¿Debemos utilizar términos sin género masculino o femenino cuando nos referimos al Dios de la Biblia?

Por, Matt Slick

No. No debemos utilizar términos sin géneros cuando nos referimos al Dios de la Biblia. La Biblia nos dice que cada palabra es inspirada. Todo lo que Dios nos ha dado es por una razón. Si adoptamos la ideología políticamente correcta imponiéndola sobre la Biblia con relación al uso del masculino, femenino o pronombre neutros, entonces, ¿qué detendría a otros de alterar otras palabras de las Escrituras que no encajan su ideología políticamente correcta, como perspectiva de la igualdad del género relacionadas a cosas como un anciano hombre?

  • 1ª Timoteo 2:12-13: “Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. 13 Porque Adán fue formado primero, después Eva”.

Aún más, existen doctrinas teológicamente importantes unidas a la masculinidad de Dios como está revelada en las Escrituras. Tenemos a Dios el Padre y a Dios el Hijo. En el género masculino tenemos un término conocido como el género de la responsabilidad. O sea, es el género masculino por medio del cual ocurre la representación de autoridad. Permítannos explicarlo.

En el huerto del Edén, cuando Adán y Eva pecaron, la primera que pecó, fue Eva. Sin embargo, el pecado entró al mundo a través  de Adán, no de Eva:

  • Romanos 5:12: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.

¿Por qué? Porque Adán era la autoridad federal. Esto es, él era quien representaba a sus descendientes. En 1ª Corintios 15:22 y Hebreos 7:7-10 se puede encontrar más acerca de esta enseñanza. En la naturaleza representativa de Dios el Hijo, donde Él nos representó a todos en la cruz, el género masculino fue escogido para llevar nuestros pecados, morir y cumplir la obra redentora por la cual, somos justificados. A partir de esto, podemos también derivar la doctrina de la condición de Hijo eterno de Cristo. Jamás pensó Dios en hacerla, “en la hija eterna”. Y esto se debe a que Jesús, es el Hijo de Dios; no la hija de Dios.

Dentro de la doctrina de la Trinidad (tres personas distintas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo), encontramos la comunión interna dentro de la Trinidad, la cual, ha existido desde la eternidad. Dentro de la doctrina de la Trinidad, podemos ver el pacto eterno por el cual, la humanidad sería salva. Parte de ese pacto eterno es que el Hijo, la segunda persona de la Trinidad, se haría carne y llevaría nuestros pecados. Este decreto eterno de Dios con relación a la encarnación de Jesús fue eterno en que el género masculino sería escogido para ser el Mesías, Dios en carne. Por necesidad, esto significa que el género masculino es el género escogido para la autoridad.

No significa que la autoridad masculina representada, sea superior en naturaleza a la femenina más que lo que significaría que lo femenino es superior a lo masculino porque las mujeres pueden tener hijos. Con las personas, la autoridad trata con la posición, no con la naturaleza. En la Trinidad, el Padre envió al Hijo, y el Hijo se hizo carne (Juan 1:1) bajo la ley (Gálatas 4:4), por lo tanto, Jesús decía que el Padre era mayor que Él (Juan 14:28).  Esto se debía, a que Jesús, en Su naturaleza humana estaba en una posición menor que la de Dios el Padre. Sin embargo, Jesús es llamado el Hijo de Dios (Juan 1:1, 14; Colosenses 2:9; Hebreos 1:8). Así, Jesús, como hombre, estaba bajo la ley y en sumisión, pero, debido a que Él es, Dios en carne, Él es superior a nosotros en naturaleza y tiene la autoridad para representarnos.

Los términos específicos de género, con relación a Dios están relacionados a doctrinas teológicas. Si esos términos específicos de género, son alterados, entonces esas doctrinas relacionados con ellos, pueden también ser afectados. Esta es la razón por la que no debemos comprometer la Palabra de Dios y sujetarla a una ideología correcta específica de género. La Palabra de Dios no debe ser alterada por los caprichos seculares. Es todo lo contrario. El mundo secular, si lo admita o no, está sujeto a la Palabra de Dios. Por lo tanto, la Palabra de Dios se sostiene segura y es superior al hombre, incluyendo sus aparentes correctos puntos de vista.

No altere la Palabra de Dios para que encaje en sus preferencias.

 

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