¿Cuál es la orden de dominio?

Por, Matt Slick

La orden de dominio, es el mandato de Dios a Adán, y por lo tanto a la humanidad de tomar dominio sobre todo lo creado en la tierra. Este mandato se encuentra en el libro de Génesis:

  • 1:26-28: “Entonces dijo ’Elohim: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y ejerzan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves de los cielos, sobre el ganado, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que repta sobre la tierra. 27 Y creó ’Elohim al hombre a su imagen, a imagen de ’Elohim lo creó, macho y hembra los creó. 28 Luego ’Elohim los bendijo; y les dijo ’Elohim: Fructificad y multiplicaos, llenad la tierra y sojuzgadla, dominad sobre los peces del mar y las aves de los cielos y sobre todo ser vivo que se mueve sobre la tierra”.

Este mandato se encuentra bien claro en Génesis 1:28: “Luego ’Elohim los bendijo; y les dijo ’Elohim: Fructificad y multiplicaos, llenad la tierra y sojuzgadla, dominad sobre los peces del mar y las aves de los cielos y sobre todo ser vivo que se mueve sobre la tierra”. Para nosotros llevar a cabo la orden de Dios, varios cosas deberán ser incluidas.

  1. Los hombres y las mujeres deben trabajar juntos, y tener hijos, los cuales, serían enseñados para ser piadosos y de forma cristiana llevar a cabo el mandato de dominio.
  2. Debemos aprender cómo opera el mundo, lo que exige experiencia en todas las áreas del conocimiento, incluyendo la ingeniería, las matemáticas, la física, la aerodinámica, la agricultura, etc. De esta forma, podemos cumplir mejor la orden de Dios. Entonces, nuestra descendencia deberá estar involucrada en todas estas áreas.
  3. El ejercicio del dominio debe ser hecho con sabiduría, como mayordomos que actúan cuidadosa y reverentemente de formas responsables con lo que Dios nos ha confiado a nosotros en el mundo. No estamos para destruir la tierra, ni los peces con el exceso de pesca, agotar el suelo a través de la agricultura, etc.

Noé

Después del diluvio de Noé, la orden de dominio volvió a repetirse:

  • Génesis 9:1-2: “Y bendijo ’Elohim a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra. 2 Y el temor y pavor de vosotros sea sobre todo animal de la tierra y sobre toda ave de los cielos, y en todo lo que se mueve sobre el suelo y en todos los peces del mar. En vuestra mano son entregados. 3 Todo lo que se mueve y vive os servirá de alimento. Lo mismo que la hierba verde, os lo he dado todo”.

Es claro, que Dios desea que ejerzamos dominio en el mundo. Debido a que somos hechos a Su imagen (Génesis 1:26), debemos reflejar Su soberanía en nuestro dominio y en nuestras acciones. Debido a que todas las personas –cristianos y no cristianos– están incluidas en Adán, la orden de mandato es para todos. Sin embargo, los cristianos han renunciado a sus responsabilidades en esta área, así, los impíos están ahora en control de la ingeniería, la educación, los negocios, la agricultura, etc. Y el resultado ha sido de hambruna, tierras desérticas por la erosión, grandes extensiones consumidas por el fuego, sequias, la extinción de especies, y más.

Hacer discípulos a todas las naciones

Una de las manifestaciones de la orden de dominio, es hacer discípulos a todas las naciones:

  • Mateo 28:19-20: “Id pues, discipulad a todas las gentes, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles a guardar todas las cosas que os mandé. He aquí Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin de los siglos”.

Así, no solo estamos supuestos a tomar dominio sobre el mundo físico sino también, expresar una clase de dominio sobre el mundo espiritual cuando hacemos discípulos a todas las naciones anunciando el evangelio de Jesucristo. Finalmente, la orden de dominio no es una ley moral que estamos supuestos a seguir aparte de Cristo. Después de todo, las Escrituras nos dicen qué hacer:

  • Colosenses 3:17: “Y todo lo que hagáis, de palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de Él”.
  • 1ª Pedro 4:11: “Si alguno habla, hágalo conforme a oráculos de Dios; si alguno ministra, ministre conforme a la virtud del poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por medio de Jesús el Mesías, a quien pertenecen la gloria y el poder por los siglos de los siglos, amén”.

NOTA: Las citas escritas son tomadas de la Biblia Textual – BTX3 – 3ª Edición (2010); las de enlaces, son de La Biblia de las Américas (LBLA).

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

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