¿Cómo deberán los cristianos llevar a cabo la gran comisión?

Por, Ron J. Bigalke

¿Cuál es el mejor método para llevar a cabo la gran comisión? Existe una tendencia por parte de los cristianos de no entender todos los componentes de la gran comisión (Leer, Mateo 28:18-20). Ningún cristiano puede afirmar ser obediente a la gran comisión hasta que “haya hecho discípulos” por medio de la proclamación del evangelio, “bautizándolos” en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, y “adoctrinando” a los convertidos en todo el consejo de la Palabra de Dios. No se debe decir que todo cristiano debe llevar a cabo todos los componentes de la gran comisión en su ministerio personal. Dios nos ha dado varios dones, ministerios y oficios entre Su pueblo, y para Su pueblo. Sin duda, la voluntad de Dios para cada cristiano, es apoyar de forma activa y en oración, a ese grupo de cristianos completamente dedicados a esa tarea. No existe indicación bíblica de una comisión “simplificada” que consista simplemente en predicar un “simple” evangelio para después permitir a los convertidos decidir por sí mismos “la iglesia de su elección”. Claro está, que algunas veces las circunstancias lo dejan a uno incapaz de hacerlo (como testificar en un avión cuando sólo tiene poco tiempo disponible), pero no es una excusa ignorar la total declaración de la gran comisión o de olvidar el objetivo final dado por nuestro Señor.

Evangelizar:

 

Bautizar:

  • Una ordenanza simbólica enseñada en la doctrina básica.

Enseñarles:

  • En la iglesia local, todas las cosas a cada bautizado convertido bajo la disciplina y la doctrina bíblica con la guía del Espíritu Santo

No sólo existe una tendencia por parte de los cristianos a desobedecer todos los componentes de la gran comisión, sino que también existe una tendencia de parte del cristiano a ignorar la verdad que Cristo y Sus apóstoles daban mucho énfasis en el adoctrinamiento de los convertidos en “todo el consejo de Dios” (Hechos 20:27). Por ejemplo, uno en el Nuevo Testamento lee que los apóstoles ganaron convertidos, los cuales eran bautizados y los organizaban en iglesia locales para el propósito de la edificación doctrinal y práctica, y a la observancia de todos los mandamientos bíblicos. Aunque a una persona perdida, el evangelio y la comunicación de la realidad de la salvación por gracia a través de la fe en solo Cristo, son componentes de vital importancia de la responsabilidad total de la iglesia, ésta, debe recordarse a sí misma, que el Nuevo Testamento coloca el mayor énfasis en la alimentación (enseñanza) de aquellos que ya son cristianos. Sin embargo, se podría decir que el adoctrinamiento de convertidos en todo el consejo de la Palabra de Dios es el modelo básico para la evangelización del mundo. Aparte de este énfasis, el evangelismo cristiano pronto se volverá inefectivo y superficial.

Es importante entender que en el fondo, los sentimientos tiernos de afecto en la vida del cristiano no son más importantes que la doctrina. De hecho, el Nuevo Testamento nunca enfatiza tales sentimientos como mayores que la doctrina y la verdad. Para ser muy franco, el más grande impacto del amor bíblico es la obediencia a toda la Palabra de Dios. En el Antiguo Testamento, el amor está indisolublemente relacionado al pacto y la obediencia (Éxodo 20:6; Deuteronomio 7:6-8; 10:12; 11:13, 22; 19:9; 30:19-20; Josué 22:5; 1º Samuel 18:1-3; etc.) En el Nuevo Testamento, el amor está más frecuentemente relacionado al discipulado y la obediencia (Juan 14:15, 21, 23-24; 15:9-10; 1ª Juan 2:4-6; 5:1-3; etc.) La norma del amor bíblico es la doctrina. Como una virtud cristiana, el amor es más importante que la fe y la esperanza (1ª Corintios 13:13), pero no es más importante que la doctrina y la verdad. De hecho, el verdadero amor cristiano no puede aumentar cuando está alejado de un atmosfera de verdad cristiana. Claro está, que por años, los liberales han negado la importancia de la doctrina y la verdad, y si los cristianos toleran esta falsa separación se constituirá en una de las más grandes victorias de Satanás contra la iglesia en tiempos modernos. Por lo tanto, es importante que la iglesia adoctrine a los convertidos en todo el consejo de la Palabra de Dios como el modelo básico del Nuevo Testamento para la evangelización del mundo. No sólo el evangelismo cristiano se volverá inefectivo y superficial sin este énfasis, sino que una vida cristiana que está para glorificar y complacer al Señor, sufrirá también.

Entender y aplicar la Biblia no es una opción. La doctrina sin la práctica, es muerta, y la práctica sin la doctrina es ciega. El problema con la iglesia profesante no está principalmente en su práctica, sino en su doctrina. Los cristianos no conocen, y a muchos no les importa conocer las doctrinas de las Escrituras. La doctrina es vista como intelectual, y muchos cristianos, son por lo general anti-intelectuales. La doctrina es también considerada como la “torre de marfil” en filosofía, y la mayoría de los cristianos ven la “torre de marfil” con desprecio. Sin embargo, la “torre de marfil” es la torre de control de una civilización. Es un pecado fundamental y teórico del cristiano “práctico” negar que cada práctica pertenezca a alguna doctrina.

La relación entre la doctrina y la práctica es la misma entre causa y efecto. Si una persona cree en la doctrina correcta, la práctica a la que se inclinará será la correcta. La práctica y estilo de vida saludables de muchos cristianos modernos, es inmoral debido a la práctica de una doctrina falsa. Es un error doctrinal serio de los llamados miembros “prácticos” de la iglesia pensar que pueden ignorar las “torres de marfil” de los filósofos y teólogos como irrelevantes para sus vidas. Cada acción que adoptan los miembros “prácticos” de la iglesia, es gobernada por el pensamiento de que ha ocurrido en alguna torre de marfil. La primera tarea del cristiano es entender la doctrina sana –la teoría sana– y por lo tanto, la implementación de la práctica (bíblica) sana. Primero, el fin de la doctrina, y después la práctica es tanto bíblica como lógica. Por ejemplo, la Epístola a los Romanos contiene inicialmente, 11 capítulos que exponen la doctrina, y sólo los últimos 5 discuten la práctica. El fracaso de instruir en la sana doctrina es la razón de la mala conducta e impotencia cultural de los cristianos. La falta de poder en la vida de la iglesia es la falta de la verdadera doctrina sana. (Énfasis añadidos). El suceso y supervivencia de la iglesia se basa en su aumento de aceptar la Biblia como la única y sola autoridad de Verdad, y la importancia suprema de la doctrina sana y sus implicaciones lógicas como el resultado del énfasis en la primacía del intelecto y el reconocimiento de la necesidad para el pensamiento sistemático y lógico.

La iglesia será impulsada al futuro, en la medida en que sea cuidadosamente gobernada y dirigida poderosamente por la Palabra de Dios. En pocas palabras, la Palabra de Dios edifica la iglesia. Es importante enseñarle a la iglesia, que el método escogido por Dios para traer nueva vida, es usar Su Palabra. El método de Dios para edificar la iglesia determina los medios del discipulado y del evangelismo. El Espíritu Santo crea y sostiene la iglesia por la Palabra de Dios. (2º Reyes 22-23; Nehemías 8-9; Isaías 55:10-11; Ezequiel 37:1-14; Mateo 4:4; Juan 1:1, 4, 14; Hechos 19:20; 20:32; Romanos 1:16; 10:17; 1ª Tesalonicenses 2:13; Hebreos 4:12; Santiago 1:18, 21; 1ª Pedro 1:23, 25). La iglesia crece cuantitativa y cualitativamente a través de la proclamación del evangelio y la enseñanza sistemática de la Palabra de Dios. Si el método escogido por Dios para edificar y sostener Su iglesia es reemplazado por pensamientos y voluntad humanos, asegurará, inevitablemente, la inutilidad eterna de tal trabajo. Sin querer decir, de su vida y ministerio.

 

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