¿Dónde nos encontramos?

Estamos en un mundo cada vez más caótico que considera los principios morales y éticos como relativos, los cuales son aplicados de acuerdo a cada circunstancia. Ante la corrupción imperante en todos los niveles, tanto seculares como religiosos, nos quedamos en silencio.

Pastores que sólo buscan y esperan su pronto retiro sin llevar a cabo la obra misionera, evangelizadora y de discipulado a la cual han sido llamados por Dios. Evangelistas que establecen pactos económicos unilaterales hombre-Dios para su propio beneficio queriendo desconocer el contexto de Su Palabra. Hombres públicos y políticos involucrados en todo tipo de corrupción. En fin, el mundo en general buscando su propio interés económico: engañando, estafando.

  • “Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su PROPIO provecho, cada uno por su lado.”
    (Isaías 56:11).
  • “Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la AVARICIA; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores.” (Jeremías 6:13).

La Palabra nos advierte acerca de cómo debe ser nuestra conducta:

  • “Ninguno busque su PROPIO bien, sino el del otro.” (1ª Corintios 10:24).
  • “no mirando cada uno por lo suyo PROPIO, sino cada cual también por lo de los otros.” (Filipenses 2:4).

Entonces, ¿cómo nos encontramos delante de Dios?

 

 

 

 
 
CARM ison