El mormonismo y la dureza del corazón de Faraón

Por, Luke Wayne
3 de marzo de 2017

El 8º Artículo de Fe de la iglesia mormona declara:

  • “Creemos que la Biblia es la palabra de Dios hasta donde esté traducida correctamente; también creemos que el Libor de Mormón es la palabra de Dios”.

Con frecuencia, le pido a los mormones que me den un ejemplo específico de un lugar en la Biblia que crean ellos que no está correctamente traducido. Hasta hoy, a cada uno de los mormones que les he hecho la pregunta han respondido siempre con el mismo ejemplo supuesto: la dureza del corazón de Faraón.

Los pasajes

El libro de Éxodo empieza con la opresión de Israel por parte de Egipto bajo la crueldad de un faraón impío. Dios revela a Moisés que Él liberará a Israel a través  de una serie de señales poderosas; pero así como Moisés es encaminado a Egipto, Dios también hace una declaración sorprendente:

  • “pues YHVH había dicho a Moisés: Cuando vuelvas a Egipto considera todos los prodigios que he puesto en tu mano, y los harás en presencia de Faraón, aunque Yo mismo endureceré su corazón, y no dejará ir al pueblo. 22 Y dirás a Faraón: Así ha dicho YHVH: Israel es mi hijo, mi primogénito, 23 y te digo: Deja ir a mi hijo para que me sirva; pero tú rehusarás dejarlo ir. He aquí Yo voy a matar a tu hijo, tu primogénito” (Éxodo 4:21-23).

Dios dice que Él “mismo endurecerá” el corazón de Faraón, “y no dejará ir” a Su pueblo. Dios explica que Él hará esto con el propósito final de establecer la Pascua; Un acontecimiento que definiría al pueblo de Dios por las generaciones por venir y llegaría a convertirse en el telón de fondo de la muerte y resurrección de Jesucristo. Dios tenía un plan y le estaba dejando saber a Moisés exactamente cómo iba a desarrollarse este plan, incluyendo la dureza del corazón de Faraón, el cual no sería un obstáculo para el de plan sino más bien, parte del plan por el que Dios mismo estaba, de alguna manera llevándose todo el crédito. Dios lo reiteraría más tarde declarando:

  • “Tú hablarás cuanto Yo te ordene, y tu hermano Aarón hablará a Faraón para que deje salir de su tierra a los hijos de Israel. 3 Sin embargo, Yo endureceré el corazón de Faraón, y aunque multiplique mis señales y mis prodigios en la tierra de Egipto, 4 Faraón no os escuchará. Yo pondré mi mano en Egipto, y con grandes juicios sacaré de la tierra de Egipto a mis escuadrones, mi pueblo, los hijos de Israel. 5 Y sabrán los egipcios que Yo soy YHVH, cuando extienda mi mano contra Egipto, y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos” (Éxodo 7:2-5).

Otra vez, Dios no solo dice que Él endurecerá “el corazón de Faraón”, sino que Dios también explica la razón de este endurecimiento. Como si esto no fuera lo suficientemente claro, Dios lo explicaría una vez más:

  • “YHVH dijo a Moisés: Ve a Faraón, pues Yo he hecho endurecer su corazón y el corazón de sus siervos, para dar en medio de ellos estas señales mías. 2 Para que cuentes a oídos de tus hijos y de los hijos de tus hijos lo que Yo ejecuté en Egipto, y mis señales que puse entre ellos, para que sepáis que Yo soy YHVH” (Éxodo 10:1-2).

En muchos otros lugares, el texto testifica repetidamente el endurecimiento del corazón de Faraón, por parte de Dios. Que la historia también menciona varias ocasiones donde Faraón endureció su propio corazón, nos muestra que Faraón no era, además, un hombre humilde, razonable o justo cuyo corazón Dios endurecía maliciosamente. Sin embargo, es claro que Dios tenía un propósito particular en lo que estaba haciendo, y endurecer el corazón de Faraón era parte de ver ese plan llevándose a cabo. Dios sí endureció el corazón de Faraón.

Sin embargo, para el mormón, esto es simplemente inaceptable. Cuando les pregunto porque saben ellos que esto es una traducción errónea, la respuesta es siempre la misma. Esta no puede ser una correcta traducción del texto porque, “Simplemente, Dios no haría algo así”. Ellos no pueden mostrar algún manuscrito más antiguo que se lea de forma diferente, ni existen algún problema en la gramática, la sintaxis o el fluir de la narración. La idea de Dios, endureciendo el corazón de Faraón, no encaja en la concepción mormona de Dios y por lo tanto, es la Biblia la que debe cambiar; más no la concepción de la teología mormona.

Claro está, que tal vez hay un poco más de esto que simplemente esto. Después de todo, este no es un desarrollo reciente o nuevo en el mormonismo. Esto va hasta el mismo José Smith. José se propuso producir una “traducción inspirada” de la Biblia que corregiría todos aquellos sitios que los traductores humanos tenían supuestamente equivocados en el griego y en el hebreo. Al acercarse a Éxodo, José Smith cambió cada ejemplo donde el texto dice que Dios endureció el corazón de Faraón y lo cambió para decir que Faraón endureció su corazón. Tales cambios destruyen completamente el mensaje claro en la historia de que Dios estaba en control; que Dios deseó hacer saber, tanto a Israel y Egipto que Él era Dios y que sus ídolos no lo eran, y que Dios intentó desde el principio traer la Pascua, para que se transmitiera como un testimonio a las generaciones futuras. La “inspirada” traducción de la Biblia nunca fue adoptada formalmente por la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Santos. Ellos todavía publican y usan oficialmente la Versión King James. Aun, aunque nunca he escuchado personalmente a algún mormón expresar lo anterior como argumento, el hecho de que José Smith afirmó como revelación profética la idea de que Dios endureció el corazón de Faraón que ésta, fue una traducción errónea puede ser, en gran medida, el por qué hoy todavía, muchos mormones lo piensan así.

Esto significa que hay dos temas para tratar aquí:

  1. ¿Existe alguna posibilidad de que José Smith estaba en lo correcto y este pasaje es traducido de forma incorrecta en nuestras Biblias?
  2. ¿Es el endurecimiento del corazón de Faraón consistente con la forma como el resto de la Biblia representa a Dios?

La evidencia textual

La evidencia del manuscrito apoya abrumadoramente la lectura tradicional de que Dios endureció el corazón de Faraón:

  1. El texto hebreo masorético, la familia de manuscritos con los cuales la mayoría de las traducciones de las Biblias modernas se basan, en forma unánime y sin ambigüedades dice que Dios endureció el corazón de Faraón.
  2. Los rollos del Mar Muerto están de acuerdo que Dios endureció el corazón de Faraón.
  3. La Torah samaritana, la versión ligeramente cambiada de los libros de Moisés, y usada por los samaritanos, también se lee lo mismo (excepto en Éxodo 4:21, donde Dios dice en su lugar, que Él “sujetará el corazón de Faraón para que no deje ir al pueblo”. Aun aquí, es Dios todavía quien lo hace y el significado imprescindible es totalmente el mismo).
  4. La Septuaginta, la traducción griega antigua del Antiguo Testamento citada con frecuencia por los escritores del Nuevo Testamento, sostiene la lectura de que Dios endureció el corazón de Faraón.
  5. Los tárgumes, las traducciones en arameo, usadas por los antiguos judíos en las sinagogas, todas dicen que Dios endureció el corazón de Faraón.
  6. La Vulgata Latina, la cual tradujo Jerónimo directamente del hebreo antes que confiar en alguna otra traducción existente, aun se acercó al enunciado de que Dios endureció el corazón de Faraón.

En adición a la confirmación directa de cada corriente textual en cada idioma, también encontramos esta lectura confirmada en cada ejemplo donde estos pasajes son citados y discutidos por otros escritores antiguos. Por ejemplo, el erudito cristiano del 2º siglo, Ireneo, cita un argumento del culto de Marción. Los marcionitas argumentaron que el Dios del Antiguo Testamento fue malvado porque Él endureció el corazón de Faraón.1 Ireneo explica porque esto, no hace de Dios un ser malvado. Sin embargo, aquí el punto no se encuentra en los detalles de los argumentos de los marcionitas, sino más bien, en el hecho de que toda la naturaleza de la discusión, muestra que ambos lados entendieron el pasaje al decir que Dios endureció el corazón de Faraón.

Tertuliano, uno de los escritores cristianos más tempranos en el latín hablado del occidente, también escribe sobre este pasaje, de una forma que refleja la lectura de que Dios endureció el corazón de Faraón.2 También vale la pena mencionar a Orígenes de Alejandría, debido a que él fue un erudito en el idioma hebreo. Él lucha con las implicaciones del pasaje sobre el libre albedrío humano, pero ciertamente entendió que Dios endureció el corazón de Faraón.3 Se podrían agregar otros ejemplos, pero estos, son suficientes para demostrar que, a través de las regiones, los idiomas y las divisiones teológicas, todos estuvieron de acuerdo con la traducción correcta: Dios endureció el corazón de Faraón.

La evidencia del Nuevo Testamento

El argumento podría devolverse: “Pero, ¿qué si… los fariseos, los sectarios que hicieron los manuscritos del Mar Muerto, la diáspora judía de habla griega, los samaritanos, los primeros cristianos, los marcionitas y todos los demás grupos corrompieran sus manuscritos… de la misma manera… precisamente en los mismos versículos… sin razón explicable? ¿Cómo podemos saber nosotros que todas estas traducciones no fueron todas corrompidas y mal traducidas?”. Las oportunidades de tal tipo de corrupción permeando cada corriente de transmisión de textos sin variación, están simplemente más allá de toda credibilidad. Pero todavía hay otra pieza de evidencia. El apóstol Pablo, bajo la inspiración directa del Espíritu Santo al escribir la Santa Escritura, afirmó que Dios endureció el corazón de Faraón. En su carta a los Romanos, Pablo escribe:

  • “¿Qué diremos entonces? ¿Acaso hay injusticia en la presencia de Dios? ¡De ninguna manera! 15 Ciertamente a Moisés dice: Tendré misericordia del que tendré misericordia, y me compadeceré del que me compadeceré. 16 Así, pues, no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios, que tiene misericordia. 17 Porque la Escritura dice de Faraón: Para esto te levanté: para mostrar en ti mi poder y para que mi nombre sea proclamado en toda la tierra. 18 Así, pues, del que quiere tiene misericordia, y al que quiere endurece” (Romanos 9:14-18).

Dios levantó a Faraón para un propósito específico, y es, por excelencia el ejemplo de Pablo, de que Dios “endurece” a quien Él quiere. No hay otra forma de leer esto. Pablo mismo, en el Espíritu de Dios, tradujo de Éxodo diciendo que Dios endureció el corazón de Faraón para cumplir el propósito de Dios mismo. Hay espacio para debatir precisamente lo que significa que “Dios endureció el corazón de Faraón”; pero no hay lugar para cuestionar si Éxodo dice o no lo que Él hizo. Dios sí endureció el corazón de Faraón. No existe en el texto ninguna traducción errónea.

¿Pero haría Dios esto?

Considere algunas pocas cosas que hace Dios según la Biblia:

  • “Embota el corazón de este pueblo Y que sus oídos se endurezcan y sus ojos se cieguen; No sea que viendo con sus ojos Y oyendo con sus oídos Y entendiendo con su corazón, Se convierta, y sea sanado” (Isaías 6:10).
  • “Si un hombre peca contra otro hombre, ’Elohim arbitrará; pero si alguno peca contra YHVH, ¿quién arbitrará por él? Pero ellos no escucharon la voz de su padre, pues YHVH había resuelto hacerlos morir” (1º Samuel 2:25).
  • “Por esto Dios les envía una fuerza de extravío, para que crean a la mentira, 12 y sean juzgados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia” (2ª Tesalonicenses 2:11-12).
  • “Cuando estuvo solo, los que estaban con los doce alrededor de Él, le preguntaban acerca de las parábolas. 11 Y les respondía: A vosotros os ha sido dado el misterio del reino de Dios, pero a los de afuera todo es presentado en parábolas, 12 para que viendo, vean y no perciban, y oyendo, oigan y no entiendan, no sea que se conviertan, y les sea perdonado” (Marcos 4:10-12).
  • “Y los diez cuernos que viste, y la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda, y devorarán sus carnes, y a ella la quemarán con fuego; 17 porque Dios puso en sus corazones hacer lo que Él se ha propuesto, y hacer que se pongan de acuerdo, y den su reino a la bestia, hasta que se hayan cumplido las palabras de Dios” (Apocalipsis 17:16-17).

La Biblia tiene muchos de estos pasajes. Es perfectamente consistente para la Biblia, decir también que Dios endureció el corazón de Faraón. Hay mucho espacio para la discusión de lo que estas cosas significan, pero si estás adorando a un dios que simplemente no haría tales cosas, entonces el dios que adoras claramente no es el Dios de la Biblia. La supremacía intocable de la autonomía humana, incluso sobre el propósito divino es un sello distintivo de la teología mormona, pero no tiene lugar en la revelación bíblica. Dios es el único Dios; nosotros no somos dioses ni seremos jamás. Si su dios no endureció el corazón de Faraón, su dios no es el Dios de Moisés o de Pablo. Él no es el Dios del antiguo Israel o del cristianismo. Él no es el Dios que propuso la Pascua o la cumplió en la muerte y resurrección de Jesucristo. Su dios es un dios falso, un ídolo hecho por usted mismo, y necesita ser quitado de su corazón. Nosotros no podemos, simplemente asumir, que alguien –sea quien sea– haya cambiado la Biblia sólo porque esta dice cosas que son incómodas para su corazón. Es más bien la teología mormona la que tiene que ser cambiada cuando se levanta contra las claras enseñanzas de la Escritura.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. Irenaeus, Against Heresies, Book 4, Chapter 29
  • 2. Tertullian, Five Books Against Marcion, Book 2, Chapter 14
  • 3. Origen, De Principiis, Book 3, Chapter 1, Sections 7-11

 

 

 

 
 
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