¿Deja el alma de existir después de la muerte?

Por, Matt Slick

No. El alma no deja de existir después de la muerte. La Biblia, nos enseña claramente en el Nuevo Testamento que nuestra alma continúa, después de muertos. Antes de revisar los diferentes versículos que afirman que el alma duerme siempre se refieren a los del Antiguo Testamento y obtienen esa doctrina exclusivamente de ahí, sin considerar el contexto de los otros pasajes en el Nuevo Testamento.

  • Eclesiastés 9:5: “Porque los vivos saben que han de morir, pero los muertos nada saben, ni tienen más recompensa, porque hasta su memoria es puesta en el olvido”.
  • Eclesiastés 12:7: “Y el polvo° vuelva a la tierra, de donde procede, Y el espíritu retorne a Ha-’Elohim, que lo dio”.

Los primeros tres versículos de este libro, dicen:

  • Eclesiastés 1:1-3: “Las palabras° de Cohélet, hijo de David, rey en Jerusalem. 2 Vanidad de vanidades, dice Cohélet. Vanidad de vanidades, todo es vanidad. 3 ¿Qué provecho tiene el ser humano de toda su labor con que se afana debajo del sol?”

Note, que el Predicador está escribiendo acerca de las cosas, desde una perspectiva humana: “debajo del sol”. Él no está suministrando declaraciones doctrinales acerca de la vida después de la muerte. Desde la perspectiva humana, cuando una persona humana muere no sabe nada acerca del espíritu regresando a Dios quien lo dio. Pero ninguna de estas declaraciones significa que el alma deja de existir. Claro está que los defensores dirán que como “los muertos ni saben nada ni ganan nada…”, esto significa que ellos no existen. Pero una vez más, esto está escrito desde una perspectiva de las personas en la tierra. Además, nosotros no interpretamos el Nuevo Testamento a la luz del Antiguo, ya que es el Nuevo el que interpreta al Antiguo Testamento. Estas es la razón por la que debemos mirar todo lo que la Palabra de Dios dice.

Mateo 17:1-8

  • "Y después de seis días, Jesús toma consigo a Pedro, a Jacobo y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte muy alto. 2 Y fue transfigurado ante ellos, y su rostro resplandeció como el sol, y sus vestiduras se hicieron blancas como la luz. 3 Y he aquí, se les aparecieron Moisés y Elías hablando con Él. 4 Entonces intervino Pedro y dijo a Jesús: ¡Señor, bueno es quedarnos aquí! Si quieres, haré aquí tres enramadas: una para ti, una para Moisés, y otra para Elías. 5 Estando él aún hablando, he aquí una nube de luz los cubrió, y de la nube salió una voz, diciendo: Éste es mi Hijo amado, en quien me he complacido; a Él oíd. 6 Y los discípulos, al oírlo, cayeron sobre sus rostros y temieron en gran manera. 7 Pero Jesús se acercó, y tocándolos, dijo: Levantaos, y no temáis. 8 Y alzando sus ojos, a nadie vieron, sino al mismo Jesús solo".

Lo que es importante notar en este pasaje, conocido como la transfiguración (Marcos 9:2-13; Lucas 9:28-36), es que Moisés y Elías estaban, por así decirlos, vivos, aunque se encontraban muertos en su estado. En otras palabras, no estaban reunidos en sus cuerpos resucitados porque la resurrección general no ha sucedido todavía. De hecho, ni había sucedido la resurrección de Cristo en este pasaje. Por lo tanto, claramente vemos a dos personas que después de su muerte, estaban vivas y hablando pero que no se encontraban en sus cuerpos físicos.

Lucas 16:19-31

  • "Había cierto hombre rico que se vestía de púrpura y lino fino blanco, haciendo banquete cada día con esplendidez. 20 Había también cierto mendigo llamado Lázaro, el cual, lleno de llagas, había sido echado junto a su puerta. 21 Y ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico, y hasta los perros venían a lamerle las llagas. 22 Sucedió entonces que murió el mendigo y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Y murió también el rico y fue sepultado. 23 Y alzando sus ojos en el Hades, estando en tormentos, ve a Abraham desde lejos y a Lázaro en su regazo. 24 Y dando voces, dijo: ¡Padre Abraham, ten misericordia de mí! y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama. 25 Abraham respondió: Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro asimismo los males, pero ahora es consolado aquí, y tú atormentado. 26 Además de todo eso, entre nosotros y vosotros ha sido puesta una gran sima, de tal modo que los que quieran cruzar de aquí a vosotros, no puedan, ni de allá pasar a nosotros. 27 Dijo entonces: Padre, te ruego pues lo envíes a la casa de mi padre, 28 porque tengo cinco hermanos; para que les advierta, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. 29 Pero Abraham dice: A Moisés y a los profetas tienen: ¡Óiganlos! 30 Pero él dijo: No, padre Abraham, pero si alguno llegara a ellos de los muertos, se arrepentirían. 31 Pero le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán si alguno se levanta de entre los muertos".

En esta parábola, vemos al rico y Lázaro que aun después de su muerte ambos estaban conscientes de lo que sucedía en derredor. Obviamente, Jesús, está enseñando que el alma sobrevive después de la muerte. Pero muchos negarán esta enseñanza de Jesús al considerarla como una simple parábola. Claro está, que el problema con esta teoría, es que las parábolas no usan a personas reales con sus nombres propios. Pero en esta enseñanza particular, el Señor usa nombres específicos: El de Lázaro, y aunque no menciona el del rico, vemos que también es un personaje real. Además, si se tratara de una simple parábola, ¿qué está enseñando Jesús? ¿No está ilustrando el estado de consciencia después de la muerte y antes de la resurrección? La respuesta más lógica es que el Señor nos estaba enseñando que hay vida después de la muerte.

2ª Corintios 5:6-8

  • "Así que, estamos confiados siempre, sabiendo que al estar presentes en el cuerpo, estamos ausentes del Señor 7 (porque vivimos por fe, no por vista); 8 pero estamos confiados, aunque más preferimos salir del cuerpo y estar junto al Señor":

En el v.8, Pablo nos está diciendo que preferiría “estar” ausente de su cuerpo y presente al Señor. Si la doctrina del alma dormida es verdadera, ¿cómo es posible que, “más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor”?

2ª Corintios 12:1-4

  • "Ciertamente gloriarse no es provechoso, aunque es necesario. Vendré, pues, a las visiones y revelaciones del Señor: 2 Sé de un hombre en el Mesías que hace catorce años (si en cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), el tal fue arrebatado hasta el tercer cielo. 3 Y sé del tal hombre (si en el cuerpo, o aparte del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), 4 que fue arrebatado al paraíso, y escuchó palabras inefables que no es dado al hombre expresar".

Para poder entender adecuadamente esta porción de la Escritura, necesitamos saber lo que el término “tercer cielo” significa. El primer cielo trata con la región atmosférica (Deuteronomio 11:17; 28:12; Jueces 5:4; Hechos 14:17). El segundo cielo trata con la región fuera del espacio (Salmo 19:4, 6; Jeremías 8:2; Isaías 13:10). El tercer cielo es el lugar donde habita Dios (1º Reyes 8:30; Salmo 2:4; Mateo 5:16).

Por lo tanto, cuando Pablo dice que él conoce a alguien que “fue arrebatado hasta el tercer cielo [paraíso]”, estaba hablando acerca de haber entrado en el lugar donde Dios habita. Lo que es importante, es que esto ocurrió, y de acuerdo a Pablo no sabe si fue en el cuerpo o fuera del cuerpo. Si el alma dormida es una doctrina verdadera, el Espíritu Santo no hubiera inspirado a Pablo a escribir que estaba ausente en su cuerpo (sin haber estado muerto) y que al mismo tiempo estaba en la presencia de Dios. Por lo tanto, la doctrina del alma dormida está errada.

NOTA: Las citas bíblicas de enlace son tomadas de la RV60; las escritas en el artículo son de la Biblia Textual (BTX), 3ª Edición.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

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