El Bautismo y Romanos 6:3-5

Romanos 6:3-5 es con frecuencia usado como un texto de prueba por aquellos que declaran que el bautismo es esencial para la salvación. Esta es una comparación fuerte entre nuestro bautismo y el de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Mirados superficialmente, uno podría concluir de estos versículos que el bautismo es parte esencial de la salvación.

“3¿O acaso no saben ustedes que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús hemos sido bautizados en Su muerte? 4Por lo tanto hemos sido enterrados con Él a través del bautismo en muerte, para permitir que así como Cristo fue levantado de la muerte a través de la gloria del Padre, así también nosotros podamos caminar en una nueva vida totalmente nueva. 5Por que si hemos llegado a estar unidos con Él en la similitud de Su muerte, ciertamente también lo seremos en la similitud de Su resurrección.”

¿Se nos muestra en esta sección de la Escritura que el bautismo es necesario para la salvación? No, no lo hace. Primero, nosotros sabemos por lo que la Escritura dice que la salvación es por fe, no por fe y algo más que hagamos. (Romanos 3:28-30). Segundo, podemos ver de otras partes de la Escritura que el bautismo sigue a la fe. Eche un vistazo a Hechos 16:30-33 donde el carcelero pregunta específicamente que debe hacer él para ser salvo y mire dónde encaja el bautismo.

“Y después que los sacó, dijo él: ‘Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?’ 31Y ellos dijeron: ‘Cree en el Señor Jesús y serás salvo tú y tu casa.’ 32Y ellos le hablaron a él la palabra del Señor juntamente con todos los que estaban en su casa. 33Y él los llevó a esa misma hora de la noche y lavó las heridas de ellos e inmediatamente él fue bautizado, él y todos los de su casa.” (Hechos 16:30-33).

Si el bautismo fuera parte de la salvación, entonces Pablo hubiera dicho: “Cree y se bautizado y serás salvo.” Pero no lo hizo. Considere también Hechos 10:44-46:

“Mientras Pedro estaba todavía hablando estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre aquellos que estaban escuchando el mensaje. 45Y todos los creyentes circuncidados que habían venido con Pedro estaban asombrados, debido a que el don del Espíritu Santo había sido también derramado sobre los Gentiles. 46Pues los escuchaban hablar con lenguas y exaltando a Dios. Pedro entonces respondió: 47’Seguramente nadie puede rehusar el agua para que sean bautizados estos que han recibido al Espíritu Santo como acaba de suceder, ¿lo mismo que nosotros?’ 48Y les ordenó a ellos ser bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces le pidieron a él que se quedara unos días.’” (NVI).

Estas personas eran salvas. El don del Espíritu Santo estaba sobre los Gentiles y estaban hablando en lenguas. Esto es significativo ya que las lenguas es un don dado a los que ya son creyentes. (Ver 1ª Corintios 14:1-5). Los no creyentes no alaban a Dios y no lo pueden hacer ya que alabar al Dios verdadero es una cuestión espiritual profunda que es extraña a los no salvos (1ª Corintios 2:14). Por lo tanto, los que estaban hablando en lenguas y alabando al Señor de acuerdo a Hechos 10:44-48 eran salvos definitivamente y eran salvos antes de ser bautizados. Este ejemplo no es una excepción: es una realidad.

¿Qué dice Romanos 6:3-5?

“3¿O acaso no saben ustedes que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús hemos sido bautizados en Su muerte? 4Por lo tanto hemos sido enterrados con Él a través del bautismo en muerte, para permitir que así como Cristo fue levantado de la muerte a través de la gloria del Padre, así también nosotros podamos caminar en una nueva vida totalmente nueva. 5Por que si hemos llegado a estar unidos con Él en la similitud de Su muerte, ciertamente también lo seremos en la similitud de Su resurrección.”

La frase “bautizados en” sucede cinco veces en el Nuevo Testamento en cuatro versículos de la manera como se encuentra en la Versión King James y la Nueva Biblia Americana Estándar.

  1. Romanos 6:3: “3¿O acaso no saben ustedes que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús hemos sido bautizados en Su muerte?
  2. 1ª Corintios 10:2: “y todos fueron bautizados en Moisés en la nube y en el mar.”
  3. 1ª Corintios 12:13: “Por que por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean Judíos o Griegos, esclavos o libres, y a todos se nos ha dado de beber de un solo Espíritu.”
  4. Gálatas 3:27: “Por que todos ustedes los que fueron bautizados en Cristo han sido vestidos a sí mismos con Cristo.”

Ser bautizados “en Cristo”, “en Su muerte”, “en Moisés” y “en un solo cuerpo” es estar identificado públicamente con aquello por lo que Usted está siendo bautizado. El enfoque no es el bautismo mismo, sino lo que el bautismo representa. En el caso de Romanos 6:3-5, ser bautizado en Cristo es identificarse públicamente con la muerte, sepultura y resurrección de Cristo lo cual dice ser el evangelio que salva en 1ª Corintios 15:1-4. Entonces el bautismo es una proclamación pública declaratoria de que la persona está creyendo en el sacrificio de Cristo.

El bautismo por inmersión es un símbolo perfecto de esta obra de Cristo con la cual el Cristiano se identifica a sí mismo. De la misma forma como Cristo murió y fue levantado a una nueva vida, así también al Cristiano en Cristo, se le dice que tiene que morir (Romanos 6:11; Colosenses 3:3) para que tenga una nueva vida. Esta nueva vida de regeneración es por la fe, la obra interna. El bautismo es la obra externa de identificación con Cristo. Esto por lo que la referencia al bautismo en la Biblia está tratando más con “nuestra unión e identificación con Cristo que con el bautismo en agua.”1

  • El bautismo es estar identificado como un discípulo (Mateo 28:18-9).
  • El bautismo puede ser comparado a un nuevo nacimiento (Juan 3:5).
  • El bautismo es comparado a la muerte y resurrección de Jesús (Romanos 6:3-5).
  • El bautismo es comparado al Éxodo de Israel y el paso a través del Mar Rojo (1ª Corintios 10:2).
  • El bautismo es comparado a la salvación de Noe del diluvio al entrar en el arca (1ª Pedro 3:21).

En cada una de las referencias anteriormente mencionadas, el bautismo es una forma de identificación con algo. Cuando las personas fueron bautizadas con el bautismo de arrepentimiento de Juan el Bautista, no fue el bautismo lo que les garantizó a ellos el arrepentimiento o lo más real de ese arrepentimiento. El arrepentimiento es algo que sucede internamente y es la obra de Dios (2ª Timoteo 2:25). Al participar en el bautismo de Juan se proclamaba públicamente que la persona bautizada aceptaba el mensaje de Juan o el arrepentimiento. Aún así, este fue llamado un bautismo de arrepentimiento. No era el bautismo el que traía arrepentimiento; más bien el bautismo era el resultado del arrepentimiento. La persona tenía primero que arrepentirse y después ser bautizada como una proclamación de su decisión. Del mismo modo, el Cristiano debe primero decidir arrepentirse, recibir a Cristo por fe (Juan 1:12), debe creer en el sacrificio de Cristo y después participar en la proclamación pública de identificación con la obra de Cristo.

El bautismo lo que representa es una identificación con la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. La sangre derramada de Cristo es lo que nos limpia a nosotros del pecado (Hebreos 9:22), no el ser lavados con agua. Es la muerte de Cristo lo que paga por el pecado. La sepultura de Cristo es la prueba de que Él en efecto murió. La resurrección de Jesús es la prueba de que Dios el Padre aceptó el sacrificio de Cristo y que esa muerte es conquistada. Otra vez, para un Cristiano el ser bautizado es hacer una proclamación pública de que está creyendo en la obra de Cristo, que se está llamando a sí mismo con Cristo y cree en lo que Cristo ha hecho. Esta es la razón por la que Romanos 6:11 dice: “Aún considérense a sí mismos muertos al pecado, pero vivos a Dios en Cristo Jesús.” (NBAE). ¿Por qué? Por que “Yo he sido crucificado con Cristo; y no soy yo quien vive, sino Cristo vive en mi; y la vida la cual vivo ahora en la carne la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a Sí Mismo por mi.” (Gálatas 2:20). Es en la cruz donde Cristo pagó por nuestros pecados no en Su bautismo ni en nuestro bautismo. Esta es nuestra identificación con Él, el ser contado “en Cristo” es lo que nos permite decir que hemos sido crucificados con Cristo para estar muertos al pecado. No estamos muertos al pecado por nuestro bautismo. Más bien estamos muertos al pecado, por fe, en lo que Cristo hizo en Su sacrificio.

Conclusión

Romanos 6:3-5 nos habla de la obra de Cristo y de nuestra identificación pública con este. En ese mundo antiguo de pluralidad religiosa en dioses Romanos, en las Leyes estrictas del sistema Judío y en los dioses de otras culturas, el ser bautizado era hacer una declaración audaz de entrega a Cristo como el Señor resucitado. No era el agua lo que salvaba sino la fe en Cristo y en Su obra.

 

Este artículo también está disponible en: inglés.

  1. 1. Enhanced Strong’s Lexicon, (Oak Harbor, WA: Logos Research Systems, Inc.) 1995.