¿Cómo crece nuestra confianza en alguien?

¡Con el conocimiento! Entre más conozcamos a alguien, más aprenderemos a confiar en esa persona. Así, daremos un buen testimonio y con seguridad, acerca de él/ella.

Jesús, Dios encarnado lo declara de esta manera:

  • “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;” (Juan 5:39).

El primer lugar donde Jesús nos envía a investigar acerca de Él, es precisamente, las Escrituras: La Biblia, tal y como la conocemos actualmente. Y esa Palabra, inspirada por Dios mismo, es la que dará testimonio de la verdad, la cual es, Cristo.

¿Pero qué tanto conocemos de Jesús? ¿Podrías pensar que Él te considera Su amigo? ¿O que Él sea tu hermano mayor? Profundizando algo más, ¿lo consideras como tu único Pastor reconociendo Su voz como lo haces con un/una amigo/amiga? ¿Y qué conoces de Él como tu Salvador? ¿O sabes que Él es sin duda, Dios encarnado?

Conocer a alguien íntimamente, es poder dar testimonio de esa persona. Si no conocemos o sabemos acerca de Jesús, ¿cómo lo puedes llamar mi amigo, mi hermano mayor? ¿Mi Pastor, mi Salvador, mi Dios encarnado?

“Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.” (Juan 15:15).

 

 

 

 
 
CARM ison