Gracia

Bíblicamente, es el favor inmerecido de Dios. Es la acción libre de Dios para beneficio de Su pueblo. Es diferente a justicia y misericordia. La justicia es obtener lo que Ud. merece. La misericordia es no obtener lo que Ud. merece. Gracia es obtener lo que Ud. no merece. En la gracia obtenemos vida eterna, algo que, obviamente ningún ser humano que viva o haya vivido en este planeta la merece. Pero debido al amor y bondad de Dios manifestadas en Jesús en la cruz, recibimos la gran bendición de redención.

La gracia es la riqueza de Dios a expensas de Cristo. La gracia no es una actitud benevolente sino una obra que transforma a un pecador en un santo. La gracia excluye todos los méritos humanos (Romanos 11:6). Es el producto de Dios dado por Él, no por lo que es, sino por lo que somos nosotros. Es el único medio de nuestra salvación (Efesios 2:8-9). Ya no estamos más bajo la Ley sino bajo la gracia (Romanos 6:14). (Leer, Romanos 5:2; 15:20; 1ª Corintios 15:11; 2ª Corintios 9:8; 12:9).

A diferencia del cristianismo, en el catolicismo romano la gracia es algo que el hombre puede obtener (Catecismo de la Iglesia Católica, párrafo 2010, 2027), infundido dentro del alma (CIC 1999), lo cual permite a la persona realizar buenas obras que le hacen merecedora de la salvación (CIC 2010, 2027).

  • Infundida: CIC 1999: “La gracia de Cristo es el don gratuito que Dios nos hace de su vida infundida por el Espíritu Santo en nuestra alma para sanarla del pecado y santificarla: es la gracia santificante o divinizadora, recibida en el Bautismo. Es en nosotros la fuente de la obra de santificación”
  • Gracia meritoria obtenida por nuestros méritos para obtener vida eterna: CIC 2010: “Puesto que la iniciativa en el orden de la gracia pertenece a Dios, nadie puede merecer la gracia primera, en el inicio de la conversión, del perdón y de la justificación. Bajo la moción del Espíritu Santo y de la caridad, podemos después merecer en favor nuestro y de los demás gracias útiles para nuestra santificación, para el crecimiento de la gracia y de la caridad, y para la obtención de la vida eterna. Los mismos bienes temporales, como la salud, la amistad, pueden ser merecidos según la sabiduría de Dios. Estas gracias y bienes son objeto de la oración cristiana, la cual provee a nuestra necesidad de la gracia para las acciones meritorias”.
  • Gracia meritoria obtenida por nuestros méritos para obtener vida eterna: CIC 2027: “Nadie puede merecer la gracia primera que constituye el inicio de la conversión. Bajo la moción del Espíritu Santo podemos merecer en favor nuestro y de los demás todas las gracias útiles para llegar a la vida eterna, como también los necesarios bienes temporales” (Énfasis añadidos.)

 

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