El hijo pródigo

Por, Matt Slick

Tema: "Gran gozo en la salvación del perdido" 

1 Un hijo se pierde: “Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde”.
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Desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
    3 Todo lo malgastó como quiso.
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El gran pecado: “...para que apacentase cerdos”, para gentiles.
        5
Rechazo total: “…pero nadie le daba”.
           6
Volver en sí: “¡...y yo aquí  perezco de hambre!”
           6
Reconocimiento del pecado: “…hazme como a uno de tus jornaleros”.
        5
Misericordia total: “Corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó”.
      4
El gran arrepentimiento: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, ...no soy digno de ser tu hijo”.
    3 Todo lo recuperó: "Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies".
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Los bienes son usados en la gran celebración: “Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta”.
1 Un hijo es hallado: “porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado”.

1: "Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle,

2 y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come".

Aquellos con necesidad.

En la cultura judía, comer era parte importante ya que involucraba comunión, el compartir algo en común. El comer con publicanos y pecadores podría ser interpretado de muchas formas. Aquí, Jesús, no sólo está recibiendo a los pecadores, sino también, alcanzándolos.

Jesús aunque es acusado por fariseos y escribas de comer con los pecadores; no los reprende, ni los injuria, sino que les enseña. De igual forma, debe ser nuestro testimoniar. Debe amar aun a los pecadores, aceptando aquellos que se arrepienten, dispuestos a humillarse delante de los hombres y de Dios. Creyendo que Él hará lo que es correcto.

11: "También dijo: Un hombre tenía dos hijos;

12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes".

De acuerdo a la costumbre, la herencia se recibía al morir el padre, aunque algunos padres decidían dividir su herencia antes y retirarse de la administración de sus bienes. Lo que no es usual aquí es que el hijo menor iniciara la división de los bienes. Mostraba así falta de respeto a la autoridad de su padre como cabeza de la familia.

13: "No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente".

La Biblia de las Américas:

13: "No muchos días después, el hijo menor, juntándolo todo, partió a un país lejano, y allí malgastó su hacienda viviendo perdidamente".

Debido a que el hijo menor no podía vender “su hacienda” en la comunidad, mientras el padre viviera, porque nadie se la compraría, “…se fue lejos a una provincia apartada…”/”…a un país lejano…” donde vende su propiedad, perdiendo así, el derecho de redimir la tierra.

14 "Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle". Después de malgastarlo todo, aun una hambruna cayó en aquel país, “y comenzó a faltarle”.
15: "Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos". Los cerdos son animales inmundos, y el apacentarlos era despreciable. Suponemos que el propietario era gentil.
16: "Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba". Él fue totalmente rechazado, tanto así, que ni aun le daban de las algarrobas (Nota del Traductor: Fruto, en forma de vaina, del algarrobo, árbol común en Palestina. Estas vainas servían de alimento a los animales, y la gente sin recursos también las comía en casos de extrema necesidad)1 con que alimentaban los cerdos. De igual manera, los fariseos y escribas rechazaban a los publicanos y a los fariseos.
17: "Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!" Su motivación fue el estado de pobreza. Los jornaleros eran de una clase honorable de personas. Él podía vivir en el pueblo; no necesariamente vivir bajo el mismo techo que el de su hermano mayor; aunque tuviera que enfrentar el desprecio de la comunidad.
18: "Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.

19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros".

¿Se encontraba en ese momento realmente arrepentido el hijo?

El solo hecho de pensar en ser como uno de los jornaleros de su padre, le daba cierta seguridad de comodidad y de abundancia de pan como la que tenían esos jornaleros.

20: "Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó". Sin preguntar, su padre lo acepta. En la cultura judía, el padre no corría hacia sus hijos, ya que era una señal de humillación; sin embargo, aquí sucede lo contrario: el padre sale corriendo a buscar a su hijo pródigo (Filipenses 2:5-8).
21: "Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo". Ninguna negociación es presentada. Él hijo solo admite su culpa. No hay mención de servidumbre por parte del hijo o de ganar algo si trabajaba como jornalero.
22: "Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies". El mejor vestido: Se le quitaban las vestimentas viles, y se le viste con ropa de gala.

Anillo: Señal de autoridad.

Calzado: Los sirvientes andaban descalzos.

23: "Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta"; Preparado para celebraciones muy importantes (Nota: Hay derramamiento de sangre en el sacrificio del becerro).
24: "porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse". El hijo perdido es encontrado. ¡Qué regocijo!
25: "Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas"; El hijo mayor estaba ocupado en los negocios del padre. Otro de sus deberes era reconciliar al padre con el hermano menor.
26: "y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.

27 Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano".

 
28: "Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase". Note que el padre, una vez más, es el que sale a buscar al hijo; esta vez al mayor. No lo reprochó como era la costumbre.

29: "Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos".

La Biblia de las Américas:

29: "Pero respondiendo él, le dijo al padre: “Mira, por tantos años te he servido y nunca he desobedecido ninguna orden tuya, y sin embargo, nunca me has dado un cabrito para regocijarme con mis amigos".

Era costumbre que cuando se dirigía al padre, se usaba el título; aquí, el hijo mayor simplemente dice, “Mira” (La Biblia de las Américas), lo cual era señal de mala educación.

La celebración no era para agasajar al hijo pródigo, era la expresión de un padre, del gozo que sentía por la salvación del hijo.

El hijo presenta dos quejas: Una hacia el mismo padre, y la otra…

30: "Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo". …hacia el hijo, el pecador. En otras palabras, ¡Gózate con él!
31: "Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas". “hijo” es la palabra griega para “téknon”, expresión de cariño.

“Ven a celebrar. Sabes que lo que es mío, es tuyo”.

32: "Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado". Efesios 2:1: “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados”.

Aquí se mencionan dos tipos de pecadores: el honesto manifiesto, el cual es el hijo más joven; y el pecador hipócrita, el cual es el hijo mayor.

Además, se mencionan también dos tipos de arrepentimiento: el sincero y el farisaico.

El arrepentimiento inicial del joven, no fue sincero (v. 17), debido a que estaba motivado por el hambre; sin embargo, en el v. 21, admite su pecado abiertamente. El hermano mayor estaba anclado a su propia justicia; su forma de hacer las cosas, no era sincera.

El gran amor de Dios se extiende a todos los pecados, tanto al honesto como al hipócrita; y éste, supera la humillación; se regocija grandemente cuando hay arrepentimiento sincero.

Dios desea hijos; no sirvientes.

Sin embargo, en esta parábola hay muchas lecciones. Pero las más importantes son:

  1. El amor incondicional de Dios para todos.
  2. La ternura de Jesús, y el que nunca devuelve mal, ni en obra ni en palabra.
  3. Aprender a hacer lo que hace Jesús. (Leer, Mateo 5:38-48).

 

Este artículo también está en: Inglés

  • 1. Notas de la Biblia Reina Valera Revisión 1995

 

 

 

 
 
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