El síndrome del éxito

Existe una vieja canción que decía algo así como, “Amigo cuánto tienes, cuánto vales, principio de la actual filosofía…” ¿Se acuerdan? Hoy, esas palabras son tan ciertas como lo han sido en épocas pasadas.

En casi toda familia se le enseña a los hijos que el éxito, principalmente en las “finanzas”, es parte primordial de la vida porque por estas obtenemos estabilidad emocional, una bella familia, todo aquello que el hombre materialmente desea y sobre todo, “libertad”. ¿Pero es eso lo que estás buscando en tu vida? ¿Qué piensa Dios acerca del hombre y de los logros que alcanzan los hombres?

  • “Porque: Toda carne (todo hombre) es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae;” (1ª Pedro 1:24).

Cabría entonces preguntar: Siendo así la vida del ser humano, ¿en qué deberíamos pensar y así, enseñar a nuestra esposa, a nuestros hijos? Como padres, nuestro deber es ser cabeza de nuestro hogar, no solo impartiendo principios morales absolutos, sino también espirituales que son los que permanecerán eternamente, ¿o se nos olvidaron las palabras de Jesús?

  • “No os hagáis TESOROS en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 20 sino haceos TESOROS en el cielo…” (Mateo 6:19-20).

¿Y en quién están esos “tesoros”, esas “riquezas”?

  • “…hasta alcanzar todas las RIQUEZAS de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, 3 en quien están escondidos todos los TESOROS de la sabiduría y del conocimiento.” (Colosenses 2:2-3).

¿Será está la herencia eterna que le queremos dejar a nuestra familia?

 

 

 

 
 
CARM ison