¿Creía Calvino en la infalibilidad?

Por Daniel Spratlin

Pregunta: ¿Creía Calvino en la infalibilidad?

Respuesta: Es una palabra, la respuesta es “”. Para Calvino, nosotros, “estaríamos a salvo del peligro de errar” tanto como nosotros “investiguemos desde las Escrituras lo que es correcto y verdadero” (Comentarios de Calvino, Mateo 22:29). Por lo tanto, es nuestra sabiduría abrazar “sin reproche, todo lo enseñado en la Sagrada Escritura” (Inst. I.xviii.4). De acuerdo a Calvino, los escritores bíblicos fueron “órganos del Espíritu Santo” pronunciando solo para lo que fueron comisionados a declarar (Comentarios de Calvino, 2ª Timoteo 3:16). El Espíritu Santo es “el Autor de las Escrituras” (Inst. I.ix.2). En consecuencia, “le debemos a la Escritura la misma reverencia que le debemos a Dios; porque esta procede solamente de él, y no tiene nada que le pertenezca al hombre y que este mezclado con esta” (Comentarios de Calvino, 2ª Timoteo 3:16). Para Calvino, la Escritura está tan bien ordenada, tan unificada, tan hermosa y perfecta que esta “no saborea nada terrenal” (Inst. I.viii.1).

No es tan difícil encontrar citas como las anteriores en los escritos de Calvino. Por ejemplo, de acuerdo al reformador de Ginebra, los apóstoles fueron “certeros y genuinos escribas del Espíritu Santo” (Inst. IV.viii.9). Dios controló tanto el proceso de inspiración que Calvino puede hablar del Espíritu “en cierta medida dictando las palabras” de la Escritura (Inst. IV.viii.8). Con esto, Calvino no quiere decir que los autores humanos fueron copistas pasivos que simplemente escribieron lo que habían escuchado del cielo. Él quiere decir que el proceso de inspiración fue tan completo y total en cuanto a que arroja los mismos resultados como si la Biblia no fuera nada más sino dictada. Dios puso en la mente de los escritores que escribieron la Escritura que debían escribir (Inst. I.vi.2) y aún, dirigió sus plumas (“Comentario sobre la armonía de los Evangelistas, Argumento” [”Commentary on a Harmony of the Evangelists, Argument”]).

Calvino no era ingenuo acerca de las aparentes discrepancias en la Escritura, ni esperaba que los números en la Biblia fueran exactos. Él aceptó que la Escritura usa idioma fenomenológico y figuras retóricas. Con frecuencia, probaba los problemas difíciles que provenían de los errores en la traducción y transmisión. Todo esto para decir, que llevó a cabo cuidadosamente, el mismo tipo de distinciones que llevan hoy día a cabo los inerrantistas, o sea, aquellos que consideran que la Biblia es infalible.

Sin embargo, y siguiendo el punto, él se sostuvo en el mismo punto de vista de la inspiración verbal y plenaria. Calvino, nunca rechazó la veracidad de ninguna afirmación Escritural. Él creyó que la Biblia es la Palabra de Dios sin error. Argumentó en muchas ocasiones que el estar en desacuerdo con la Biblia era estar en desacuerdo con Dios mismo. Él sostenía, que por el contrario, aquellos sometidos a Dios, se someterían a sí mismos a las Escrituras. Ellos, nunca serían alejados de la Biblia, por el Espíritu porque la Biblia es el libro del Espíritu. 

 

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