Cómo volver a tener la salvación después de perderla

Por, Matt Slick

En el catolicismo romano, la salvación es un proceso que conlleva muchos pasos: Gracia actual, fe, buenas obras, bautismo, participación en los sacramentos, la penitencia, las indulgencias, y guardar los mandamientos. Pero básicamente, la salvación se obtiene por medio del bautismo y las buenas obras. Es sostenida por las buenas obras y la participación en los sacramentos. Si se pierde, se vuelve a obtener por medio del sacramento de la penitencia, el cual solo puede ser administrado por un sacerdote católico. Agréguele a esto la limpieza del purgatorio después de la muerte de una persona. Como puede ver esta salvación es un proceso bastante arduo y complejo.

En el catolicismo, una persona puede obtener la salvación y perderla muchas veces, dependiendo del número de pecados cometidos, la severidad de los mismos, y en cuántos sacramentos participa el católico para volver a obtener la gracia perdida, la cual les capacita para hacer buenas obras por las cuales son justificados. Aún más, la gracia que justifica es infundida al católico por el bautismo y por medio de los sacramentos. Esta gracia puede perderse gradualmente por los pecados veniales o perderse por causa de los pecados mortales.

A la luz de todo esto, he escrito tres artículos interrelacionados.

3ª y última parte: Cómo volver a obtener la salvación en el catolicismo romano

La salvación, o estado de estar en la gracia santificante (gracia infundida que hace a una persona santa y aceptable a Dios), puede estar totalmente pérdida si se comete pecado mortal. Los pecados mortales, como el asesinato, el adulterio, la homosexualidad, etc. son muy serios. El pecado mortal, el cual es, intencional, con conocimiento y con propósito, es una transgresión de la ley de Dios. El pecado mortal resulta en la pérdida total de toda gracia. La relación de la persona con Dios, es afectada gravemente. Los pecados mortales condenan a una persona. Si la persona muere en un estado de pecado mortal, va al infierno y nunca saldrá de este.

  • CIC 1861 El pecado mortal es una posibilidad radical de la libertad humana como lo es también el amor. Entraña la pérdida de la caridad y la privación de la gracia santificante, es decir, del estado de gracia. Si no es rescatado por el arrepentimiento y el perdón de Dios, causa la exclusión del Reino de Cristo y la muerte eterna del infierno
  • CIC 1033Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de Él para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra "infierno".

Penitencia

En el artículo, Cómo sostener la salvación en el catolicismo romano, la penitencia era un medio para reponer la gracia perdida debido a los pecados veniales. Pero con relación al pecado mortal, el católico debe también llevar a cabo penitencia para volver a tener la gracia santificadora, necesaria para la salvación.

  • CIC 980Para los que han caído después del Bautismo, es necesario para la salvación este sacramento de la Penitencia…» (Concilio de Trento: DS 1672).
  • CIC 1468 "Toda la fuerza de la Penitencia consiste en que nos restituye a la gracia de Dios y nos une con Él con profunda amistad" (Catecismo Romano, 2, 5, 18).
  • El fin y el efecto de este sacramento son, pues, la reconciliación con Dios…" (Concilio de Trento: DS 1674).
  • “Como una forma de recuperar la gracia y la justicia, la penitencia será, en todo momento, necesaria para quienes habiendo contaminado sus almas con algún pecado mortal…” (Concilio de Trento, Sesión 14, c. i.)
  • CAP. XIV. De los justos que caen en pecado, y de su reparación. Los que habiendo recibido la gracia de la justificación, la perdieron por el pecado, podrán otra vez justificarse por los méritos de Jesucristo, procurando, excitados con el auxilio divino, recobrar la gracia perdida, mediante el sacramento de la Penitencia. Este modo pues de justificación, es la reparación o restablecimiento del que ha caído en pecado; la misma que con mucha propiedad han llamado los santos Padres segunda tabla después del naufragio de la gracia que perdió”. (La Justificación, Sesión VI – Concilio de Trento.)

Para que la penitencia funcione, la persona debe arrepentirse sinceramente y estar dispuesta a realizar las acciones necesarias dadas por un sacerdote. En este proceso, un sacerdote absuelve los pecados de la persona y le designa una penitencia; una serie de cosas que debe hacer.

  • CIC 987 "En la remisión de los pecados, los sacerdotes y los sacramentos son como instrumentos de los que quiere servirse nuestro Señor Jesucristo, único autor y dispensador de nuestra salvación, para borrar nuestras iniquidades y darnos la gracia de la justificación" (Catecismo Romano, 1, 11, 6).
  • Penitencia es un sacramento de la Nueva Ley instituida por Cristo donde es otorgado perdón por los pecados cometidos luego del bautismo a través de la absolución del sacerdote a aquellos que con verdadero lamento confiesan sus pecados y prometen dar satisfacción por los mismos. (Enciclopedia Católica Online).
  • “…la absolución dada por un sacerdote a un penitente que confiesa sus pecados con las disposiciones adecuadas, remite tanto la culpa como el castigo eterno (del pecado mortal)”. (Enciclopedia Católica, Penitencia.)

La penitencia puede tomar formas diferentes, que incluyen la lectura de la Escritura, la restitución a la parte ofendida, repetir ciertos rezos un número determinado de veces, tales como, el Padrenuestro, o el Ave María.

  • CIC 1460 La penitencia que el confesor impone debe tener en cuenta la situación personal del penitente y buscar su bien espiritual. Debe corresponder todo lo posible a la gravedad y a la naturaleza de los pecados cometidos. Puede consistir en la oración, en ofrendas, en obras de misericordia, servicios al prójimo, privaciones voluntarias, sacrificios, y sobre todo, la aceptación paciente de la cruz que debemos llevar. Tales penitencias ayudan a configurarnos con Cristo que, el Único, expió nuestros pecados (Rm 3,25; 1 Jn 2,1-2) una vez por todas. Nos permiten llegar a ser coherederos de Cristo resucitado, "ya que sufrimos con él" (Rm 8,17; cf Concilio de Trento: DS 1690):«Pero nuestra satisfacción, la que realizamos por nuestros pecados, sólo es posible por medio de Jesucristo: nosotros que, por nosotros mismos, no podemos nada, con la ayuda "del que nos fortalece, lo podemos todo" (Flp 4,13). Así el hombre no tiene nada de que pueda gloriarse sino que toda "nuestra gloria" está en Cristo [...] en quien nosotros satisfacemos "dando frutos dignos de penitencia" (Lc 3,8) que reciben su fuerza de Él, por Él son ofrecidos al Padre y gracias a Él son aceptados por el Padre (Concilio de Trento: DS 1691).

Lo que es importante notar, es que las obras de la penitencia exigidas por la iglesia católica, ayudan a “hacer satisfacción” por los pecados.

  • CIC 1459 …La absolución quita el pecado, pero no remedia todos los desórdenes que el pecado causó (cf Concilio de Trento: DS 1712). Liberado del pecado, el pecador debe todavía recobrar la plena salud espiritual. Por tanto, debe hacer algo más para reparar sus pecados: debe "satisfacer" de manera apropiada o "expiar" sus pecados. Esta satisfacción se llama también "penitencia".

El catecismo de la iglesia católica dice que la penitencia es una obra, cuando afirma que estas, son “las obras de la penitencia” (CIC 1430). Por lo tanto, podemos ver que la penitencia es, principalmente, que el católico cuide sus propios pecados por medio de una obra que supuestamente, lo libera de la deuda del pecado. Y esto, es obra de justicia, sin importar si la iglesia católica pretenda decir lo contrario.

Respuesta bíblica

No hay nada que podamos hacer, de ninguna manera, para merecer el perdón de Dios. Todo lo que necesitamos ha sido llevado, y cumplido en la persona de Cristo, quien nació bajo la ley (Gálatas 4:4) y cumplió la ley perfectamente sin haber pecado jamás (1ª Pedro 2:22). Debido a la obra de Cristo, recibimos Su justicia (Filipenses 3:9), por fe (Romanos 5:1).

Lo que hace la iglesia católica romana es agregarle una gran carga de obras al católico, por medio de las cuales, la persona intenta obtener, sostener y volver a obtener salvación. Pero este, es un proceso inútil porque estas obras no pueden salvarle.

  • Romanos 3:28: “Así que somos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe y no por obedecer la ley” (Nueva Traducción Viviente – NTV).
  • Romanos 4:5: “pero la gente no es considerada justa por sus acciones sino por su fe en Dios, quien perdona a los pecadores” (Nueva Traducción Viviente – NTV).
  • Gálatas 2:21: “No quiero rechazar la bondad de Dios; pues si se obtuviera la justicia por medio de la ley, Cristo habría muerto inútilmente” (Dios Habla Hoy – DHH).
  • Gálatas 3:1-3: “¡Gálatas, duros para entender! ¿Quién los embrujó? En nuestra predicación hemos mostrado ante sus propios ojos a Jesucristo crucificado. 2 Sólo quiero que me contesten a esta pregunta: ¿Recibieron ustedes el Espíritu de Dios por el cumplimiento de la ley o por aceptar el mensaje de la fe? 3 ¿Son tan duros para entender, que habiendo comenzado con el Espíritu quieren ahora terminar con algo puramente humano?” (Dios Habla Hoy – DHH).

Las obras adicionales para la salvación, invalidan la misma salvación. Primordialmente lo que se está diciendo, es que la obra de Dios en la carne, no fue suficiente. Esta es la razón por la que tenemos versículos que condenan la salvación basada en la fe + obras:

  • Mateo 7:22-23: Aquel día muchos me dirán: “Señor, Señor, nosotros comunicamos mensajes en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros.” 23 Pero entonces les contestaré: “Nunca los conocí; ¡aléjense de mí, malhechores! (Dios Habla Hoy – DHH).
  • Lucas 18:10-14: “«Dos hombres fueron al templo a orar: el uno era fariseo, y el otro era uno de esos que cobran impuestos para Roma. 11 El fariseo, de pie, oraba así: “Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás, que son ladrones, malvados y adúlteros, ni como ese cobrador de impuestos. 12 Yo ayuno dos veces a la semana y te doy la décima parte de todo lo que gano.” 13 Pero el cobrador de impuestos se quedó a cierta distancia, y ni siquiera se atrevía a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: “¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!” 14 Les digo que este cobrador de impuestos volvió a su casa ya justo, pero el fariseo no. Porque el que a sí mismo se engrandece, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido.» (Dios Habla Hoy – DHH).

En esencia, el católico romano está obligado a realizar obras bajo el sistema romanista de la ley, la cual, no puede salvar.

  • Gálatas 3:10: Quienes ponen su confianza en la ley están bajo maldición, porque la Escritura dice: «Maldito sea el que no cumple fielmente todo lo que está escrito en el libro de la ley.» (Dios Habla Hoy – DHH).
  • Gálatas 5:2-3: "He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo. 3 Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley".
  • Santiago 2:10: Porque si una persona obedece toda la ley, pero falla en un solo mandato, resulta culpable frente a todos los mandatos de la ley. (Dios Habla Hoy – DHH).

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

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