¿Cómo deben los cristianos reprender las fuerzas demoníacas?

Por, Matt Slick

Algunas veces las personas me piden que hable acerca de las fuerzas demoníacas y cómo tratar con ellas. Este, es un tema difícil para hablar, pero siempre trato de basarme en las Escrituras. Después de todo, no queremos cometer errores cuando tratamos con lo demoníaco. Necesitamos ser muy cuidadosos, y debemos mantenernos pegados a la Palabra de Dios en todo.

Cuando tratamos con fuerzas demoníacas, deberá siempre orar a Dios y pedirle a Él que trate con ellos en el nombre de Jesús. A menos que una fuerza demoníaca se haya manifestado delante de Ud., no se dirija directamente a esta, ni tampoco le ore. Una vez más, permítame afirmar que deberá orar sólo a Dios y en el nombre de Jesús. Pídale a Dios que haga la batalla espiritual que le corresponde a Él.

Orar es una clase de conversación que tenemos con Dios, donde le pedimos que escuche nuestras peticiones (1ª Timoteo 2:1-3), y también le damos gracias (Filipenses 4:6). La oración nunca deberá ser ofrecida a nadie que no sea Dios, ya que finalmente, la oración es una forma de adoración. Sólo Dios es capaz de escuchar nuestros pensamientos y comprender simultáneamente las peticiones de los millones de cristianos en oraciones alrededor del mundo. La oración no es ofrecida a los muertos, a María, a los ángeles, o a alguien más.

Sin embargo, muchos cristianos bien intencionados cometen un gran error cuando tratan con las fuerzas demoníacas. Durante sus oraciones a Dios, algunas veces cambian, y le oran a las fuerzas demoníacas cuando tratan de reprenderlas. En forma ligera, esto puede parecer una buena idea, pero no encuentro nada en las Escrituras que digan que un cristiano le ore a los demonios y los reprenda. Más bien, el modelo bíblico es orarle a Dios y pedirle a Él que haga Su batalla. El único momento en las Escrituras donde se le habla directamente a las fuerzas demoníacas es cuando estas se encuentran presentes en situaciones de cara a cara.

Echemos un vistazo a las Escrituras que tratan con encuentros demoníacos:

  • Zacarías 3:2: “Pero dijo YHVH a Satanás: ¡YHVH te reprenda, Satanás! YHVH, que ha escogido a Jerusalem, te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del fuego?”
  • Mateo 4:3-4: “Y llegando el tentador, le dijo: Ya que eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. 4 Pero Él, respondiendo, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
  • Marcos 1:23-26: “Y en aquel momento estaba en la sinagoga de ellos un hombre con un espíritu inmundo, y chilló, 24 diciendo: ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús nazareno? ¿Viniste a destruirnos? ¡Sé quién eres: el Santo de Dios! 25 Pero Jesús le ordenó, diciendo: ¡Enmudece y sal de él! 26 Y el espíritu inmundo, convulsionándolo y gritando a gran voz, salió de él”.
  • 2ª Pedro 2:10-11: “y mayormente a los que van detrás de la carne en concupiscencia de contaminación, y desprecian la autoridad. Atrevidos, arrogantes, que no tiemblan al hablar mal de las potestades superiores; 11 mientras los ángeles, que son mayores en fuerza y en poder, no llevan ante el Señor un juicio difamatorio contra ellos”.
  • Judas 1:9: “Mientras que el arcángel Miguel, cuando disputaba con el diablo, contendiendo por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición, sino que dijo: ¡El Señor te reprenda!”.

Como puede ver desde las Escrituras, cuando se presentan encuentros directos, entonces, las fuerzas demoníacas hablan. Jesús le habló a Satanás y lo reprendió basado en las Escrituras (Mateo 4:3-4). Esto no fue una oración, Él, también le habló a las fuerzas demoníacas en Marcos 1:23-26. Pero no hay lugar donde la oración es ofrecida a las fuerzas demoníacas directamente. Al contrario, debemos orarle solamente a Dios, y preguntarle al Señor Dios que obre a nuestro favor al batallarlos.

Las fuerzas demoníacas son poderosas, y nunca debemos subestimarlas. Nuestra capacidad para reprenderlas descansa sólo en Cristo. Si se encuentra con una, le recomiendo que primero busque a Cristo, orándole a Él en Su nombre y no a alguien más. Si de otro lado, se presenta una manifestación demoníaca donde Ud. se encuentra, entonces, y como se presenta en las Escrituras, a estas fuerzas se les puede dirigir directamente y reprenderlas en el nombre de Jesús.

 

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