¿Cómo saber cuándo escuchamos al Espíritu Santo?

¿Cuándo sabemos que el Espíritu Santo o Dios ha hablado a nuestro corazón? ¿Cómo saber que estamos llevando a cabo la voluntad de Dios y no nuestra voluntad?

Estas dos preguntas son comunes y no son fáciles de responder de una manera específica. Sin embargo, existen principios generales por los cuales podemos saber si escuchamos al Espíritu Santo. Aquí se ofrecen las siguientes pautas, no como fórmula, no como garantía, sino como un medio para ayudar a las personas a entender y reconocer cuándo el Espíritu Santo está hablando y si lo hace a través de ellos.

  1. Convertirse en Cristiano
    1. Juan 1:12: “Mas a todos los que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;”
    2. No hace falta decir que tenemos que ser Cristianos antes de buscar escuchar del Espíritu Santo. Aunque existen muchos grupos no Cristianos como los Mormones y los Testigos de Jehová y grupos Cristianos tan aberrantes como los Católicos Romanos que niegan este paso; el primer paso el cual es también necesario, es que el Espíritu Santo de Dios more en nosotros al recibir a Cristo como nuestro Señor y Salvador. Esto sólo puede ocurrir si una persona es salva del juicio de Dios al creer, solo por fe, en la sola obra de Cristo en la Cruz. Esto, claro está, significa que debemos entender y saber que Jesucristo es Dios en carne, el unigénito Hijo del Padre, que murió por nuestros pecados y que fue, físicamente resucitado de entre los muertos.
    3. Por lo tanto y antes de que escuche acerca del Espíritu Santo, Usted debe ser habitado por Dios.
    4. En otras palabras, para poder escuchar y saber que es el Espíritu Santo quien le habla, Usted debe primero ser salvo.
  2. Lea la Biblia para saber cómo orar y reconocer imitaciones
    1. 2ª Timoteo 3:16-17: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”
    2. Nosotros no podemos afirmar estar en la voluntad de Dios y por lo tanto escuchar al Espíritu Santo si estamos creyendo o actuando de forma contraria a lo revelado en la Palabra de Dios. Necesitamos estudiar la Biblia, la cual es la Palabra inspirada de Dios que nos guía para que sepamos cómo poder orar y discernir y que lo que escuchamos es realmente de Dios o no lo es.
    3. Tome como ejemplo a los Mormones. Ellos oran acerca del Libro de Mormón y creen que el Espíritu Santo les dice que el Mormonismo es verdadero. Sin embargo, el Mormonismo contradice claramente la Biblia debido a que el Libro de Mormón enseña que hay muchos dioses, que las personas se pueden convertir en dioses, que hay una diosa madre en el cielo, etc. Lo que ellos piensan que escuchan de Dios es del Espíritu Santo, no lo es para nada.
    4. D. Por lo tanto, al leer la Palabra de Dios podemos, al menos, eliminar cualquier comunicación sospechosa que no provenga del Espíritu Santo y que probaría ser contraria a la Biblia.
  3. Ore de acuerdo a la voluntad de Dios
    1. 1ª Juan 5:14: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.”
    2. Descubrimos la voluntad de Dios al ajustar nuestras vidas, nuestros pensamientos, nuestras acciones, a las palabras de Cristo y los apóstoles como están enseñadas en el Nuevo Testamento. Pero entramos en la presencia de Dios y buscamos escucharlo en oración.
    3. Por lo tanto, necesitamos escuchar de la Palabra de Dios y necesitamos orar en la voluntad de Dios.
  4. Confiese sus pecados
    1. Salmo 66:18: “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado.”
    2. No podemos afirmar que caminamos con Dios y sin embargo, permanecer en pecado sin arrepentimiento. Si quiere estar en la voluntad de Dios y escuchar la obra del Espíritu Santo en su corazón y vida, debe confesar sus pecados y arrepentirse de estos. Usted no puede escuchar del Señor si está viviendo voluntariamente de una forma contraria a la santidad de Dios.
    3. Por lo tanto, si hay pecados en su vida de los que no se ha arrepentido, entonces, necesita confesarlos al Señor y ser límpio.
  5. Espere en el Señor
    1. Salmo 40:1: “Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.”
    2. Algunas veces la respuesta a la oración toma más tiempo del que esperamos. Esta es la razón por la cual necesitamos ser pacientes si queremos escuchar del Espíritu Santo. Cuando le preguntamos a Dios, cuando buscamos Su voluntad, podemos saber instantáneamente y en muchos casos, cuál es Su voluntad al leer la Biblia. Pero en aquellas áreas donde la Biblia no es específica, y le preguntamos a Dios por dirección en nuestra vida, con quién casarnos, qué trabajo tomar, etc., debemos esperar para poder escuchar del Espíritu Santo.
    3. A menudo, podemos discernir la voluntad del Espíritu Santo al tomar consciencia del aumento o disminución de un deseo en nuestros corazones cuando repetidamente oramos y esperamos en Él. En otras palabras: Dios con frecuencia coloca un deseo en nuestros corazones que aumenta con el tiempo en la medida en que oramos por ese algo. Si ese deseo está de acuerdo con la Escritura, entonces, es muy probable que sea del Señor. Si el deseo en nuestros corazones disminuye puede ser que el Señor no le esté hablando acerca del tema. Mírelo de esta forma. Órele y pídale al Señor que aumente en su corazón los deseos que provengan de Él y que disminuya aquellos que no lo son. Y siempre, asegúrese que sus deseos están de acuerdo con la Biblia.
    4. Por lo tanto, sea paciente y déle al Señor la oportunidad para responderle, hablándole a su corazón.

Usted puede encontrar en estos principios cómo escuchar al Espíritu Santo y cómo reconocer Su obra en Usted. Sea lleno con el Espíritu en salvación. Estudie lo que la Biblia dice para que Usted pueda así, reconocer la verdad. Ore pidiendo Su voluntad. Confiese sus pecados y sea paciente. El Señor responde, pero algunas veces Él tiene que preparar el terreno antes que la respuesta pueda llegar a buen término.

 

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