Como usar personas inoportunas

Por, Tony Miano
Editado por, Matt Slick

Muchos novicios predicadores de las calles, se vuelven un poco ansiosos acerca de las personas inoportunas. Se la pasan pensando demasiado en cómo y cuándo enfrentar a este tipo de personas. Ellos inician su predicación al aire libre asumiendo, que están obligados a enfrentar a una persona inoportuna que interrumpe la predicación acerca de la ley y el evangelio. Los predicadores de las calles, deben usar estas personas, no abusar de ellas.

Con frecuencia, estas personas inoportunas ayudan a reunir multitudes para que escuchen estas predicaciones al aire libre. Por naturaleza, las personas son mironas. Ellas quieren saber lo que sucede; mirar como otros entran en conflicto, en la medida en que ese conflicto no los afecte a ellos. En los debates públicos, las personas dirigen la atención hacia quienes escuchan disimuladamente y quienes disfrutan el pensamiento de llegar a ver una pelea.

Los predicadores de las calles, saben cómo usar a los espectadores inoportunos, sin abusar de ellos; cómo usar las palabras del inoportuno contra él o ella, sin responder a la persona que interrumpe. El objetivo de usar esos inoportunos, no es para avergonzarlos o burlarse de ellos, sino para que sean un medio para facilitar aún más, la proclamación del evangelio.

Aquí hay algunos consejos para usar con los inoportunos, durante una predicación al aire libre:

Esté atento de cualquier murmullo que provenga de la multitud. Las personas inoportunas no siempre tienen el coraje para darse a conocer. Algunas veces, tratarán de burlarse del predicador, pretendiendo no ser vistos. Cuando un predicador escuche a un inoportuno, deberá tratar, sin hacérselo saber, de responder a su objeción:

  • Proverbios 26:5: “Responde al necio como merece su necedad, Para que no se estime sabio en su propia opinión”.

Al hacerlo, el predicador le hará saber al inoportuno que sí lo ha escuchado, y que también lo ha identificado. El predicador, no solo responde a la objeción del inoportuno, sino que también puede responder, a una pregunta para otros en la multitud. Cuando un inoportuno se vuelve ofensivo o irrazonable, sin permitir que el predicador hable, debido al continuo hablar del inoportuno, el predicador, simplemente, debe ignorarlo y seguir con su prédica. En otras palabras, ignórelo:

  • Proverbios 26:4: “Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, Para que no seas tú también como él”.

No lo mire directamente; no se dirija a él o a ella; ni siquiera lo mencione. Simplemente predique como si ese inoportuno no estuviera ahí. Con el tiempo, el inoportuno verá que no está logrando lo que quería, y se rendirá, alejándose. No le pague con la misma moneda. Si son vituperados por los inoportunos, no los vitupere a ellos:

  • 1ª Corintios 4:12: “Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos”.
  • 1ª Pedro 2:23: “quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente”.

La persona inoportuna quiere que el predicador pierda su calma, se moleste, y peque; y al pecar, le servirá como excusa al inoportuno ayudándole a su incredulidad. Un predicador de las calles, sirve como heraldo de Cristo, uno de Sus embajadores. Un discurso sarcástico y altanero, aun, en respuesta a un inoportuno enojado y blasfemo, traerá un reproche al nombre de Cristo.

Estos alborotadores inoportunos, no son de temer, y nunca deberán determinar la dirección de un mensaje al aire libre. El predicador de la calle, no deberá olvidar que el inoportuno, es un alma perdida en necesidad del Salvador. Por lo tanto, use a estas personas inoportunas; pero no abuse de ellas, para el fomento del evangelio y la gloria de Cristo.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

 

 

 

 
 
CARM ison