Como testificar a los amigos y a la familia

Por, Tony Miano
Editado por, Matt Slick

Una de las más grandes contradicciones del evangelismo amistoso, es la idea de que es más difícil testificarle a extraños que a personas con las que se ha desarrollado y establecido una relación. Sin embargo, cuando se le pregunta a la mayoría de los cristianos quienes son las personas más difíciles para alcanzar en su ámbito de influencia, dirán que son los amigos y la familia. Y es que para esto, existen varias razones:

  1. La familia y los amigos son quienes nos conocen mejor. Por lo tanto, muchos cristianos se abstienen de una conversación espiritual con ellos debido a que los llaman hipócritas.
  2. La familia y los amigos se sienten más cómodos dándole una respuesta mordaz o airada.
  3. Los cristianos son temerosos de las repercusiones que pudieran enfrentar como resultado de compartir el evangelio a los amigos y a la familia. A diferencia de un extraño, el cual lo verá sólo una vez en la vida, un miembro de familia o un amigo lo verán continuamente. Si la conversión acerca del evangelio termina mal, la tensión creada en esa relación podría convertirse en muy incómoda.
  4. Los cristianos son temerosos de hacer algo que arriesgue la amistad o relación en la que han trabajado tan arduamente para cultivar. Tristemente, esta mentalidad trae a la luz una verdad inevitable. Muchos creyentes se encuentran comprometidos en lo que se conoce como “evangelismo amistoso”, y se preocupan de sus amistades y relaciones más de lo que se preocupan por la eternidad del alma de sus amigos o miembros de la familia.

En general, el evangelismo en los Estados Unidos (Nota del Traductor: Así como en los países latinoamericanos), es responsable por el desorden que ha creado el “evangelismo amistoso”. Pastores bien intencionados, colocan las tradiciones de los hombres por encima de la enseñanza clara de las Escrituras, lo que ha llevado a los cristianos a creer lo que no es bíblico:

  • “Ud. debe desarrollar una amistad con las personas para poderse ganar el ‘derecho’ de compartir el evangelio con ellos”.
  • “Las personas no se interesarán acerca de lo que Ud. tiene que decir hasta que ellos sepan que Ud. si se interesa”.
  • “No deberá ‘embutirles’ el evangelio a las personas hasta la garganta”.

No estamos diciendo que no podemos ser amigos de aquellos a quienes les testificamos o que nunca debemos pasar tiempo para conocerlos y predicar más efectivamente el evangelio. Pero es equivocado decir que el evangelismo amistoso le da a Ud. el “derecho” de predicar el evangelio. Ese derecho ya le pertenece al creyente. Es decisión suya ser sabio en el momento y el cómo lo presente.

La familia y amigos que no son salvos, necesitan escuchar el evangelio. Y los cristianos quisieran ver que sus familias no salvas reciban a Jesucristo como Señor y Salvador. Pero la indiferencia de los cristianos, la cual se manifiesta con el rechazo de ellos para compartir el evangelio, está en conflicto con su amor y preocupación para esas mismas personas.

Cuando algunos cristianos dicen que no están seguros qué decir o qué hacer, lo que ellos podrían estar diciendo es que tienen miedo de decir cualquier cosa. Si una persona es nacida de nuevo, entonces, conoce el evangelio de Cristo. Pero esto no significa que cada cristiano pueda, automáticamente, de forma breve y perfecta, presentar el evangelio de Jesucristo. Una persona puede ser salva y conocer el evangelio pero también, puede estar insegura y cometer equivocaciones al compartirlo. Esta falta de habilidad es con frecuencia, resultado de ser un nuevo creyente en la fe, la pereza en el estudio bíblico y la oración, o que se encuentra cómodo por una predicación y enseñanza débiles.

¿Cómo deberán entonces los cristianos testificar a sus amigos y miembros de la familia?

Desde este punto en adelante, y como estamos hablando con cristianos que quieren compartir la fe, asumiremos que ya Ud. tiene un entendimiento básico de “evangelismo bíblico”; o sea, principios y doctrinas bíblicas, las cuales rigen el contenido y presentación de la ley y el evangelio. Si este, no es el caso, entonces, deberá primero leer, “¿Qué es el evangelismo bíblico?”.

Las claves para testificar a los amigos y a los miembros de la familia, son las siguientes:

Recuerde a quien le está hablando

Algunas veces, los cristianos se encuentran atrapados en una metodología particular; aun cuando esa metodología tiene solidez bíblica, tanto, que pueden volverse repetitivos o aun programados, especialmente en las mentes y oídos de las personas que lo conocen bien. Esto no significa que seguir un grupo de principios bíblicos y de presentar el evangelio usando un modelo similar en todo momento sea sinónimo de ser repetitivo o programado como un robot. Tristemente, muchos cristianos –que hacen este tipo de acusaciones contra otros cristianos– nunca abren sus bocas para proclamar el evangelio. Así que, con el fin de apaciguar su culpa por no ser obedientes al llamado bíblico de compartir, estos, desaniman a otros que sí lo hacen.

Cuando comparta el evangelio con un amigo o un miembro de familia, es importante recordar que la persona al frente de Ud., no es un extraño. Por lo tanto, no le hable como si lo fuera. Si va a hacerle preguntas a la persona con relación a que ha violado la ley de Dios, hágalo de forma que no se vuelva como un interrogador frío. En otras palabras, no permita que su amigo o miembro de familia se sienta como si Ud. no lo conociera, cuando de hecho, lo conoce bien. Dirija la conversación con el mismo tono, cómodo, y reposado como si estuviera conversando con otra persona. Por supuesto que el tema que va a tratar, no podrá ser más serio –el estado eterno del alma– pero entable con ellos un estilo de conversación normal.

Sea honesto

Los buenos predicadores, tanto al aire libre como los evangelistas de las calles,  saben que incluso un extraño a quien ha conocido por un breve momento, puede discernir si el evangelista está jactándose. Si esto es cierto con los extraños (y sí lo es), entonces, es aún más con las personas que Ud. conoce mejor; o sea, sus amigos y miembros de su familia.

Nunca se vaya por las ramas. Si su relación es buena, entonces, y en gran parte, está basada en el nivel de honestidad dentro de esa relación. Sea directo, pero sensible y respetuoso cuando inicie la conversación: “Juan, quiero hablarte acerca de cosas espirituales”. “Susana, estoy preocupado por tu alma”. “Billy, ¿puedo compartir contigo mi fe en Cristo?”.

Nunca sacrifique el contenido por el bien de la conversación

Todo lo que le dirá a un extraño en la calle con relación a la ley y al evangelio, deberá decírselo a un amigo o a un miembro de su familia. Por supuesto que no lo hará de la misma manera; pero no obstante, deberá decirlo. El contenido de su mensaje (la ley y el evangelio) debe ser igual con todos los perdidos, sin importar su relación. Recuerde, el poder de su esfuerzo evangelístico no está en su personalidad o su amabilidad, etc. El poder de su esfuerzo evangelístico está en el mismo mensaje, el cual es, el contenido de ese mensaje: el evangelio.

  • Romanos 1:16: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego”.

Tome nota: Sus conversaciones evangelísticas con amigos y miembros de la familia deberán incluir la discusión del pecado y sus consecuencias eternas (juicio, ira, infierno), además de la deidad de Cristo. Su humanidad sin pecado, la cruz, el sacrificio de Cristo, la justificación por fe, la resurrección, el arrepentimiento, y la misma fe. Cualquier cosa que le diga a los extraños con relación a la necesidad de ellos de arrepentimiento y creer el evangelio, deberá también decírsela a sus amigos y miembros de familia.

Recuerde su lugar

Un error crucial que muchos cristianos cometen cuando comparten el evangelio, y en particular con miembros de la familia, está en que ellos se olvidan de su lugar en la estructura familiar. Esto es cierto cuando tratan de compartir el evangelio con generaciones más viejas.

Padres, tías y tíos, abuelos, bisabuelos, etc., no les gusta ser enseñados por quienes son más jóvenes que ellos. Ellos crecieron en una época cuando las convicciones espirituales eran profundamente personales. Las emociones debían mantenerse en privado. Por lo tanto, preguntarle a la abuela en día de acción de gracias si ella ha dicho alguna mentira, no es el lugar apropiado.

Se ha visto que usar un acercamiento del testimonio personal, con frecuencia, funciona. En otras palabras, en vez de colocar a la abuela en el centro del escenario al hacerle preguntas acerca de ella, comparta su historia con la abuela. Esto significaría que Ud. comunica la ley y el evangelio al ponerse a sí mismo como ejemplo.

Explique cómo aprendió lo que era el pecado, cómo llegó al conocimiento de su pecado y cómo eso lo había hecho un enemigo de Dios. En vez de decirle a ella que pasará el resto de la eternidad en el infierno, explíquele cómo llegó Ud. a entender que el justo castigo por sus pecados contra Dios era pasar la eternidad en el infierno. Y así continúe hasta la presentación del evangelio.

Concluya con su testimonio de cómo respondió al llamado de Dios en su corazón, al arrepentirse y creer en el evangelio, y cómo Dios lo salvó sólo por gracia a través de la sola fe en solo Jesucristo.

Recuerde, sus parientes de más edad (como la abuela o el abuelo) son personas inteligentes con mucha experiencia de vida. Al compartir su testimonio, la ley y el evangelio, recuerde no avergonzarlos. Muéstreles un adecuado nivel de respeto sin comprometer el mensaje.

Debe estar dispuesto a sacrificar la relación por el alma de su amigo o miembro de familia

  • Lucas: 14:26-27: “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. 27 Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo”.

Jesús realmente no está diciendo que los cristianos deberán odiar a los miembros de sus familias; más bien, está diciendo que las relaciones terrenales de los cristianos no deben compararse con el amor irresistible y entrega a Dios. Tan grande debe ser el amor del cristiano por Jesús, que cualquiera otra relación quedará relegada a un segundo plano en importancia.

En esta vida, Ud. debe estar dispuesto a sacrificar todo, perder todo y renunciar a todo por el progreso del evangelio de Jesucristo. Debe estar dispuesto a llevar la cruz de Cristo para vivir por los dos grandes mandamientos; el de amar a Dios y a su prójimo como a sí mismo (Mateo 22:37-40). Este es un amor sacrificial (Juan 15:13). Cualquier cosa que no esté dispuesto a entregar en obediencia y amor a Jesucristo –incluidas las relaciones– es considerada un ídolo. Y la idolatría es un pecado a los ojos de Dios,

Rehusar el compartir el evangelio con un amigo o miembro de la familia debido a que tiene temor porque podría costarle su relación, es amarse más a sí mismo que amar a los demás. Al hacerlo, Ud. está haciendo que sus relaciones sean de mayor importancia que la relación de ellos para con Jesús.

Conclusión

Testificar a los amigos y a los miembros de la familia no es fácil, pero es absolutamente necesario. Resista sus miedos, y amelos a ellos más que a sí mismo. Sea sabio en su presentación. Ore en preparación y espere por la correcta oportunidad para hablarles. Entonces, presente la ley y el evangelio con humildad, honestidad, respeto, paciencia, bondad y amor. Créale al Señor soberano y permita que sea Él quien obre.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

 

 

 

 
 
CARM ison