¿De dónde vino Dios?

Como humanos, solo podemos comprender parcialmente la noción de la existencia de Dios. Pero para hacerlo, debemos usar conceptos humanos para referirnos a Dios: “Sin principio o sin fin”, “eterno”, “infinito”, etc. La Biblia dice:

  • Salmo 90:2: “Antes que los montes fueran engendrados, Y dieras a luz la tierra y el mundo, Desde la eternidad y hasta la eternidad, Tú eres ’El”.
  • Salmo 93:2: “Tu trono está establecido desde la antigüedad, Tú eres desde la eternidad”.

Vemos entonces, que Dios es eternamente, sin principio ni fin. ¿Pero de dónde vino Dios? Él no viene de ningún lado; Él siempre ha estado.

Para nosotros, la noción del tiempo es lineal. Un segundo sigue a otro segundo; un minuto sigue a otro minuto, y así sucesivamente en los días, meses, años, etc. Nos volvemos viejos, nunca jóvenes y no podemos echar atrás los minutos pasados. Todos hemos visto la línea del tiempo en gráficos: el tiempo inicial a la izquierda y el posterior a la derecha. Vemos naciones, vidas de personas y planos trazados en líneas rectas de izquierda a derecha; pero siempre vemos un principio y un fin. Pero Dios está “más allá” de ese gráfico: Él no tiene ni principio ni tendrá fin; Él simplemente siempre ha sido.

Los físicos, han mostrado también que el tiempo es una propiedad que es el resultado de la existencia de la materia. El tiempo existe donde existe la materia. El tiempo ha sido llamado la cuarta dimensión; pero Dios, no es materia. De hecho, Dios es el creador de la materia. Él creó el universo. Por lo tanto, el tiempo se inició cuando Dios creó el universo. Antes de eso, Dios simplemente existía y el tiempo como tal, no tenía significado -excepto claro está, conceptualmente- con relación a Él. Por lo tanto, y en primer lugar, la pregunta de dónde vino Dios es hacer una pregunta que no puede ser verdaderamente aplicada a Dios. ¿Por qué no? Porque el tiempo no tiene sentido con Dios en cuanto a quién es Él. La eternidad tampoco es algo que puede ser totalmente relacionado a Dios ya que Él mismo está más allá de la eternidad.

La eternidad es un término que, nosotros, criaturas finitas, usamos para expresar el concepto de algo que no tiene fin o principio. Pero Dios, ni tiene principio ni tendrá fin; Él está fuera de la esfera del tiempo.

NOTA: A menos que se diga lo contrario, las citas son tomadas de La Biblia Textual – BTX – 3ª edición (2010).

 

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