El por qué los Apócrifos no pertenecen a la Biblia

Los Católicos y Protestantes no están de acuerdo con relación al número exacto de libros que pertenecen a las Escrituras del Antiguo Testamento. La disputa es acerca de siete libros, los cuales son conocidos como Apócrifos: 1º y 2º Macabeos,  Sirá (Eclesiástico), Sabiduría (Sabiduría de Salomón), Baruc, Tobías, Judit, y adiciones a Daniela y Ester.1 Sin embargo, existe un número de razones del por qué los libros Apócrifos no deberían ser parte del Canon o de los escritos estándares de la Escritura.

Rechazo de Jesús y los Apóstoles

1. Definitivamente, no existe ninguna cita de los Apócrifos mencionada por Jesús o por los apóstoles. Aunque puedan existir algunas menciones indirectas a los Apócrifos en el Nuevo Testamento, no hay declaraciones hechas con autoridad como: “Así dice el Señor”, “Así está escrito” o, “La Escritura dice”.  Más bien, en el Nuevo Testamento existen referencias a los “pseudoepígrafos”, literalmente “falsos escritos.” (Jud 14-15), citas de fuentes paganas como en Hechos 17:22-34, pero ninguna es mencionada como Escritura y son de hecho, rechazadas por  el Catolicismo Romano. Los escritores del Nuevo Testamento sí citan al Antiguo Testamento numerosas veces (Mateo 5; Lc 24:27; Jn 10:35), y usan frases tales como: “Así dice el Señor…”, “Oísteis que fue dicho…”, “También fue dicho…”, “La Escritura dice…” o,  “…esto es lo dicho por…”, indicando de esta manera, la aprobación por parte de ellos, de esta Escritura.

2. Jesús, en forma implícita, rechazó los Apócrifos como Escritura al referirse a todo el Canon Hebreo aceptado como Escritura: “desde la sangre de Abel [Gn 4:8] hasta la sangre de Zacarías [2 Cr 24:20], que murió entre el altar y el templo; sí, os digo que será demandada de esta generación.” (Lucas 11:51. Compárese con Mateo 23:35).

Abel fue el primer mártir del Antiguo Testamento en el Libro de Génesis, mientras que Zacarías fue el último en el Libro de Crónicas. En el Canon Hebreo, el primer libro fue Génesis y el último fue Crónicas. Estos son los mismos libros que los 39 aceptados comúnmente hoy día por los Protestantes, pero arreglados de forma diferente. Por ejemplo, los 12 profetas menores ―desde Oseas hasta Malaquías― estaban contenidos en un libro. Esta es la razón del por qué hoy existen sólo 24 libros en el Canon Hebreo. Jesús, al referirse a Abel y Zacarías, estaba favoreciendo todo el Canon de la Escritura Hebrea el cual incluía los mismos 39 libros que los Protestantes aceptan hoy día. Por lo tanto, Jesús, de forma implícita, rechazó los Apócrifos como Escritura.

Rechazo de parte de la Comunidad Judía

3. De acuerdo a Romanos 3:2, los “oráculos de Dios” fueron dados a los Judíos y ellos rechazaron los Apócrifos del Antiguo Testamento como parte de la revelación inspirada. En interesante anotar que Jesús tuvo muchas discusiones con los Judíos, pero nunca lo hizo con relación a la magnitud de la revelación inspirada de Dios.2

4. Los rollos del Mar Muerto no suministran ningún comentario de los Apócrifos, pero sí lo hacen de algunos de los libros Judíos del Antiguo Testamento. Esto probablemente indica que la comunidad Judía de los Esenios no los tuvieron tan altamente en consideración como los libros Judíos del Antiguo Testamento.

5. Muchos antiguos Judíos rechazaron los Apócrifos como Escritura. Por ejemplo, Filo nunca los citó como parte de la Escritura. Josefo, rechazó en forma explícita los Apócrifos enumerando los libros del Canon Hebreo a 22.3 De hecho, la comunidad Judía reconoció que los dones proféticos habían cesado en Israel antes de que los Apócrifos fueran escritos.

Rechazo por muchos en la Iglesia Católica

6. La Iglesia Católica no siempre aceptó los Apócrifos. Sin embargo, estos no fueron oficialmente aceptados sino hasta 1546 en un concilio universal conocido como el Concilio de Trento. Esto sucedió más de un milenio y medio después de que los libros fueron escritos y fue una reacción de venganza contra la Reforma Protestante.4

7. Muchos Padres de la Iglesia, rechazaron los Apócrifos como Escritura, utilizados algunas veces en devocionales. Por ejemplo, Jerónimo, el gran erudito y traductor de la Vulgata Latina, rechazó los Apócrifos como parte de la Escritura, sin embargo, y supuestamente debido a la presión de Roma, realizó una rápida traducción de los mismos. De hecho, algunos padres de la Iglesia como Orígenes, Cirilo de Jerusalén y Atanasio junto con Jerónimo, rechazaron estos libros.

8. Los libros Apócrifos fueron colocados en la Biblia antes y obviamente, después del Concilio de Trento; pero los mismos fueron colocados en una sección separada ya que no tenían una misma autoridad. Sin ser inspirados, los mismos eran utilizados con propósitos devocionales.

Falsas Enseñanzas

9. Los Apócrifos contienen un número elevado de falsas enseñanzas (ver: Errores en los Apócrifos). (Si desea investigar más, revise las siguientes referencias: http://www.newadvent.org/bible.)

  • La orden de utilizar magia (Tobías 6:5-7).
  • El perdón de pecados por el sólo hecho de dar limosnas (Tobías 4:11; 12:9).
  • Ofrecer dinero por los pecados de los muertos (2º Macabeos 12:43).

No Son Proféticos

10. Los libros Apócrifos no comparten muchas de las características de los libros Canónicos: No son proféticos, no existe en ellos ninguna confirmación sobrenatural de las obras de los escritores apócrifos, no existe profecía alguna dada por el Señor, no existe ninguna verdad Mesiánica revelada, tampoco existe alguna fuente en los libros proféticos que los cite como libros revelados/inspirados por Dios. Finalmente, estos libros reconocen que no había ya más profetas en Israel al momento de ser escritos (Compare 1º Macabeos 9:27; 14:41).

Fuentes

  • Norman Geisler y Ralph E. MacKenzie, “Católicos Romanos y Evangélicos: Acuerdos y Diferencias” (“Roman Catholics and Evangelicals: Agreements and Differences”). Grand Rapids: Baker, 1995, páginas 157-75.
  • Norman Geisler, “Enciclopedia Baker de Apologética Cristiana” (“Baker Encyclopedia of Christian Apologetics”), Grand Rapids: Baker, 1999, páginas 28-36.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés, Norsk

  • 1. Ver http://www.catholic.com/library/Old_Testament_Canon.asp  para una lista completa de los libros que la Iglesia Católica Romana acepta. Vea también el libro de Michael D. Coogan, “El Nuevo Oxford de los Apócrifos Comentados”, (“The New Oxford Annotated Apocrypha”), tercera edición.  También, La Nueva Versión Estándar Revisada, Oxford University Press, 2007, página 4. Es interesante anotar que mientras los Protestantes se refieren a estos libros como Apócrifos (en griego  "apokryphos", "oculto"), la Iglesia Católica Romana se refiere a estos como Deuterocanónicos. (Escritos incluidos en el  canon Bíblico de la Iglesia Católica y también, con algunas excepciones, en la Iglesia Ortodoxa, pero no en el Canon Hebreo.)
  • 2. Algunos eruditos debaten si el Canon exacto de las Escrituras del Antiguo Testamento fue descubierto por los Judíos 100 años después de Cristo; por lo tanto, piensan que Pablo no podría estar refiriéndose a alguna lista de libros con autoridad. Sin embargo, el principio de los “oráculos de Dios” todavía se sostiene. Los Judíos rechazaron los Apócrifos como parte de los oráculos de Dios.
  • 3. Existen varias divisiones del Canon Hebreo. El Canon Protestante del Antiguo Testamento contiene 39 libros mientras que el Canon Hebreo tiene 22 o 24. Estos son los mismos libros que tienen los Protestantes, lo único es que están organizados de forma diferente y algunos libros están contenidos en uno sólo. Por ejemplo: Reyes, se considera un solo libro. No existen en el Canon Hebreo 1º de Reyes y 2º de Reyes. De igual forma los 12 profetas menores son un solo libro en el Canon Hebreo.
  • 4. Es cierto que la Iglesia Católica aceptó los libros Apócrifos en concilios más tempranos en Roma (382), Hipona (393), Cartago (397), y Florencia (1442). Sin embargo, estos no fueron concilios universales de la Iglesia, los cuales fueron fuertemente influenciados por Agustín, el cual no era un experto Bíblico, comparado con el erudito Jerónimo, el cual rechazó los Apócrifos como parte del Canon del antiguo Testamento. De otra parte, es dudoso que estas decisiones en concilios de iglesias netamente locales hubieran tenido inherencia en la Iglesia general, debido a que estos, eran simplemente concilios locales. Sin embargo, no hubo pronunciamiento por parte de la Iglesia contra este pensamiento, el cual, permitió finalmente la aceptación de los Apócrifos.

 

 

 

 
 
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