Cómo obtener la salvación en el catolicismo romano

Por, Matt Slick

En el catolicismo romano, la salvación es un proceso que conlleva muchos pasos: Gracia actual, fe, buenas obras, bautismo, participación en los sacramentos, la penitencia, las indulgencias, y guardar los mandamientos. Pero básicamente, la salvación se obtiene por medio del bautismo y las buenas obras. Es además, sostenida por las buenas obras y la participación en los sacramentos. Si se pierde, se vuelve a obtener por medio del sacramento de la penitencia, el cual solo puede ser administrado por un sacerdote católico. Agréguele a esto la limpieza del purgatorio después de la muerte de una persona. Como puede ver esta salvación es un proceso bastante complejo.

En el catolicismo, una persona puede obtener la salvación y perderla muchas veces, dependiendo del número de pecados cometidos, la severidad de los mismos, y en cuántos sacramentos participe el católico para volver a obtener la gracia perdida, la cual los capacita para hacer buenas obras por las cuales son justificados. Aún más, la gracia que justifica es infundida al católico por el bautismo y por medio de los sacramentos. Esta gracia puede perderse gradualmente por los pecados veniales o perderse por causa de los pecados mortales.

A la luz de todo esto, he escrito tres artículos interrelacionados.

1ª parte de tres: Cómo obtener la salvación en el catolicismo romano

Gracia actual

Gracia actual es el primer paso en el proceso que debe seguir un católico para obtener su salvación.

  • “Es la ayuda que Dios da en los momentos oportunos para que seamos capaces de cumplir bien lo que debemos hacer, como por ejemplo una buena idea o inspiración, una fuerza de voluntad para soportar el mal, un gusto especial para obrar el bien, etc. Las gracias actuales son intervenciones divinas que llevan a la conversión o a la santificación”.1
  • CIC 2000 La gracia santificante es un don habitual, una disposición estable y sobrenatural que perfecciona al alma para hacerla capaz de vivir con Dios, de obrar por su amor. Se debe distinguir entre la gracia habitual, disposición permanente para vivir y obrar según la vocación divina, y las gracias actuales, que designan las intervenciones divinas que están en el origen de la conversión o en el curso de la obra de la santificación.

Con la gracia actual trabajando en una persona, esta, es capaz entonces de tener fe, la cual es necesaria para salvación. Pero en el católico, esta fe no está puesta en la sola obra de Cristo (Romanos 4:5; 5:1; Gálatas 2:16). Al contrario, de acuerdo al catolicismo, la fe que sí es necesaria para salvación debe ser también una fe que afirme también lo que la iglesia católica romana enseña.

  • CIC 183: La fe es necesaria para la salvación. El Señor mismo lo afirma: "El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará" (Mc 16,16).
  • CIC 846 ¿Cómo entender esta afirmación tantas veces repetida por los Padres de la Iglesia? Formulada de modo positivo significa que toda salvación viene de Cristo-Cabeza por la Iglesia que es su Cuerpo:
    El santo Sínodo [...] «basado en la sagrada Escritura y en la Tradición, enseña que esta Iglesia peregrina es necesaria para la salvación. Cristo, en efecto, es el único Mediador y camino de salvación que se nos hace presente en su Cuerpo, en la Iglesia. Él, al inculcar con palabras, bien explícitas, la necesidad de la fe y del bautismo, confirmó al mismo tiempo la necesidad de la Iglesia, en la que entran los hombres por el Bautismo como por una puerta. Por eso, no podrían salvarse los que sabiendo que Dios fundó, por medio de Jesucristo, la Iglesia católica como necesaria para la salvación, sin embargo, no hubiesen querido entrar o perseverar en ella» (LG 14).
  • CIC 1814 La fe es la virtud teologal por la que creemos en Dios y en todo lo que Él nos ha dicho y revelado, y que la Santa Iglesia nos propone, porque Él es la verdad misma. Por la fe “el hombre se entrega entera y libremente a Dios” (DV 5). Por eso el creyente se esfuerza por conocer y hacer la voluntad de Dios. “El justo [...] vivirá por la fe” (Rm 1, 17). La fe viva “actúa por la caridad” (Ga 5, 6).

El bautismo

Una vez que la gracia actual ha llevado a cabo su obra, y la persona cree en el evangelio y lo que la iglesia católica enseña, se le adiciona la obra del bautismo, el cual, es otro elemento necesario para la salvación en el catolicismo romano. Es, a través de este, que los pecados son quitados y una persona es justificada delante de Dios.

  • CIC 405 Aunque propio de cada uno (cf. ibíd., DS 1513), el pecado original no tiene, en ningún descendiente de Adán, un carácter de falta personal. Es la privación de la santidad y de la justicia originales, pero la naturaleza humana no está totalmente corrompida: está herida en sus propias fuerzas naturales, sometida a la ignorancia, al sufrimiento y al imperio de la muerte e inclinada al pecado (esta inclinación al mal es llamada "concupiscencia"). El Bautismo, dando la vida de la gracia de Cristo, borra el pecado original y devuelve el hombre a Dios, pero las consecuencias para la naturaleza, debilitada e inclinada al mal, persisten en el hombre y lo llaman al combate espiritual.
  • CIC 977 Nuestro Señor vinculó el perdón de los pecados a la fe y al Bautismo: "Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará" (Mc 16, 15-16). El Bautismo es el primero y principal sacramento del perdón de los pecados porque nos une a Cristo muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación (cf. Rm 4, 25), a fin de que "vivamos también una vida nueva" (Rm 6, 4).
  • CIC 1257 El Señor mismo afirma que el Bautismo es necesario para la salvación (cf Jn 3,5). Por ello mandó a sus discípulos a anunciar el Evangelio y bautizar a todas las naciones (cf Mt 28, 19-20; cf DS 1618; LG 14; AG 5). El Bautismo es necesario para la salvación en aquellos a los que el Evangelio ha sido anunciado y han tenido la posibilidad de pedir este sacramento (cf Mc 16,16). La Iglesia no conoce otro medio que el Bautismo para asegurar la entrada en la bienaventuranza eterna; por eso está obligada a no descuidar la misión que ha recibido del Señor de hacer "renacer del agua y del Espíritu" a todos los que pueden ser bautizados. Dios ha vinculado la salvación al sacramento del Bautismo, sin embargo, Él no queda sometido a sus sacramentos.
  • CIC 1992 La justificación nos fue merecida por la pasión de Cristo, que se ofreció en la cruz como hostia viva, santa y agradable a Dios y cuya sangre vino a ser instrumento de propiciación por los pecados de todos los hombres. La justificación es concedida por el Bautismo, sacramento de la fe. Nos asemeja a la justicia de Dios que nos hace interiormente justos por el poder de su misericordia. Tiene por fin la gloria de Dios y de Cristo, y el don de la vida eterna (cf Concilio de Trento: DS 1529).
    «Pero ahora, independientemente de la ley, la justicia de Dios se ha manifestado, atestiguada por la ley y los profetas, justicia de Dios por la fe en Jesucristo, para todos los que creen —pues no hay diferencia alguna; todos pecaron y están privados de la gloria de Dios— y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió como instrumento de propiciación por su propia sangre, mediante la fe, para mostrar su justicia, pasando por alto los pecados cometidos anteriormente, en el tiempo de la paciencia de Dios; en orden a mostrar su justicia en el tiempo presente, para ser él justo y justificador del que cree en Jesús» (Rm 3 ,21-26).
  • CIC 1999 La gracia de Cristo es el don gratuito que Dios nos hace de su vida infundida por el Espíritu Santo en nuestra alma para sanarla del pecado y santificarla: es la gracia santificante o divinizadora, recibida en el Bautismo. Es en nosotros la fuente de la obra de santificación (cf Jn 4, 14; 7, 38-39):
    «Por tanto, el que está en Cristo es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo. Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo» (2 Co 5, 17-18).
  • CIC 2020 La justificación nos fue merecida por la Pasión de Cristo. Nos es concedida mediante el Bautismo. Nos conforma con la justicia de Dios que nos hace justos. Tiene como finalidad la gloria de Dios y de Cristo y el don de la vida eterna. Es la obra más excelente de la misericordia de Dios.En el bautismo, una persona es restaurada a un estado de inocencia delante de Dios, al ser borrado el pecado original. La justificación ocurre en el bautismo, y la gracia santificante (la gracia que salva), es infundida en la persona.

Buenas obras

De acuerdo a la ICR, una vez la persona es bautizada y su pecado original quitado, debe realizar buenas obras porque estas, son también necesarias para la salvación.

  • CIC 2010 “Puesto que la iniciativa en el orden de la gracia pertenece a Dios, nadie puede merecer la gracia primera, en el inicio de la conversión, del perdón y de la justificación. Bajo la moción del Espíritu Santo y de la caridad, podemos después merecer en favor nuestro y de los demás gracias útiles para nuestra santificación, para el crecimiento de la gracia y de la caridad, y para la obtención de la vida eterna. Los mismos bienes temporales, como la salud, la amistad, pueden ser merecidos según la sabiduría de Dios. Estas gracias y bienes son objeto de la oración cristiana, la cual provee a nuestra necesidad de la gracia para las acciones meritorias.
  • CIC 2068 El Concilio de Trento enseña que los diez mandamientos obligan a los cristianos y que el hombre justificado está también obligado a observarlos (cf DS 1569-1670). Y el Concilio Vaticano II afirma que: “Los obispos, como sucesores de los Apóstoles, reciben del Señor [...] la misión de enseñar a todos los pueblos y de predicar el Evangelio a todo el mundo para que todos los hombres, por la fe, el bautismo y el cumplimiento de los mandamientos, consigan la salvación” (LG 24).
  • CIC 2080 El Decálogo contiene una expresión privilegiada de la ley natural. Lo conocemos por la revelación divina y por la razón humana.

La iglesia católica romana, niega la justificación –el ser declarado justo– por la sola fe en la sola persona de Jesús. En esta justificación, la justicia de Cristo le es contada al creyente (Filipenses 3:9), por la fe (Romanos 5:1). No es justificado por la fe + algo más; sino solo por fe (Romanos 4:1-5). Pero la iglesia católica romana maldice a la persona que cree en la justificación por la sola fe.

  • Concilio de Trento, Cánones de la Justificación, Canon 9: “Si alguno dijere, que el pecador se justifica con sola la fe, entendiendo que no se requiere otra cosa alguna que coopere a conseguir la gracia de la justificación; y que de ningún modo es necesario que se prepare y disponga con el movimiento de su voluntad; sea anatema”.
  • Concilio de Trento, Cánones de la Justificación, Canon 14: “Si alguno dijere, que el hombre queda absuelto de los pecados, y se justifica precisamente porque cree con certidumbre que está absuelto y justificado; o que ninguno lo está verdaderamente sino el que cree que lo está; y que con sola esta creencia queda perfecta la absolución y justificación; sea anatema”.
  • Concilio de Trento, Cánones de la Justificación, Canon 24: “Si alguno dijere, que la justicia recibida no se conserva, ni tampoco se aumenta en la presencia de Dios, por las buenas obras; sino que estas son únicamente frutos y señales de la justificación que se alcanzó, pero no causa de que se aumente; sea anatema”.

Así, en esta iglesia no cristiana, obtener la salvación se hace por medio de un largo proceso que incluye fe, bautismo, y buenas obras. Por lo tanto, en la iglesia católica romana obtener la salvación, y ser justificado (ser justo a los ojos de Dios), no es un acontecimiento instantáneo recibido por la sola fe.

Respuesta bíblica

Este proceso largo y complejo en la iglesia católica romana para obtener la salvación, es un sistema de obras combinado con la fe. Pero, ¿qué dice la Biblia acerca de la salvación cuando se trata de fe y obras? La Biblia claramente las separa, afirmando que estas, no son parte de la salvación.

  • Romanos 3:28-30: Así llegamos a esta conclusión: que Dios hace justo al hombre por la fe, independientemente del cumplimiento de la ley. 29 ¿Acaso Dios es solamente Dios de los judíos? ¿No lo es también de todas las naciones? ¡Claro está que lo es también de todas las naciones, 30 pues no hay más que un Dios: el Dios que hace justos a los que tienen fe, sin tomar en cuenta si están o no están circuncidados! (Dios Habla Hoy – DHH).
  • Romanos 4:1-5: Pero entonces, ¿qué diremos que ganó Abraham, nuestro antepasado? 2 En realidad, si Abraham hubiera sido reconocido como justo a causa de sus propios hechos, tendría razón para gloriarse, aunque no delante de Dios. 3 Pues la Escritura dice: «Abraham creyó a Dios, y por eso Dios le tuvo esto en cuenta y lo reconoció como justo.» 4 Ahora bien, si alguno trabaja, el pago no se le da como un regalo sino como algo merecido. 5 En cambio, si alguno cree en Dios, que hace justo al pecador, Dios le tiene en cuenta su fe para reconocerlo como justo, aunque no haya hecho nada que merezca su favor. (Dios Habla Hoy – DHH).
  • Gálatas 2:16: Sin embargo, sabemos que nadie es reconocido como justo por cumplir la ley sino gracias a la fe en Jesucristo. Por esto, también nosotros hemos creído en Jesucristo, para que Dios nos reconozca como justos, gracias a esa fe y no por cumplir la ley. Porque nadie será reconocido como justo por cumplir la ley. (Dios Habla Hoy – DHH).

Por lo tanto, vemos que la salvación es por la sola fe en solo Cristo. ¿Sabía Ud. además, que adicionarle obras a la salvación es condenado en las Escrituras?

  • Gálatas 3:1-3: “¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? 2 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? 3 ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?”
  • Gálatas 5:2-4: “Escúchenme. Yo, Pablo, les digo que si ustedes se someten al rito de la circuncisión, Cristo no les servirá de nada. 3 Quiero repetirle a cualquier hombre que se circuncida, que está obligado a cumplir toda la ley. 4 Ustedes, los que quieren ser reconocidos como justos por cumplir la ley, se han apartado de Cristo; han rechazado la generosidad de Dios” (Dios Habla Hoy – DHH).
  • Mateo 7:22-23: Aquel día muchos me dirán: “Señor, Señor, nosotros comunicamos mensajes en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros.” 23 Pero entonces les contestaré: “Nunca los conocí; ¡aléjense de mí, malhechores! (Dios Habla Hoy – DHH).

En Gálatas 3:1-3, Pablo claramente está enseñando que los gálatas, eran insensatos (duros de entender). ¿Por qué? Porque estaban agregándole obras, a la obra poderosa de salvación del Espíritu Santo. En el siguiente pasaje de Gálatas, Pablo les afirma que si ellos se someten al rito de la obra de la circuncisión (o cualquiera otra obra buena), entonces, “Cristo no les servirá de nada”, ya que la circuncisión representaba las obras de la ley, y que al cumplirla (algo imposible para un hombre en toda época), “se han apartado de Cristo”, rechazando así, la generosidad de Dios; o sea, Su gracia. Esta es la razón por la que Pablo previamente en Gálatas 3:10, afirma: Quienes ponen su confianza en la ley están bajo maldición, porque la Escritura dice: «Maldito sea el que no cumple fielmente todo lo que está escrito en el libro de la ley.» (Dios Habla Hoy – DHH).

Finalmente, en Mateo 7:22-23, vemos como Jesús condena a las personas en el día del juicio. ¿Por qué los condenará? Porque recurrirán para su salvación a sus obras, y a una supuesta fe en Cristo en el “día malo”. Agregarle obras a una salvación activa, significa que la obra de Dios no es suficiente y necesita ser perfeccionada, terminada por el esfuerzo humano. Esta es la razón por lo que la salvación, es por la sola gracia a través de la fe en la sola persona de Cristo. No puede ser fe + obras.

  • Romanos 11:6: “Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra”.

NOTA: A menos que se diga lo contrario, las citas son tomadas de la VRV60.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

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  • 1. http://religioncatolicaromana.blogspot.com/2012/06/gracia-santificante-y-gracia-actual.html

 

 

 

 
 
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