¿Cómo discute del infierno con un cristiano que no cree en su existencia?

Si la persona con la que Ud. desee dirigir este tema no fuera un cristiano, esta sería probablemente una respuesta muy diferente. Sin embargo y debido a que Ud. está hablando con un cristiano, asumiré que esta persona cree en la autoridad de la Escritura. De lo contrario, en sus manos, tendría un argumento totalmente diferente acerca de la inspiración de la Biblia. Todo lo que la persona necesita hacer, es presentar la evidencia, desde las Escrituras, de que el infierno existe. Es decisión de su amigo, aceptar o rechazar la Palabra de Dios. El hacerlo con amor es una cuestión relacionada con la actitud de su corazón. Si Ud. comparte la verdad motivado para ayudar a su hermano(a), entonces, ya Ud. ha cumplido su parte. Pero si entra en una conversación estando prevenido para probar el error, solo por buscar orgullo, tenga cuidado. No siempre podemos controlar la forma como somos percibidos por los demás; algunas veces somos mal juzgados sin ser culpables. La respuesta de su amigo hacia su defensa de la doctrina bíblica no es su responsabilidad. Su verdadera responsabilidad es amar a su hermano(a), no aparentarlo. Si realmente obra en obra, deberá ser notado. Sin embargo, y una vez más, la respuesta de la otra persona, no es, en definitiva, su responsabilidad.

Si Ud. no está familiarizado con la enseñanza bíblica del infierno, existen muchas referencias acerca de la misma. Aquí hay algunas:

  • Jesús nos advirtió del infierno (Mt 10:28; 23:33; Lc 16:19-31).
  • Pedro enseñó que tanto hombres como ángeles irán allí (2 P 2:4, 9).
  • Juan enseñó que el infierno es un lugar de tormento eterno, en el cual, tanto Satanás como los hombres malvados habitarán por siempre (Ap 20:10, 15).

No existe evidencia bíblica de que todas las personas en el infierno serán igualmente castigadas. Todos los no creyentes serán enviados al “lago de fuego” (Ap 20_15), pero muchos interpretes entienden que el fuego es simbólico. De otro lado, la naturaleza eterna del tormento, no deberá ser interpretada de esa forma. Si la vida eterna es para siempre, así es entonces el tormento eterno. Fuego o no fuego, lo que hace al infierno tan malo para aquellos que están y estarán allí, es primeramente su separación de Dios (2 Ts 1:7-9).

Si la preocupación de su amigo es de cómo un Dios amoroso puede enviar personas al infierno, deberá ser entendido que Dios no desea que nadie vaya a ese lugar (1 Ti 2:4). Sin embargo, y porque Él es amoroso, Él nos ha dado libertad. Para aquellas personas, que por su rebelión contra Dios y su falta de voluntad de colocar su fe en Su gracia salvadora, escogieron estar separados de Él, Dios les da lo que ellos han decidido. Él permite que estén separados eternamente de Él. Dios no aniquilará el alma de estas personas debido a que escogieron la separación de Dios. Esto sería un ataque contra Su propia imagen, así como también contra el libre albedrío del hombre, el cual Él ha determinado.

 

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