendencia hacia ella. Más bien, muéstrele un apoyo verdadero que involucre autentica alabanza, recordándole a ella que el tamaño o el alcance del esfuerzo evangelístico, no es tan importante como el amor hacia Dios y el amor hacia las personas por las que vale el esfuerzo.

¿Es Ud. un predicador de las calles? Permita entonces que su esposa vea, que el tratado que ella repartió hoy, es tan importante como los 40 minutos que pasó predicándole a 50 o a 100 personas.

¿Quiere Ud. ver a su esposa crecer en su pasión por alcanzar al perdido con el evangelio? Si es así, agradézcale regularmente por la forma como ella le apoya en sus esfuerzos evangelísticos, si es que ella lo hace. Asegúrese que ella entienda que los dos son, un equipo evangelístico, si ella está o no con Ud. en las calles. Comparta sus historias con ella; pero hágalo de tal forma que la haga sentir como parte del esfuerzo, y no como en el exterior, mirando hacia dentro.

¿Quiere Ud. ver a su esposa crecer en su pasión por alcanzar al perdido con el evangelio? Entonces, no cometa el error de permitir que el evangelismo, se convierta en “la otra mujer”. Pase tiempo con su esposa y tenga conversaciones diferentes al evangelismo. Háblele acerca de ella. Escúchela. Esté dispuesto, con gozo en su corazón, a no llegar a las calles, para ministrarle a su esposa. Ame a Cristo más que a su esposa, pero ame a su esposa más de lo que ama el evangelismo.

¿Quiere Ud. ver a su esposa crecer en su pasión por alcanzar al perdido con el evangelio? Entonces, si ha cometido los errores que una vez cometí, arrepiéntase. Pídale al Señor perdón y después busque el perdón de su esposa. Deje que ella vea verdadera humildad, y muéstrele el mismo tipo de amor  sacrificial mostrado por Cristo a Su iglesia, cuando Él puso Su vida por ella.

Predicador de las calles, ¡ame a su esposa!

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

 

 

 

 
 
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