¿Cuál era el “aguijón” de Pablo en la carne?

Nadie sabe con seguridad cuál era el aguijón de Pablo en la carne. Se han ofrecido diferentes teorías, que incluyen, una enfermedad crónica hasta problemas en la vista del apóstol. Simplemente, no sabemos con seguridad ya que la Biblia no lo dice. Esto no significa que no podamos ofrecer algunas conjeturas. Pero primero vamos a los versículos en cuestión:

  • 2ª Corintios 12:7-8: “Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; 8 respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.”

Este problema podría muy bien, estar relacionados con el que se menciona en Gálatas 4:13-14:

  • “Pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio; 14 y no me despreciasteis ni desechasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo, antes bien me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús.”

Los anteriores versículos no nos dicen cuál era la enfermedad presentada por Pablo, pero la aflicción podría ser dolorosa ya que está designada con la palabra “aguijón” (del griego, "skólops": Tal vez de la base de G4628 y G3700; seco al frente, i.e. punta o púa [figurativamente fastidio o discapacidad corporal]:- aguijón. ).1 Pero otra vez, si hubiera un tema con relación a su visión, esto podría ser considerado como un aguijón en la carne, lo cual, seguramente no era doloros. Vamos a echar un vistazo a esta opción.

En Hechos 9:3, Pablo dice: “Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo;” Debido a esta luz enceguecedora, Pablo cae a tierra quedándose ciego por tres días:

  • Hechos 9:8-9: “Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, 9 donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.”
  • Hechos 22:11: “Y como yo no veía a causa de la gloria de la luz, llevado de la mano por los que estaban conmigo, llegué a Damasco.”

Pablo también dice algo interesante en Gálatas 4:15:

  • “¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais? Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos.”

¿Pudo haber Pablo quedado ciego debido al encuentro con Jesús? ¿Tal vez, y por así decirlo, sería esta la razón por la que los Gálatas querían darle sus ojos a Pablo? Parecería una realidad.

En cualquier caso, y por tres veces, Pablo había pedido ser librado de su aflicción, pero Dios no lo sanó. La razón es obvia: “Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente…” (2 Co 12:7a).

Vale la pena señalar que nuestras aflicciones, las cuales son permitidas por Dios son con frecuencia por la misma razón. No podemos ver cuán persuasivo es realmente el pecado en nosotros, y algunas veces somos humillados por nuestras aflicciones regresando y creyendo a Dios. Y esto, claro está, es algo bueno.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. e-Sword

 

 

 

 
 
CARM ison