El relativismo moral, confunde el argumento del aborto

Por, Rev. Clay Dobbs

El relativismo moral es un elemento crítico en el pensamiento postmoderno. El relativismo moral es la creencia de que existe una falta absoluta u objetiva del bien o del mal en el contexto o pregunta relacionada con lo moral. La suposición para los relativistas morales es que el pensamiento de ellos es más tolerante, inclusivo y sin prejuicios. El supuesto punto de vista políticamente correcto es visto como una mentalidad más abierta. El relativismo moral tiende a ser más descriptivo y menos prescriptivo. La base de este pensamiento se encuentra en el hecho de que este reduce las escogencias o elecciones a preferencias. El conocimiento básico subjetivo del relativismo coloca el pensamiento moral  únicamente en cada persona. El relativismo moral ignora cualquier pensamiento de una norma moral objetiva que se relaciona a todas las personas.

Como el relativismo moral se relaciona al aborto, muchos dirán: “No le gusta el aborto; no se realice ninguno”. Como afirmé anteriormente, esto reduce un tema moral, complejo e intrincado a una preferencia, simple y personal. Uno podría aplicar esto a otros productos; al sabor de un helado, al ambiente de vida o al color del cabello. El aborto debe ser aceptado por todos porque algunos escogen hacerlo, y esta es la base del argumento antes de que la personalidad del no nacido esté definida. Al ser aplicado al aborto, el relativismo moral declara que el no nacido es definido, sin embargo, por un individuo, el cual escoge definirlo. Si uno cree que el no nacido es una persona con derechos, entonces esa persona puede escoger no tener un aborto. Si uno cree que el no nacido no es una persona con derechos, entonces, esa persona escoge tener un aborto. Cualquiera puede estar bien para cualquier persona, pero ninguna puede estar mal para ninguna persona.

El relativismo moral apoya dos argumentos principales: las diferencias culturales e individuales y la tolerancia. El argumento principal para las diferencias culturales e individuales declaran que en sociedad no podemos como un todo, unir las normas morales debido a tantas influencias culturales singulares. Las culturas expresan su propia moral, por lo que no es correcto entrar en una cultura y suprimir sus tradiciones morales. Pero existen cuatro problemas con este argumento. Primero, el relativismo no va detrás del desacuerdo. En pocas palabras, la diferencia de creencia no significa que la verdad no se puede obtener y conocer. En realidad, es el hecho de que tenemos diferencias en el pensamiento moral lo que revela la potencialidad de las normas morales objetivas. En segundo lugar, el desacuerdo se cuenta contra el relativismo. Es una declaración objetiva decir que no existen normas morales objetivas. Esto hace que el mismo relativismo se refute, contradiciéndose así mismo para probarse a sí mismo. Tercero, el desacuerdo no se valora. Existen muchas cuestiones morales en las que se estaría de acuerdo. Por ejemplo, la mayoría cree que las personas tienen un derecho a la vida. El desacuerdo se presenta cuando ese derecho se limita o se restringe. Algunas culturas matan a las personas que matan a otras, afirmando que ellas han cedido su derecho a la vida al quitarle la vida a alguien más. Por ejemplo, se supone que en algunas culturas un padre tiene el derecho a quitarle la vida al hijo que los deshonra. Los que están a favor del aborto colocan los derechos a la vida en las manos de la madre del bebé no nacido, mientras que los que están a favor de la vida, colocan esos derechos en manos del no nacido. Cuarto, del relativismo moral llegan las consecuencias absurdas. Si no existen normas morales, uno no puede expresar, honestamente, valores morales a nadie. Un misionero no puede ser estimado como un “gran santo” y un dictador militarista que lleve a cabo genocidios, no puede ser estimado como “horriblemente malo”. El relativismo moral no da espacio para el conflicto de creencias individuales. Una persona puede creer que es moralmente aceptable asesinar a su vecino, mientras que el vecino cree que no es moralmente aceptable. Como declaré anteriormente, el relativismo se refuta a sí mismo. Si no existen normas morales, Abraham Lincoln, Rosa Parks y Martín Luther King fueron, erróneamente aplaudidos en su lucha por la igualdad de todas las personas.

La tolerancia es otro punto para el relativismo moral. En el postmodernismo, la tolerancia es un término usado excesivamente. El argumento del relativismo moral declara que es un deber tolerar las expresiones morales de otros. Pero existen por lo menos cuatro problemas con este argumento. La tolerancia actual promueve normas objetivas. La demanda de tolerancia es establecer un rasgo objetivo que sea adoptado por todos. Prácticamente, el relativismo es una posición intolerante y de mente cerrada. Si cada persona lleva su propia verdad, no hay razón para ser tolerante y de mente abierta hacia otra verdad. Para una persona, la única verdad que importa es la suya propia. Seguidamente, el relativismo es crítico, exclusivista y partidista. El relativismo dice que Ud. tiene que ser tolerante o Ud. está equivocado. Pero esta, es una declaración intolerante, crítica y exclusivista. Finalmente, la tolerancia promueve la barbarie o se refuta a sí misma. Como declaré anteriormente, el relativismo continúa contradiciéndose a sí mismo. La tolerancia tiene que permitir el genocidio, la esclavitud, la violación, el asesinato, etc. para sostener la verdad que esta afirma tener o se contradiría a sí misma estableciendo juicio en esos actos.

 

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