¿Cómo revela la pascua al Mesías?

Por, Alex Carmichael

En el libro de Éxodo, la Biblia nos dice, que Dios castigó a Egipto con diez plagas antes de que Faraón le permitiera la libertad a los hebreos de su esclavitud, al enviarles a los egipcios la última plaga que fue la de matar a todos los primogénitos. Esto significa que todos, desde el primogénito del Faraón hasta el primogénito del cautivo en la cárcel, serían afectados.

Esto, claro está no se hubiera efectuado si hubieran escuchado las instrucciones de Dios y hubieran creído en Él. Dios les pidió a los hebreos que marcaran las dos jambas y el dintel de las puertas de sus casas con la sangre de un cordero, y que al ver esta señal, el Espíritu del Señor “pasaría por sobre” estas casas, salvándose quienes estuvieran dentro de estas. De ahí el término “pascua” (pasar por alto).

La pascua, es de hecho, un festival de una semana de duración, empezando el primer día de la semana. El período de siete días es llamado “la fiesta de los panes sin levadura”, así llamado porque cuando el Faraón, inicialmente dejó ir a los hebreos, ellos salieron tan rápido que no pudieron esperar a que el pan creciera. En conmemoración de ese suceso, y por el tiempo que dura la fiesta de la pascua, no se puede comer pan leudado, y esta es la razón por la que “matza” (pan sin levadura), es el símbolo principal de esta festividad.

Cuando Jesús se reunión con Sus discípulos para la última cena, esta era parte de una celebración de la pascua. Entre la pascua y la cena del Señor existen muchas similitudes.

Para ver cómo la pascua revela al Mesías, echemos primero un vistazo a los versículos del Antiguo Testamento donde se instituyó la pascua:

  • Éxodo 12:1-14: “Habló YHVH a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: 2 Este mes es para vosotros principio de meses. Sea éste para vosotros el primero de los meses del año. 3 Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: El día diez de este mes tome cada uno un cordero, según sus familias paternas, un cordero por hogar. 4 Y si la familia es pequeña para un cordero, entonces él y su vecino más cercano a su casa tomen uno según el número de las personas. Dividiréis el cordero según lo que coma cada uno. 5 Vuestro cordero será sin defecto, macho de un año. Lo tomaréis de las ovejas o de las cabras, 6 y lo tendréis encerrado hasta el día catorce de este mes, y toda la asamblea de la congregación de Israel lo inmolará al atardecer. 7 Luego tomarán de la sangre y la pondrán sobre las dos jambas y el dintel de las casas en que lo coman. 8 Y aquella noche comerán la carne asada al fuego con panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. 9 No comáis de él nada crudo ni hervido en agua, sino asado al fuego, tanto su cabeza como sus patas y sus entrañas. 10 No dejaréis nada de él para la mañana siguiente, y lo que sobre de él en la mañana siguiente, lo quemaréis en el fuego. 11 Y así habréis de comerlo: ceñidos vuestros lomos, vuestras sandalias en vuestros pies, y vuestro cayado en vuestra mano, y lo comeréis apresuradamente: él es la Pascua de YHVH. 12 Y durante esa noche Yo pasaré por la tierra de Egipto y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el hombre hasta la bestia, y ejecutaré juicios contra todos los dioses de Egipto. Yo, YHVH. 13 La sangre os será por señal en las casas donde estéis, pues veré la sangre y os pasaré por alto, y no habrá en vosotros plaga para destruir cuando Yo azote la tierra de Egipto. 14 Ése os será día memorable, y lo celebraréis como una fiesta solemne a YHVH por vuestras generaciones. Por estatuto perpetuo lo celebraréis”.

En este pasaje, tres versículos son claves:

  • El v. 5 dice que, “el cordero será sin defecto”. La más pequeña deformidad, o el defecto más pequeño harían del cordero no apto para el sacrificio. Y así tendría que ser el Mesías; el sacrificio perfecto.
  • En el v. 7, aunque los israelitas como los egipcios eran pecadores, Dios se complació en aceptar la sustitución de un cordero sin mancha como sacrificio para ellos; la sangre del cual, al ser rociada “sobre las dos jambas y el dintel”, traería sobre ellos misericordia, al pasar el Espíritu por sobre esta señal. Al rociar la sangre de un cordero perfecto demostraba que habían creído lo que Dios dijo que hicieran para que ellos fueran salvos.
  • En el v. 13, para que toda casa fuera salvada del juicio sobre los primogénitos, ellos tenían que aplicar la sangre de la forma como Dios les había dicho. La sangre del cordero era esencial para lo que Dios requería, y ellos, tenían que hacer exactamente lo que Dios les había dicho que hicieran con el cordero y la misma sangre para que ellos fueran salvos. Básicamente, ellos tenían que seguir lo que Dios requería. Así como con nosotros, somos llamados a creer en la sola provisión que Dios ha hecho para que nosotros seamos salvos.

Así fue como la pascua fue instituida hace miles de años. Y desde entonces, se celebra cada año.

Echemos un vistazo a los versículos del Nuevo Testamento donde el Señor mismo instituyó la cena del Señor:

  • 1ª Corintios 11:23-26: “Porque yo recibí del Señor lo que también os transmití: Que el Señor Jesús, la noche que era entregado, tomó pan; 24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Esto es mi cuerpo que es por vosotros, haced esto en memoria de mí. 25 Asimismo, tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre. Haced esto, todas las veces que la bebáis, en memoria de mí. 26 Entonces, tan a menudo como comáis este pan y bebáis la copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que venga”.

Lo que Jesús estaba llevando a cabo aquí, era tener para aquellos que crean en Él, algo real para hacer que les ayudara a recordarles Su sacrificio por ellos, lo cual, deberían hacerlo hasta Su regreso. Esta institución fue también una promesa de que Él regresaría, y es un mensaje simbólico para nosotros que creemos que Él regresará.

En la época del Antiguo Testamento, una cantidad de cosas tenían que ser sacrificadas en el período de un año. Debido a esto, los antiguos sacrificios traían continuamente a memoria el pecado, recordándoles así a las personas lo que tenían qué hacer año tras año ya que ninguno de los sacrificios era considerado perfecto. Ni tampoco tuvieron la intención de ser perfectos.

Pero la cena del Señor nos trae a memoria, no lo que debemos hacer, sino lo que el sacrificio de Cristo hizo una vez para siempre: la remisión total y definitiva de pecados. Ningún sacrificio tiene que ser hecho nuevamente ya que, Jesús pagó todo el precio.

Tanto el Séder de Pésaj como la cena del Señor, son memoriales. Tanto judíos como cristianos celebran hoy día la pascua recordándoles a ambos, la liberación del pueblo de Dios de la esclavitud y la servidumbre. Y en la cena del Señor, los cristianos recuerdan su liberación del pecado y la muerte, suministrada sólo por Jesús. Tanto la pascua como la cena del Señor dependen del derramamiento de sangre, y en el creer la provisión que Dios ha hecho.

Estas dos instituciones, fueron diseñadas para el pueblo de Dios. La pascua se centra alrededor del cordero pascual, el cual, fue sacrificado, y su sangre rociada “sobre las dos jambas y el dintel de las casas” como señal de fe, para que el Espíritu pasará sobre, durante la última plaga, y fueran salvos. En esa prefiguración del Antiguo Testamento, el cordero pascual o el cordero de la pascua era sacrificado para salvar al pueblo de Dios. El Nuevo Testamento nos dice, que Jesús es nuestro cordero sacrificial. Y es Su sacrificio el que salva a Su pueblo.

Al echar un vistazo a la última semana de la vida de Jesús, podemos ver cómo la pascua revela, aún más que Jesús es el Mesías.

Al principio de la semana de pascua, Jesús llegó a Jerusalén, cinco días antes de ser sacrificado. De igual manera, para la pascua, el cordero sin mancha era escogido cinco días antes de que fuera sacrificado. Jesús entró a Jerusalén el “día en que el cordero era seleccionado” mostrando ser el verdadero cordero de Dios.

Durante la última cena, la cual era parte del Séder de Pésaj, Jesús proclamó que la comida era representación de Él mismo, y que ahora estaba instituyendo el nuevo pacto, el cual fue profetizado cientos de años antes por los profetas del Antiguo Testamento; Jeremías, Ezequiel e Isaías.

Esta celebración se convirtió en la ordenanza de la cena del Señor. En la última cena, y al final de la comida, Jesús tomó pan, lo partió y dijo que este, representaba Su cuerpo. Después tomó la copa de vino, diciendo que esta representaba el nuevo pacto en Su sangre, derramada por nosotros para asegurar nuestra redención. En el Séder de Pésaj se coloca una copa de vino que se bebe y que es llamada, “La copa de la redención”.

Por los últimos 1.200 años, en la fiesta de la pascua, el sacerdote del templo soplaba el shofar (cuerno de carnero) a las 3 de la tarde, el cual era el momento en que el cordero era sacrificado, y todo el pueblo haría una pausa para contemplar el sacrificio hecho en su nombre por sus pecados.

A las tres de la tarde, el día en que Jesús fue crucificado y al momento de exclamar Sus últimas palabras, “Consumado es”, el cordero pascual era sacrificado. Al momento de la muerte de Jesús, el velo del templo se rasgó de arriba hacia abajo. De igual manera, el sonido del shofar se escucharía para todos.

Todo esto representó un alejamiento de la separación entre Dios y el hombre.

Pero las similitudes no se detienen en la muerte de Cristo. Dios no sólo estaba trabajando en estos acontecimientos históricos sino también en la forma en que estarían celebrándose.

Aquí hay dos elementos interesantes y simbólicos compartidos por la pascua y la expiación: El cordero pascual debía ser un “hombre sin defectos”, el mismo requisito para Jesús. Él fue el sacrificio perfecto, el sacrificio para poner fin a toda necesidad de más sacrificios. Durante la fiesta de la pascua, cuando el cordero es asado y comido, ninguno de sus huesos deberá ser quebrado. Esto también fue profetizado para el Mesías, cuyos huesos no fueron partidos cuando era sacrificado.

Por lo tanto, ¿cuál es la explicación para todas estas aparentes coincidencias?

Pues bien, la única explicación es que todos estos acontecimientos, empezando con la pascua y terminando 1.200 años después con la crucifixión, fue todo orquestado y supervisado por un Dios Todopoderoso. Sólo un Dios soberano podía supervisar tales cosas. Lo que esto nos muestra es que Dios está en total control. Por lo tanto, cuando Jesús fue traicionado, llevado prisionero, cuando estuvo delante de Poncio Pilatos, podría haber parecido que era un hombre que no tenía poder, que Su destino estaba fuera de Su alcance.

Pero éste, no sería el caso. El Señor estaba en total control. Y sólo Su amor por nosotros y Su obediencia al Padre fue lo que lo mantuvo para ir a la cruz.

 

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