El Bautismo y Romanos 4
La justificación es la declaración legal de Dios por la que declara justo a un pecador delante de Él. Sólo los creyentes son justificados. Aquellos que son justificados han sido “salvados” de la ira de Dios; por lo tanto, todos aquellos que son justificados son salvos. Esta justificación está basada en la obra de Cristo, la cual es contada al creyente por la fe y no por obras.
La palabra “justificación” viene del Griego “dikaiosis” e indica el acto de pronunciar justicia, justificación, absolución. Su significado preciso está determinado por el verbo “dikaioo” que significa “justificar”.1
- “La justificación para Pablo significa: el acto de Dios de perdonar los pecados de los hombres culpables, y por su gracia, considerar a los hombres justos, libres, a través de la fe en Cristo, no sobre el terreno de sus propias obras, sino por la representación del Señor Jesucristo al guardar la ley y en el derramamiento redentor de su sangre para beneficio de ellos.”2
- “La justicia de Dios significa justificación. Legalmente, la justicia se suscribe a los creyentes. El juicio de Dios logra hacer esto por remisión. La justificación no es simplemente “como si”, ya que la sentencia de Dios es soberana. Ni tampoco es el logro debido a la rectitud moral. Los justos son “rectos” delante de Dios.”3
- “El acto de Dios declarando a los hombres libres de culpa y aceptables a Él.”4
Podemos ver que la justificación es un acto legal de Dios. Es “legal” ya que trata con la Ley y ésta —la justificación—es la obra de Dios, no la del hombre. Entienda algo por favor, no es que la justificación sea contrastada con la ira. Es importante entender esto, ya que nos muestra que la justificación realmente significa que una persona es justificada delante de Dios, que tiene paz para con Dios y que es precisamente salvo de la ira de Dios. Esta justificación se puede apreciar en los siguientes versículos.
- Ro 5:1: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;”
- Ro 5:9: “Pues muchos más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.”
Podemos ver claramente que todo aquel que es justificado está en paz con Dios y no enfrentará juicio. Esto nos enseña de forma rotunda que todos aquellos que son justificados son salvos y que no existe distinción entre salvación y justificación. Sin embargo, algunos enseñan, que la salvación y la justificación no son lo mismo y que una persona puede ser justificada pero no salvada. Esto es ilógico y contrario a lo que las Escrituras enseñan.
La justificación es por fe aparte de las obras
Una de las preguntas más importantes que se levantan en círculos teológicos es si las obras juegan o no un papel importante en nuestra justificación delante de Dios. Algunos dicen que la sola fe no nos puede salvar y que debemos mostrar nuestra fe con buenas obras y que si no las mostramos, no podemos ser salvos. Esta posición es antibíblica. Considere los siguientes versículos:
- Ro 3:28-30: “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. 29¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles. 30Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión.”
- Ro 4:5: “mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.”
- Ro 10:4: “porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.”
- Ro 11:6: “Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.”
- Gá 2:16: “sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.
- Fil 3:9: “y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;”
Podemos ver que Pablo separa la fe de las obras y declara que por las obras de la Ley nadie se hace justo delante de Dios. Nos dice específicamente a nosotros, que aquel que no hace obras sino que cree, es el que es justificado. (Ro 4:5). El creer solamente es lo que nos justifica, aparte de cualquier obra. Existen solamente dos opciones disponibles: la fe y las obras y nosotros sabemos que es solamente por fe. Pablo, claramente niega las obras como una opción para nuestra justificación delante de Dios. Esto significa que lo único que queda es la fe, solamente la fe.
El Bautismo y la Justificación
¿Cómo se obtiene la justificación? ¿Es solamente por fe o es por fe y algo más? ¿Es por fe y el bautismo, fe y obras, fe y la manifestación de nuestras buenas obras?
En el contexto de aquellos que creen que el bautismo es necesario para la salvación, una persona no puede ser salvada por la fe solamente. Debe ser salvada por la fe y el bautismo. O sea, que si una persona en su lecho de muerte, escucha la predicación del evangelio creyendo y recibiendo a Cristo por fe, cree que Él es Dios en carne quien murió y resucitó físicamente en su mismo cuerpo, ¿iría al infierno si muere antes de ser bautizado? La respuesta lógica a esta pregunta sería afirmativa, sólo, si se sostiene la posición de que el bautismo es un requisito para la salvación.
¿Puede ser esto verdad o encontramos en la Escritura la enseñanza de que la justificación ocurre por fe sin algo más que esté involucrado? La respuesta es simple: La justificación es solamente por fe, no por fe y algo más. Lo demostraré más abajo.
Romanos 4
Podemos ver en Romanos 4 una declaración de justificación solamente por fe. Vamos a empezar mirando los primeros seis versículos de la Versión Reina Valera 1960:
“¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne? 2Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. 3Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. 4Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; 5mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. 6Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras.”
Note que en el versículo tres Abraham le creyó a Dios (tuvo fe en Dios) y que este creer le fue contado a él para su justicia. La palabra “contada, considerada” viene del Griego “logizomai”. La que significa “contar, considerar, tener en cuenta, hacer un recuento de, una cosa contada a, etc.”5 Esta significa “primeramente considerar, ya sea por cálculo o por imputación.”6 La Nueva Biblia Estándar Americana, Versión Estándar Revisada y la Versión Estándar Americana usan “contada”; así también la VRV 1960. El punto del texto es simple: Abraham fue justificado delante de Dios por fe. En el versículo cinco, Pablo dice: “mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.” Debido a que Abraham fue justificado por fe, así también, nosotros ahora que no obramos, sino que creemos, también somos justificados por fe. Aquel que cree es justificado por fe ya que “…su fe le es contada por justicia.”, de la misma forma como le fue contada a Abraham.
Note que el énfasis es en el creer y solamente en el creer ya que Pablo específica y claramente designa a la fe aparte de cualquier clase de obra.
Algunos pueden objetar diciendo que Abraham era del Antiguo Testamento y del Antiguo Pacto y que nosotros estamos bajo el Nuevo Pacto y debemos ser bautizados para ser salvos. Pero esto no puede ser así. Pablo nos dice que Abraham fue justificado por fe conectando entonces la justificación de Abraham al tiempo presente cuando dice: “mas al que no obra [hablando de nosotros ahora], sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.” (v. 5). Pablo abarca tanto el Antiguo como el Nuevo Pacto y tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento tomando el ejemplo de la justificación de Abraham por fe e igualándola a la justificación en el tiempo actual.
Una vez más y para revisar este punto crítico, releamos lo que Pablo dice:
“…Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. 4Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; 5mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.” (Ro 4:3-5).
Pablo contrasta lo sucedido a Abraham con lo nuestro en este tiempo. Él nos coloca a todos en el mismo barco de la justificación por fe. ¿Ve esto? Pablo habla acera de Abraham, el cual fue justificado por fe en el versículo tres, y en el cinco dice que aquel que cree en Él—hablando de nosotros ahora—de la misma forma será justificado por fe.
¿La Ley Mosaica?
Me gustaría hacer notar, que el versículo cuatro niega la idea de hablar sólo de la Ley Mosaica. En el versículo cuatro Pablo habla de las obras y del salario. Esto no es una referencia a la Ley Mosaica, sino una referencia a las obras en general: cosas hechas con las manos, que merecen recompensa por lo que es llevado a cabo. Pablo está hablando de todas las obras en general. En el versículo cinco, Pablo nos dice que “mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.” ¿Notó esto? Pablo separa cualquier clase de obra de la fe y la justificación. Él nos dice que somos hechos justos delante de Dios por fe aparte de cualquier clase de obra.
Pablo quiere que entendamos este punto claramente. Él continúa y dice:
“Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado. 9¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión? Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia. 10¿Cómo, pues, le fue contada? ¿Estando en la circuncisión, o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión. 11Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados; a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia;” (Ro 4:8-11).
Pablo nos dice que la justificación de Abraham fue antes de ser circuncidado. Esto es importante ya que nos dice que este sello de justicia—la circuncisión— (v. 11), no es lo que salvó a Abraham; ni lo hizo justo llevándolo a ese estado para que pudiera ser, solamente, justificado por fe. Abraham no fue justificado por fe cuando él fue circuncidado; él fue justificado por fe aparte de la circuncisión y antes de la circuncisión y como tal, la circuncisión es un sello de la justicia de fe la cual él ya tenía cuando fue circuncidado. (v.11).
“y padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidados. 13Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. 14Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa. 15Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión. 16Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros. 17(como está escrito: Te he puesto por padre de muchas generaciones) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos. 18Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: ‘Así será tu descendencia.’” (Ro 4:12-18).
El versículo 16 nos dice que la fe y la gracia están de acuerdo para que la promesa sea para todos los descendientes de Abraham, no solamente los Judíos que siguen la Ley, sino también todos aquellos que son “parte de la fe de Abraham”. Esto nos está diciendo que Abraham, a quien Dios le dijo que en él todas las naciones de tierra serían bendecidas (incluyendo a los Gentiles), es el padre de todos aquellos que son justificados por fe. Gá 3:29: “Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.”
Si Abraham fue justificado por fe antes de que fuera circuncidado y antes de ofrecer a Isaac (antes de demostrar su fe por sus obras), entonces nosotros también somos justificados por fe antes de ser circuncidados espiritualmente (sepultados con él en el bautismo por Col 2:11-12) y antes de ser circuncidados, esto es, demostrar nuestra fe por obras.
“En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal en la circuncisión de Cristo; 12sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.” (Col 2:11-12).
Pablo presenta una enérgica comparación entre la circuncisión y el bautismo. La circuncisión en el Antiguo Testamento representaba la futura circuncisión del corazón; esto es, representaba la señal y el sello del evangelio. En Gá 3:8 Pablo dice: “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: ‘En ti serán benditas todas las naciones.’” Note que el pacto Abrahámico es llamado el evangelio. Esta cita es de Gn 12:3: “…y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”, la cual es anterior a la circuncisión y antes de que Abraham ofreciera a Isaac. En otras palabras: antes de que Abraham hiciera algo por sí mismo.
Pablo nos dice que la circuncisión del corazón se muestra al ser sepultados en el bautismo. Si Pablo hace tan enérgica comparación entre la circuncisión y el bautismo, entonces, necesitamos examinar si el bautismo o no, como la circuncisión, es considerado bíblicamente una obra.
¿Es el Bautismo una obra?
Aquellos que sostienen la regeneración bautismal dicen que es necesario ser bautizado en agua para poder ser salvo; pero que el bautismo en sí no es una obra ya que es algo que no se hacen ellos mismos; sino algo que les hacen a ellos. Pero el mismo argumento puede ser aplicado a la circuncisión. La circuncisión era algo que ellos no se hacían a sí mismos: era algo que les hacían a ellos. Aún así, Pablo condena a aquellos que tratan de circuncidar como un medio de completar o perfeccionar el proceso de ser justificados solamente por fe.
"¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? 2Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? 3¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu ahora vais a acabar por la carne? 4¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano.” (Gá 3:1-4).
Pablo abiertamente condena a aquellos que tratan de terminar por el esfuerzo de la carne lo que ya fue iniciado por el Espíritu. Pablo menciona el mismo versículo acerca de Abraham creyéndole a Dios y siendo contada Su justicia para él. Claramente nos está diciendo que la justificación es por fe, no por fe y circuncisión, ni fe y algo más, ni tampoco fe y bautismo.
Pablo sigue adelante y menciona la circuncisión:
“He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo. 3Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley. 4De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído. 5Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia; 6Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.” (Gá 5:2-6).
Pablo, abiertamente condena a aquellos que buscan completar la obra de Dios en la cruz con un esfuerzo humano como es la circuncisión. Dice que aquellos que buscan la circuncisión están bajo la obligación de mantener toda la ley. ¿Por qué? Porque están de alguna manera, creyendo en una obra recibida pasivamente en combinación con la fe, y no estaban creyéndole a Dios solamente por fe. Así pues, ellos fueron condenados por Pablo porque estaban, esencialmente, agregándole un requisito a la fe al decir que había algo más que se necesitaba hacer para poder ser salvo.
¿Qué podemos ver en Romanos 4:1-18?
Podemos llegar a conclusiones desde el texto bajo examen.
- Abraham no fue justificado por las obras delante de Dios, v.2.
- Abraham le creyó a Dios y su fe le fue contada como justicia, v.3.
- Pablo habla de las obras más allá del alcance de la Ley Mosaica, v.4.
- Aquellos de nosotros que no trabajamos sino que creemos, somos justificados por fe, v.5.
- Ser declarado justo es aparte de las obras humanas, v.6.
- La fe le fue contada a Abraham como justicia, v.9.
- Abraham fue justificado por fe antes de la circuncisión, v.10.
- La circuncisión es un sello de la justicia que es por fe el cual ya tenía antes de ser circuncidado, v.11.
Romanos 5
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. 2por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.” (Ro 5:1-2).
Pablo entonces continúa al decir “Justificados, pues, por la fe.” Aquí, el único contexto disponible para nosotros se encuentra en el Capítulo 4 donde Pablo nos dice que Abraham fue justificado por fe, aparte de cualquier obra, de cualquier sello, de cualquier señal y de cualquier ceremonia ya fuera ésta llevada o no a cabo pasiva o activamente. Del Antiguo Testamento Pablo nos ha enseñado la doctrina de la justificación por fe y lo ha hecho señalando que Abraham fue justificado por fe, aparte de cualquier cosa que él haya hecho o que le hayan hecho a él.
Por lo tanto, podemos ver que el bautismo no es necesario para salvación. Somos justificados por fe, no por fe y algo más.
Objeciones Respondidas
- El Bautismo no es una obra debido a que éste se nos hace a nosotros; no es algo que hagamos.
- Esto fue respondido anteriormente en la condenación que Pablo hace de la circuncisión, la cual es también hecha al ser humano; no es algo que la persona haga. Pablo, rechaza ésta como una obra.
- Si una persona es justificada por fe, entonces, es solamente por fe que es justificada. La fe en Dios es lo que justifica a una persona. Si esa persona es justificada al momento de ser bautizada, entonces, no es justificada por fe sino por la fe y el bautismo.
- La fe es creer. Si somos justificados por fe, entonces, somos justificados cuando creemos. Si somos justificados por fe cuando nos bautizamos, entonces, no somos justificados por fe cuando creemos; por que la fe ocurre cuando creemos y el creer ocurre antes del bautismo. Por lo tanto, si el bautismo fuera necesario para salvación, entonces no seríamos justificados por fe cuando hemos tenido fe—o sea, al momento de creer—ya que nosotros obtenemos fe antes de ser bautizados; no después. Por lo tanto, el bautismo de regeneración niega la justificación por fe. Si la fe es combinada con una acción para poder traer justificación, entonces no es justificación por fe, sino justificación por fe y algo más.
- Pero no se dice que somos justificados como lo fue Abraham.
- Sí lo dice. Pablo nos dice que Abraham fue justificado por fe y conecta entonces la justificación de Abraham al tiempo presente cuando dice “mas al que no obra, [hablando de nosotros ahora] sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.” (Ro 4:5). Pablo abarca tanto el Antiguo como el Nuevo Pacto y tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, y toma el ejemplo de la justificación de Abraham por fe y la iguala a la justificación para el día presente.
- Pablo dice que los Judíos estaban buscando ser justificados por la Ley; con lo cual, nosotros no estamos de acuerdo, ya que el bautismo tampoco es necesario para ser justificados.
- Si Usted está o no de acuerdo con esto, no cambia el hecho de que Pablo condenó a aquellos que buscaban ser justificados con la circuncisión para completar su fe. Recuerde Col 2:11-12, donde Pablo compara claramente el bautismo y la circuncisión. Los Gálatas habían escuchado el evangelio de salvación y fe en Cristo, pero se les estaba diciendo que una pequeña obra era necesaria para que ellos recibieran esa justificación completamente. Pero Pablo los condena. ¿Por qué? Porque una persona es justificada por fe cuando cree. Pero si no cree verdaderamente en que ya es justificado necesitará de alguna obra para sentirse salvo.
- Podemos ser justificados antes de ser salvos y no ser salvos por ser justificados.
- Éste es un argumento ignorante. Ser justificado significa que Dios ha declarado que esa persona es legalmente justa en Su presencia. Esto significa que ha sido salvada del justo juicio de Dios. Por lo tanto, aquellos que son justificados son salvos.
- La fe de Abraham no fue como la de los demonios en Santiago 2:19. Él tuvo obras y por lo tanto fe combinada con sus obras lo salvaron a él.
- Santiago está hablando acerca de la fe falsa y verdadera. Los demonios tenían fe falsa la cual no resultaba en buenas obras. Pero la fe verdadera se manifiesta ante los demás por las acciones. Esta es la razón por la cual Santiago 2:14 empieza su discurso mencionando la fe muerta e inmediatamente pasa a explicar lo que realmente es la fe verdadera. Para más información acerca de esto, ver ¿Somos Justificados por Fe (Romanos) o por Obras (Santiago)?
- Santiago dice que somos justificados por obras
- “Santiago habla tres veces acerca del ser justificados por obras. La referencia es acerca de la justificación presente. Abraham es un hombre justo cuyas obras son reconocidas. Esto no se dice para entrar en polémica contra el pensamiento de Pablo sino para poder enfatizar que la fe verdadera no es inactiva sino activa. (Santiago 2:21ss)”.7 Una vez más, ver ¿Somos Justificados por Fe (Romanos) o por Obras (Santiago)?
- La fe es algo que nosotros hacemos, así que su idea es inválida
- Esto muestra que quien está objetando no entiende que Pablo contrasta fe con cualquier obra; por lo tanto, la fe está excluida de la categoría de obras desde el momento mismo en que la fe es comparada con las obras. Decir que la fe es algo que nosotros hacemos y después decir que ésta es igual a las obras, es una aseveración absurda, debido especialmente a que es Dios quien nos concede el que nosotros creamos (Fil 1:29). Nuestro creer es en la obra de Dios (Jn 6:28-29) y nacemos de nuevo no por nuestra propia voluntad. (Jn 1:13).
- Pedirle a Jesús que lo salve, que lo perdone de sus pecados es “hacer algo”
- Pedirle a Jesús que le perdone de sus pecados es pedirle por fe al Señor. Jesús nos dijo que si pedíamos cualquier cosa en Su nombre, Él lo haría (Jn 14:14) y estamos para pedir en el nombre del Señor Jesús. (1 Co 1:2). Orarle a Cristo no es una obra, ni una ceremonia, sino una apelación por fe lo cual es un resultado de la obra de Dios en nosotros. Es Dios quien nos concede el que nosotros creamos (Fil 1:29). Nuestro creer es en la obra de Dios (Jn 6:28-29) y nacemos de nuevo no por nuestra propia voluntad. (Jn 1:13).
- Esta objeción falla al no distinguir entre dos categorías: la fe y las obras. La fe es una petición, un creer en la obra de Dios. Aún cuando es algo que hacemos (por ejemplo, al nosotros creer), no es por algo que hayamos hecho (una obra) sino por la obra de Dios (Jn 6:28-29) y no cae dentro de la categoría de las obras contra las cuales Pablo estaba llevando a cabo tan severo contraste.
Este artículo también está disponible en: inglés.
- 1. Vine, W., & Bruce, F. (1981; Publicado en forma electrónica por Logos Research Systems, 1996). El Diccionario Expositivo de Vine de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento: W. E. Vine; Antiguo Testamento, editado por F. F. Bruce. (Edición electrónica). Old Tappan NJ: Revell.
- 2. El Nuevo Diccionario de la Biblia, (Wheaton, Illinois: Tyndale House Publishers, Inc.) 1962.
- 3. Kittel, Gerhard, y Friedrich, Gerhard, Editores, El Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, Abreviado en Un Volumen, (Grand Rapids, Michigan: William B. Eerdmans Publishing Company) 1985.
- 4. Strong, J. (1996). La Concordancia Exhaustiva de la Biblia: Muestra cada palabra del texto de la versión común en Inglés de los libros canónicos y caso de cada palabra en orden regular. (Edición electrónica) (G1347). Ontario: Woodside Bible Fellowship.
- 5. Ibid.
- 6. Ibid.
- 7. Kittel, Gerhard y Friedrich.
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