¿Cuál es el significado y propósito de la vida?

Por, Matt Slick

El significado y propósito de la vida no es tan fácil de comprender. Responder la pregunta involucra responder otras preguntas: ¿Qué significa tener un significado y propósito en la vida? ¿Cómo determinar lo que esto significa? ¿Determina Ud. su propio significado? ¿Puede combinar lo que cree es su propio propósito con el fin de lo que otra persona podría tener para Ud.? Existen muchas preguntas con respuestas difíciles. Pues bien, permítame corregir. Existe una respuesta fácil.

De acuerdo a lo que la Biblia dice, ¿cuál es el propósito de nuestras vidas?

  • Isaías 43:7: “A todos los llamados en mi Nombre, A los que para gloria mía creé, A los que hice y formé”.

De acuerdo a la Biblia, nuestro propósito, la razón por la que estamos aquí, es para la gloria de Dios. En otras palabras, nuestro propósito es adorarlo a Él, proclamar Su grandeza y cumplir Su voluntad. Esto es lo que lo glorifica. Por lo tanto, en lo anterior encontramos que Dios nos ha dado una razón para nuestra existencia; un significado para nuestra vida. De acuerdo a Su deseo, fuimos creados por Él, y nuestras vidas deben ser vividas para Él de forma que podamos llevar a cabo lo que Él tiene para que nosotros hagamos. Cuando creemos en Aquel que nos hizo, quien hace todas las cosas de acuerdo al consejo de Su voluntad (Efesios 1:11: “en quien también fuimos hechos herederos, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad”), seremos capaces de vivir una vida con propósito. Cómo las características de ese propósito son expresadas, es decisión del individuo.

¿Existen propósitos en las pruebas?

¿Y si nuestras vidas son difíciles y las cosas van mal? ¿Son también nuestros fracasos y las adversidades para Su gloria? Sí, también lo son. Con frecuencia le damos gracias a Dios y alabamos Su nombre cuando las cosas van bien; pero con frecuencia le damos la espalda a Él y nos quejamos cuando las cosas son difíciles. Algunas veces nuestro agradecimiento y confianza en Dios quedan condicionados en lo bien que las cosas marchan. Pero finalmente esto es inmadurez centrada en uno mismo. Aun cuando las cosas puedan ir mal en nuestras vidas, la razón final por la que estamos aquí es para glorificar a Dios, aun a través  de las dificultades. Y esto lo hacemos alabándolo y creyendo en Él, en medio de tiempos difíciles.

Dentro de este intento de glorificar a Dios en todas las cosas, podemos entonces determinar el significado particular que Dios tiene en forma singular para cada uno de nosotros. En el cristianismo, somos libres de seguir a Dios en todas las áreas de nuestras vidas. Por ejemplo, somos libres para glorificar a Dios al ser un médico, un abogado, un mecánico, un ama de casa, un padre, una madre, un ministro, un contador, etc. Si el objetivo final en nuestra vida es dar gloria a Dios, entonces, lo podemos hacer al dar lo mejor en lo que hacemos en los diversos desafíos de la vida:

  • 1ª Corintios 10:31: “Si, pues, coméis, o bebéis, o hacéis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”.

Quiero determinar mi propio propósito

Hay quienes no les gustará esto. Existen quienes negarán que Dios nos haya hecho. Ellos, quieren determinar su propio propósito. Ellos quieren decidir por sí mismos lo que es significativo para ellos; quieren su independencia. Quieren proclamar lo que es bueno y malo en sus propios corazones, y determinar su propósito en función de sus deseos. Pero el problema es que esto, se centra en su propio beneficio. Cuando hacemos lo que creemos que es correcto en nuestros propios ojos, a menudo cometemos errores, especialmente cuando negamos a Dios. Cuando un niño dice, “Yo quiero, yo quiero, yo quiero”, está mostrando su falta de madurez y su egoísmo. Los adultos se centran en otros, en la medida en que demuestra los sacrificios que involucran la paternidad y el matrimonio. A medida que envejecemos, nos damos cuenta del valor al considerar los intereses de otros:

  • “No mirando cada cual por su propio interés, sino también por el de los demás” (Filipenses 2:4).

En lo anterior, aprendemos que propósito se define mejor, no por los deseos egoístas, sino por la capacidad para amar y considerar a los otros, más importantes. Esto se antepone a recibir un propósito de Dios. Si somos egoístas y queremos determinar nuestro propio propósito, entonces, ¿cómo es eso amar de verdad? Después de todo, si el amor se centra en  los demás, ¿no deberíamos entonces amar a Dios, centrar nuestras vidas en Él, y humillamos ante Él en Su sabiduría y confiar en lo que Él desea para nosotros? Piense acerca de esto. Él sabe infinitamente más que nosotros, y por confiar en Él, podemos descubrir el propósito final de nuestra vida. Lo cual, tiene sentido.

Evitar el moralismo

El moralismo, es simplemente hacer lo que es bueno solo por humanidad. Un ateo puede hacer eso, pero para aquellos que dicen ser cristianos, nuestro propósito no es nuestra propia gloria. De acuerdo a Isaías 43:7, el significado de nuestras vidas es traerle gloria a Dios. Los impíos no conocen a Dios. Por lo tanto, ellos sólo pueden ser moralistas por su propia decisión de significado y propósito. Esto es, ellos no tienen una norma moral objetiva que exista fuera de ellos mismos, por lo tanto, no tienen forma de saber cuál es realmente el propósito final para ellos.

Para el cristiano

Lo correcto que hay que hacer, es darle gloria a Dios porque no hay nadie más grande y digno de confianza, adoración y alabanza. Por lo tanto, los cristianos hemos de vivir para darle gloria a Dios –la forma como lo hacemos esto, es a través de la oración y el estudio de Su Palabra, la Biblia, para que podamos conocer mejor lo que Él tiene para nosotros.

 

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