Créale a Dios y vaya a testificar

Por, Matt Slick

Una cosa es leer acerca de cómo testificarle a alguien y otra es poner en práctica lo que ha aprendido. Generalmente le digo a mis estudiantes: “Si quiere testificar, vaya y hágalo”. Esa es, sin duda la mejor forma para aprender pero no, la más fácil. Yo le llamo: “Crea y vaya. Créale a Dios y vaya a testificar”. Mi primer intento evangelístico fue un caso similar. Esto fue lo que sucedió.

Mi primera experiencia testificando: Esto fue lo que realmente sucedió

Mi amigo Chuck y yo teníamos corazones ansiosos. Por un tiempo, habíamos estado estudiando los cultos no cristianos de los mormones y el de los testigos de Jehová y estábamos listos a salir y “enseñarle al mundo”. Oramos, nos metimos en el carro y mientras manejábamos, orábamos. Después de media hora, decidimos que lo mejor era detenernos y empezar a hablar.

La siguiente calle que pasamos fue Omega. Jesús en Apocalipsis 1:8, es llamado el Alfa y el Omega. Debido a que no estábamos seguros de nosotros, tomamos esto como una “tabla” de salvación y la calle Omega fue nuestro primer intento para testificar. Es increíble que Dios use cosas extrañas y personas para difundir Su Palabra.

Chuck y yo, oramos nuevamente. Salimos del carro y nos acercamos a una casa. La puerta estaba entreabierta. Tocamos. Del interior oímos a una mujer diciendo frenéticamente por el teléfono: “Envíen los paramédicos a…” Ella dio una dirección y Chuck y yo nos miramos.

Cinco minutos después llegaron los paramédicos. Entraron a una casa cercana y se llevaron a un hombre anciano en una camilla. Ahora bien, sabrá lo que sucede en el vecindario cuando llega una ambulancia haciendo sonar sus sirenas: Se reúne una gran multitud de curiosos. Esto fue lo que sucedió. Después de que los paramédicos se llevaron a la victima que había sufrido un ataque al corazón, Chuck y yo, nos encontramos, Biblia en mano, mirando a una multitud emocionada por el caso. Un niño en una bicicleta al notar nuestras Biblias preguntó: “¿Qué hacen por aquí?” Chuck y yo no somos genios, pero no nos llevó mucho tiempo ver la obra del Señor. Le respondimos que estábamos aquí para predicar el evangelio. Estaba demasiado temeroso para hablar, así que Chuck le habló a él y a otros acerca de Jesús, del pecado y la salvación. Las personas escucharon. Nadie cayó de rodillas sollozando arrepentido, pero escucharon del evangelio. Desde esa vez, he testificado miles de veces.

El punto es simple. Cuando Ud. esté dispuesto a ser usado por Dios y dé un paso en fe, créale a Dios y vaya a testificar. Él puede hacer cosas maravillosas.

¿Está disponible para Dios?

¿Está dispuesto a orar, a arriesgarse, a creerle a Dios e ir? Si lo está; si tiene el deseo y disposición para aprender, Dios entonces lo usará. Él desea una persona dispuesta, que se deje enseñar y que su mente esté preparada más que una mente de sabios. Si se hace disponible, Él trabajará con su disponibilidad. ¡Prepárese! ¡Él lo usará!

 

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