¿Demuestra Habacuc 1:12 que Jesús podría no ser Dios?

Por, Luke Wayne
20 de marzo de 2017

Muchos testigos de Jehová recurren a Habacuc 1:12 como versículo que prueba que Jesús no podría ser Dios. Ellos señalan que el pasaje promete que Dios no morirá. Debido a que Jesús murió, Él no puede ser Dios. Este argumento no solo presenta una falla dentro del mismo versículo, aún más importante, falla en comprender la enseñanza bíblica de que Jesús fue tanto Dios como hombre completamente. Jesús pudo haber vivido una vida humana y haber muerto como humanos sin impugnar la inmortalidad de Su naturaleza divina porque tanto Su naturaleza divina como humana son diferentes. Cuando entendemos el milagro de la encarnación, no existen conflictos, y el argumento de los testigos de Jehová cae de plano.

El tema textual

El versículo sobre el que descansa el argumento de los testigos de Jehová dice:

  • “¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo fundaste para castigar” (Habacuc 1:12).

En la Traducción del Nuevo Mundo de los testigos de Jehová, dice:

  • “¿No eres tú desde mucho tiempo atrás, oh Jehová? Oh Dios mío, mi Santo, tú no mueres. Oh Jehová, para juicio lo has puesto; y, oh Roca, para un censurar lo has fundado”.

Note la diferencia clave entre estas dos traducciones. En la Reina Valera 60, se lee, “No moriremos”, mientras que la TNM lee, “tú no mueres”. En el versículo de la RV60, el pasaje es una promesa de que Dios, en Su fidelidad inmutable, preservará a Su pueblo. En la traducción de la sociedad, es una declaración que Dios mismo no morirá. Entonces, ¿cuál es?

En la mayoría de los manuscritos hebreos se lee: “No moriremos”.  La Septuaginta (el antiguo manuscrito griego traducido de las Escrituras hebreas y con frecuencia citada en el Nuevo Testamento y usado por los primeros cristianos) lee también, “No moriremos”. La Vulgata Latina sostiene también esta frase. La copia de Habacuc entre los Rollos del Mar Muerto tiene un vacío en esta frase1, sin embargo los rollos también incluyen un comentario sobre Habacuc, cuyo contenido indica claramente que en el texto se lee, “No moriremos”.2

No es sorprendente que esto también se lea en las traducciones inglesas prominentes, incluyendo la King James Version, la New King James Version, la New American Standard Bible y la English Standard Version, así como las traducciones del inglés antiguo desde John Wycliffe. Es lo que se lee en la versión Mesiánica “Árbol de Vida”, y aun la Traducción del Nuevo Mundo incluye un pie de página señalando que, “No moriremos” es una lectura razonable. La evidencia apoya fuertemente la idea de que este versículo no dice que Dios ciertamente no morirá, lo que hace que el caso de los testigos de Jehová sea poco convincente inclusive antes de discutir el argumento actual.

Habiendo anotado esto, existe una tradición en la minoría de los escribas que dicen, “No morirán”, y los testigos de Jehová no son los únicos que creen que esta sea la lectura original. Las traducciones cristianas populares como la Nueva Versión Internacional, la Nueva Versión Revisada Estándar, y la Biblia Estándar Cristiana Holman prefieren, “No morirán”. Por lo tanto, y en aras del argumento, supongamos que ésta es, de hecho, la lectura correcta. Eso todavía no prueba el punto de los testigos de Jehová.

La muerte de Cristo y la inmortalidad de Dios

Es importante anotar que, mientras que Jesús es 100% Dios, Él no agota o consume todo lo que Dios es. El Padre no se encarnó en Cristo. Ni tampoco lo hizo el Espíritu Santo. Sólo el Hijo eterno, la Palabra no creada, la segunda persona de la Trinidad se encarnó.

  • “el cual, existiendo en forma de Dios, no quiso por usurpación ser igual con Dios, 7 sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y hallándose en la condición de hombre, se humilló a sí mismo al hacerse obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:6-8).

Dios el Hijo tomó vida humana y así, pudo morir una muerte humana, pero Su muerte representa la muerte de esa vida humana, no la muerte de la naturaleza eterna de Dios. El Padre no murió; el Espíritu Santo no murió. De hecho, la naturaleza eterna, divina de la Palabra no murió. La humanidad que Él tomó para Sí mismo fue la que murió. Él se hizo carne, y en esa carne murió y resucitó, pero eso habla de la mortalidad inicial de la naturaleza humana que asumió. No hace finita la infinita e inmortal naturaleza divina de Dios.

Decir que Dios no puede hacer esto, que Dios no puede entrar en Su creación mientras continúa siendo divino, es limitar el poder de Dios. Dios en Su naturaleza eterna y divina es inmortal y no puede morir, pero esto o significa que Dios no puede tomar vida humana, y luego, en esa vida tener que soportar la muerte humana. Es perfectamente lógico que Dios lo pudiera hacer sin que alguien diga que Dios, en Su naturaleza divina eterna “murió”. La Palabra, la cual era eternamente “con Dios” y “era Dios” (Juan 1:1), también “se hizo carne, y tabernaculizó entre nosotros” (Juan 1:14). Este es el milagro de la encarnación.

Este no es algún nuevo concepto filosófico inventado en la historia de la iglesia. Es la conclusión lógica a la que se llega después de examinar las Escrituras como un todo y con relación a quien es Cristo y lo que hizo. Ignacio de Antioquía (35-108 d. C.), uno de los primeros escritores cristianos después del Nuevo Testamento, escribió a un pastor cristiano compañero:

  • “Busquen al que está por encima de todo tiempo, eterno e invisible, pero que se hizo visible por nosotros; impalpable e impasible, pero que sufrió por nuestra causa, y sufrió por nosotros todo tipo de sufrimientos” (Ignacio, Epístola a Policarpo, Capítulo 3).

Incluso, en algunos manuscritos más largos se lee:

  • “Que fue antes de tiempo, pero apareció en el tiempo; que era invisible por naturaleza, pero visible en la carne; que era impalpable y no podía ser tocado, como sin cuerpo, pero por causa de nosotros, podría ser tocado y manipulado en el cuerpo; que era impasible como Dios, pero que se hizo pasible para nuestro bien como hombre; y que en toda clase de forma, sufrió por nosotros,”

En cualquiera de las versiones, tenemos un entendimiento claro y temprano de que Jesús es, tanto Dios como hombre. Como Dios fue intocable e impasible, sin embargo, al tomar una naturaleza humana, Él podría sufrir y morir por nuestra cuenta. De esta manera, no hay contradicción en la idea de que Dios es inmortal, que Jesús es Dios, y sin embargo, Jesús saboreó la muerte humana.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. Martin Abegg Jr., Peter Flint, & Eugene Ulrich, The Dead Sea Scrolls Bible (HarperOne, 1999) 460
  • 2. Geza Vermes, The Complete Dead Sea Scrolls in English (Penguin Books, 2004) 511

 

 

 

 
 
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