Cómo sostener la salvación en el catolicismo romano

Por, Matt Slick

En el catolicismo romano, la salvación es un proceso que conlleva muchos pasos: Gracia actual, fe, buenas obras, bautismo, participación en los sacramentos, la penitencia, las indulgencias, y guardar los mandamientos. Pero básicamente, la salvación se obtiene por medio del bautismo y las buenas obras. Es sostenida por las buenas obras y la participación en los sacramentos. Si se pierde, se vuelve a obtener por medio del sacramento de la penitencia, el cual solo puede ser administrado por un sacerdote católico. Agréguele a esto la limpieza del purgatorio después de la muerte de una persona. Como puede ver esta salvación es un proceso bastante complejo.

En el catolicismo, una persona puede obtener la salvación y perderla muchas veces, dependiendo del número de pecados cometidos, la severidad de los mismos, y en cuántos sacramentos participa el católico para volver a obtener la gracia perdida, la cual les capacita para hacer buenas obras por las cuales son justificados. Aún más, la gracia que justifica es infundida al católico por el bautismo y por medio de los sacramentos. Esta gracia puede perderse gradualmente por los pecados veniales o perderse por causa de los pecados mortales.

A la luz de todo esto, he escrito tres artículos interrelacionados.

Cómo sostener la salvación, 2ª Parte de 3

De acuerdo al catolicismo romano, después de recibir la justificación inicial en el bautismo, el cual quita el pecado original, la gracia es también infundada en una persona (CIC 1999. Aquí, CIC se refiere al catecismo de la iglesia católica.) Sin embargo, y después del bautismo, en cada pecado que una persona cometa, hay una pérdida de la gracia justificadora. Entre más peque una persona, más gracia pierde. Los pecados veniales (pecados menores), resultan en un aumento de la perdida de esta gracia; pero los pecados mortales (o sea, mayores pecados), traen una perdida toda de toda gracia. Si una persona muere después de cometer un pecado venial, la persona va al infierno. Para poder recuperar la gracia perdida, la persona debe participar en los sacramentos (principalmente el de la penitencia), los cuales son administrados por un sacerdote católico romano, ordenado en forma correcta. Al recuperar esta gracia, la persona queda capacitada para hacer buenas obras y mantenerse así, en un estado de justificación delante de Dios. Esta es la forma como la iglesia católica romana, le enseña a sus miembros a sostener la salvación.

La gracia infundada debe sostenerse por medio de una serie de sacramentos.

  • La gracia infundada:
    • CIC 1999 La gracia de Cristo es el don gratuito que Dios nos hace de su vida infundida por el Espíritu Santo en nuestra alma para sanarla del pecado y santificarla: es la gracia santificante o divinizadora, recibida en el Bautismo. Es en nosotros la fuente de la obra de santificación (cf Jn 4, 14; 7, 38-39):
      «Por tanto, el que está en Cristo es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo. Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo» (2 Co 5, 17-18).
  • La gracia santificante:
    • CIC 2023 La gracia santificante es el don gratuito que Dios nos hace de su vida, infundida por el Espíritu Santo en nuestra alma para curarla del pecado y santificarla.
  • Los sacramentos; necesarios para la salvación:
    • CIC 1129 La Iglesia afirma que para los creyentes los sacramentos de la Nueva Alianza son necesarios para la salvación (cf Concilio de Trento: DS 1604). La "gracia sacramental" es la gracia del Espíritu Santo dada por Cristo y propia de cada sacramento. El Espíritu cura y transforma a los que lo reciben conformándolos con el Hijo de Dios. El fruto de la vida sacramental consiste en que el Espíritu de adopción deifica (cf 2 P 1,4) a los fieles uniéndolos vitalmente al Hijo único, el Salvador.
  • La obtención de la gracia:
    • “Las principales formas de obtener la gracia son, el rezo y los sacramentos, especialmente la santa eucaristía” (El nuevo catecismo de San José de Baltimore, No. 2, Respuesta a la pregunta 117.)

Como puede ver, la gracia es infundida a una persona, por medio de los sacramentos. Esto es necesario para volver a obtener la gracia justificadora si se pierde. Así que, un nivel suficiente de gracia justificadora puede ser sostenido capacitando a la persona a permanecer justificada. La penitencia es uno de los sacramentos principales usados para sostener la salvación de una persona. Lo que es importante es, que para ser justo delante de Dios, no es solo por la fe, sino por la fe + las penitencias.

  • La penitencia es necesaria para salvación:
    • “En consecuencia, es tan necesario este sacramento de la Penitencia a los que han pecado después del Bautismo, para conseguir la salvación, como lo es el mismo Bautismo a los que no han sido reengendrados”. (Concilio de Trento, Sesión 14, Capítulo 2.)
  • Recuperar la justificación por medio de la penitencia:
    • CAP. XIV. De los justos que caen en pecado, y de su reparación. Los que habiendo recibido la gracia de la justificación, la perdieron por el pecado, podrán otra vez justificarse por los méritos de Jesucristo, procurando, excitados con el auxilio divino, recobrar la gracia perdida, mediante el sacramento de la Penitencia. Este modo pues de justificación, es la reparación o restablecimiento del que ha caído en pecado; la misma que con mucha propiedad han llamado los santos Padres segunda tabla después del naufragio de la gracia que perdió”. (La Justificación, Sesión VI – Concilio de Trento.)
  • El volver a obtener la justificación no es solo por fe:
    • CANON XXIX “Si alguno dijere, que el que peca después del bautismo no puede levantarse con la gracia de Dios; ó que ciertamente puede, pero que recobra la santidad perdida con sola la fé, y sin el sacramento de la Penitencia, contra lo que ha profesado, observado y enseñado hasta el presente la santa Romana, y universal Iglesia instruida por nuestro señor Jesucristo y sus Apóstoles; sea escomulgado” (Concilio de Trento, sobre la Justificación.)1

Para el católico romano, la penitencia es necesaria para salvación, para volver a obtener la gracia justificadora la cual, no puede ser obtenida nuevamente por la sola fe en la sola obra de Cristo. Debido a esto, el catolicismo enseña que las buenas obras son necesarias para poder salvaguardar y mantener la gracia suficiente para permanecer salvos.

  • La gracia de la perseverancia final:
    • CIC 2016 Los hijos de la Santa Madre Iglesia esperan justamente la gracia de la perseverancia final y de la recompensa de Dios, su Padre, por las obras buenas realizadas con su gracia en comunión con Jesús (cf Concilio de Trento: DS 1576). Siguiendo la misma norma de vida, los creyentes comparten la “bienaventurada esperanza” de aquellos a los que la misericordia divina congrega en la “Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, [...] que baja del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo” (Ap 21, 2).

Perseverar en la fe, guardar los mandamientos y participar en los sacramentos, son parte de este proceso de salvación. Esta es la razón por lo que la salvación no está garantizada en el catolicismo, al católico promedio. Y esta, no puede ser obtenida, ya que depende de la fidelidad y esfuerzo de una persona. En el romanismo, la gracia infundada es necesaria ya que esta produce buenas obras, las cuales a su vez, son necesarias para mantener la salvación de un católico.

  • CIC 2068 El Concilio de Trento enseña que los diez mandamientos obligan a los cristianos y que el hombre justificado está también obligado a observarlos (cf DS 1569-1670). Y el Concilio Vaticano II afirma que: “Los obispos, como sucesores de los Apóstoles, reciben del Señor [...] la misión de enseñar a todos los pueblos y de predicar el Evangelio a todo el mundo para que todos los hombres, por la fe, el bautismo y el cumplimiento de los mandamientos, consigan la salvación” (LG 24).
  • CIC 2080 El Decálogo contiene una expresión privilegiada de la ley natural. Lo conocemos por la revelación divina y por la razón humana.

Dos tipos de pecado: el venial y el mortal

En el catolicismo romano, existen dos tipos de pecado: el venial y el mortal. Por los pecados veniales no se pierde la salvación, pero por los mortales, sí. Estaremos discutiendo los pecados veniales y mortales en el artículo, Cómo recuperar la salvación en el catolicismo romano.

Los pecados veniales son los pecados como las borracheras, mentir acerca de algo trivial, etc. El pecado venial es un pecado menor contra la ley de Dios, cometido accidentalmente y son un pleno consentimiento de la voluntad. Los pecados veniales no condenan a una persona, pero cometerlos resulta en la perdida de algo de la gracia justificadora. Los muchos pecados veniales pueden llevar al pecado mortal y la perdida de la gracia santificante (la salvación). Por lo tanto, los pecados veniales pueden ser reparados y la gracia puede volver a ser obtenida a través  de los sacramentos mencionados anteriormente. Echemos un vistazo.

  • El pecado venial es pecado sin pleno conocimiento o sin entero conocimiento:
    • CIC 1862 Se comete un pecado venial cuando no se observa en una materia leve la medida prescrita por la ley moral, o cuando se desobedece a la ley moral en materia grave, pero sin pleno conocimiento o sin entero consentimiento.El pecado venial no priva de la bienaventuranza eterna.
    • CIC 1863No obstante, el pecado venial no nos hace contrarios a la voluntad y la amistad divinas; no rompe la Alianza con Dios. Es humanamente reparable con la gracia de Dios. “No priva de la gracia santificante, de la amistad con Dios, de la caridad, ni, por tanto, de la bienaventuranza eterna” (RP 17)…
  • La eucaristía perdona los pecados veniales:
    • CIC 1416 La Sagrada Comunión del Cuerpo y de la Sangre de Cristo acrecienta la unión del comulgante con el Señor, le perdona los pecados veniales y lo preserva de pecados graves. Puesto que los lazos de caridad entre el comulgante y Cristo son reforzados, la recepción de este sacramento fortalece la unidad de la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo.
  • La “contrición perfecta” perdona los pecados veniales:
    • CIC 1452 Cuando brota del amor de Dios amado sobre todas las cosas, la contrición se llama "contrición perfecta"(contrición de caridad). Semejante contrición perdona las faltas veniales; obtiene también el perdón de los pecados mortales, si comprende la firme resolución de recurrir tan pronto sea posible a la confesión sacramental (cf Concilio de Trento: DS 1677).
  • La penitencia nos restituye a la gracia de Dios:
    • CIC 1468 "Toda la fuerza de la Penitencia consiste en que nos restituye a la gracia de Dios y nos une con Él con profunda amistad" (Catecismo Romano, 2, 5, 18). El fin y el efecto de este sacramento son, pues, la reconciliación con Dios…
  • La penitencia hace que la gracia sea recuperada:
    • CIC 1496 Los efectos espirituales del sacramento de la Penitencia son:— la reconciliación con Dios por la que el penitente recupera la gracia;

Podemos ver que en el proceso de mantener la salvación de un católico, participar en la eucaristía (CIC 1416), tener una contrición adecuada (CIC 1452), y participar en la penitencia (CIC 1468, 1496), son medios por los cuales el nivel adecuado de la gracia santificante es mantenida, por lo que la salvación no se pierde.

Respuesta bíblica

Como vimos en el primer artículo de los tres (Cómo obtener la salvación en el catolicismo romano). La respuesta es la misma. Por lo tanto, aquí se reproducirá la respuesta. Pero una vez más, debemos dejar en claro que la salvación es un regalo de Dios (Efesios 2:8), que es por fe (Romanos 5:1), y que es aparte de nuestras obras (Romanos 3:28; 4:5; Gálatas 2:16).

  • Romanos 4:1-5: Pero entonces, ¿qué diremos que ganó Abraham, nuestro antepasado? 2 En realidad, si Abraham hubiera sido reconocido como justo a causa de sus propios hechos, tendría razón para gloriarse, aunque no delante de Dios. 3 Pues la Escritura dice: «Abraham creyó a Dios, y por eso Dios le tuvo esto en cuenta y lo reconoció como justo.» 4 Ahora bien, si alguno trabaja, el pago no se le da como un regalo sino como algo merecido. 5 En cambio, si alguno cree en Dios, que hace justo al pecador, Dios le tiene en cuenta su fe para reconocerlo como justo, aunque no haya hecho nada que merezca su favor. (Dios Habla Hoy – DHH).
  • Gálatas 2:16: Sin embargo, sabemos que nadie es reconocido como justo por cumplir la ley sino gracias a la fe en Jesucristo. Por esto, también nosotros hemos creído en Jesucristo, para que Dios nos reconozca como justos, gracias a esa fe y no por cumplir la ley. Porque nadie será reconocido como justo por cumplir la ley. (Dios Habla Hoy – DHH).

Por lo tanto, podemos ver que la salvación es por la sola fe en la sola persona de Cristo. ¿Sabía Ud. que agregarle obras a la salvación es condenada en las Escrituras?

  • Gálatas 3:1-3: “¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? 2 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? 3 ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?”
  • Gálatas 5:2-4: “Escúchenme. Yo, Pablo, les digo que si ustedes se someten al rito de la circuncisión, Cristo no les servirá de nada. 3 Quiero repetirle a cualquier hombre que se circuncida, que está obligado a cumplir toda la ley. 4 Ustedes, los que quieren ser reconocidos como justos por cumplir la ley, se han apartado de Cristo; han rechazado la generosidad de Dios” (Dios Habla Hoy – DHH).
  • Mateo 7:22-23: Aquel día muchos me dirán: “Señor, Señor, nosotros comunicamos mensajes en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros.” 23 Pero entonces les contestaré: “Nunca los conocí; ¡aléjense de mí, malhechores! (Dios Habla Hoy – DHH).

En Gálatas 3:1-3, Pablo claramente está enseñando que los gálatas, eran insensatos (duros de entender). ¿Por qué? Porque estaban agregándole obras a la obra poderosa de salvación del Espíritu Santo. En el siguiente pasaje de Gálatas, Pablo les afirma que si ellos se someten al rito de la obra de la circuncisión (o cualquiera otra obra buena), entonces, “Cristo no les servirá de nada”, ya que la circuncisión representaba las obras de la ley, y que al cumplir ley (algo imposible para un hombre en toda época), “se han apartado de Cristo”, rechazando así, la generosidad de Dios; o sea, Su gracia. Esta es la razón por la que Pablo previamente en Gálatas 3:10, afirma: Quienes ponen su confianza en la ley están bajo maldición, porque la Escritura dice: «Maldito sea el que no cumple fielmente todo lo que está escrito en el libro de la ley.» (Dios Habla Hoy – DHH).

Finalmente, en Mateo 7:22-23, vemos como Jesús condena a las personas en el día del juicio. ¿Por qué los condenará? Porque recurrirán para su salvación, a sus obras y a una supuesta fe en Cristo en el “día malo”. Agregarle obras a una salvación activa, significa que la obra de Dios no es suficiente y necesita ser perfeccionada, terminada por el esfuerzo humano. Esta es la razón por lo que la salvación, es por la sola gracia a través de la fe en la sola persona de Cristo. No puede ser fe + obras.

  • Romanos 11:6: “Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra”.

NOTA: A menos que se diga lo contrario, las citas son tomadas de la VRV60.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

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Artículos Relacionados:

  • 1. http://fama2.us.es/fde/ocr/2006/sacrosantoConcilioDeTrento.pdf

 

 

 

 
 
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