Apaciguando a Ismael: El Corán es quemado en Afganistán

Por, Robin Schumacher
Editado por, Matt Slick

La reciente destrucción involuntaria de un número de coranes, en una base militar estadounidense en Afganistán, tiene a los oficiales estadounidenses pidiendo disculpas al país musulmán, incluyendo una que viene directamente del mismo presidente Obama. En la actualidad, las disculpas no parecen estar logrando algo bueno para apaciguar a los ofendidos. Recientemente un soldado, vistiendo uniforme del ejército nacional afgano, asesinó a dos soldados estadounidenses por el incidente.

Los talibanes han usado el acontecimiento tratando de reunir a todos los musulmanes a su causa, declarando públicamente:

  • “Debemos atacar las bases militares, sus convoyes militares, debemos asesinar a sus soldados, arrestar a sus soldados invasores,  golpearlos y darles una lección de forma que nunca más se atrevan a insultar el sagrado Corán”.

Esto no es sorprendente; el mal siempre anhela ser justificado y aprobado. Cuando se piensa que en la religión se encuentra tanto la justificación como la aprobación, sonríen ampliamente, y creen que no hay mejor lugar que casa para llevar a cabo sus acciones.

Lo que es interesante acerca de la situación, es la rápida y continua retahíla  de disculpas por la quema de los coranes, lo que cualquier persona racional puede ver como totalmente accidental. En cambio, cuando la Biblia es en forma deliberada echada en la basura o destruida por un grupo de personas, nunca ocurre esta clase de mendicidad para exigir perdón.

Hace varios años, una galería de arte británica colocó una Biblia en exhibición y le pidió a todos los visitantes que la ridiculizaran y maltrataran por medio de escritos, dibujos, etc. y muchos, aceptaron con entusiasmo la invitación. Sin embargo, no recuerdo a ningún representante del gobierno británico disculpándose ante la comunidad cristiana o judía por este tipo de exhibicionismo contra la Biblia.

Cuando la biblioteca pública de leyes en el condado de Sacramento, Estados Unidos, exhibió una pintura llamada, “Valores Morales” elaborada por el artista y abogado de San Francisco, Jeri Wyrick, pintó en forma figurativa una gran Biblia con la etiqueta, “Advertencia: Puede afectar el juicio”, no recuerdo al gobernador de California expresar algún rechazo sobre esto o a los comentarios hechos por Wyrick que fueron: “Llegué a la conclusión que debe haber algo acerca de la fe religiosa que vuelve a la gente estúpida”.

Cuando en una exposición de arte en Colorado, se presentó a Jesús en un acto homosexual, no escuché disculpa alguna de quienes estuvieron involucrados o de algún político de Colorado. En cambio, la única declaración dada a las protestas pacíficas de los cristianos fue: “Tenemos que ser un país donde la libertad de expresión prospere”. También me pareció raro, que sólo los cristianos levantaron sus voces para condenar la “obra de arte”. No hubo ninguna protesta musulmana, aunque supuestamente el islam tiene a Jesús en alta estima. Me pregunto si el mismo silencio se hubiera experimentado si en vez de Jesús hubiera sido Mahoma.

Quienes, a lo largo del mundo, se oponen a la religión, siempre tratan de decir que toda fe es la misma; que toda fe es igualmente peligrosa o es una amenaza que trae a la humanidad.

Pero esto, no es cierto.

Lo único que tiene que hacer Ud., es ver los contrastes con el reciente incidente del Corán y los acontecimientos ya mencionados que se levantaron contra el cristianismo y ver las diferencias en cómo son los musulmanes radicales apaciguados, y cómo los cristianos son dejados con sus manos vacías. El hecho es que, en ambas religiones, la fe es instruida para llevar oposición de forma totalmente diferente.

¿No lo piensa así? Le invito a que lea las últimas palabras de cada uno de los fundadores de la fe en estas dos religiones sobre cómo tratar a sus enemigos. Las últimas palabras de Mahoma fueron:

  • “Oh Señor, que perezcan los judíos y los cristianos. Ellos hacen iglesia de las tumbas de sus profetas. No deberán existir dos fes en Arabia” (Hadith Malik 511:1588).

Y las últimas palabras de Jesús con respecto a Sus enemigos:

  • Lucas 23:34: “Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes”.

 

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