En el catolicismo romano, ¿cuál es la diferencia entre el mérito estricto, el mérito digno y el mérito congruente?

Por, Matt Slick

El catolicismo romano ha definido varios aspectos del mérito. El mérito, es la “propiedad de una buena obra que le da derecho al hacedor de esta, de recibir una recompensa”.1 En el sistema de recompensas por obras en el catolicismo romano, estas recompensas, contribuyen a la salvación de una persona. A continuación, se definen las tres categorías principales del mérito.

  1. El mérito estricto: Sería la recompensa a una persona por una obra que ha llevado a cabo. La recompensa está directamente relacionada,  y también, necesariamente adeudada a esa persona por la obra que ha llevado a cabo. Un ejemplo sería, un salario específico que se le debe a una persona por una cantidad específica de trabajo. Si la recompensa no es dada, entonces, se cometería un error.
  2. El mérito digno: Es la recompensa de Dios por una obra llevada que lleva a cabo una persona que hace Su voluntad. Dios está en la obligación de recompensar a la persona por la obra que ha sido llevada a cabo con la ayuda del Espíritu Santo. Esta recompensa queda debiéndosele a la persona porque Dios se ha obligado a Sí mismo a recompensar a quienes hacen Su voluntad, –y en sentido estricto– no es, porque ellos merezcan la recompensa o se la hayan ganado. Más bien, es porque Dios ha prometido recompensar ciertas acciones, y cuando esas acciones se cumplen, la demanda es, que la recompensa sea de parte de Dios. Por lo tanto, la persona deberá recibir la recompensa, y si se retiene esa recompensa, entonces, estaría mal.
  3. El mérito congruente: Depende de la bondad y el deseo de quien da el mérito. Es una recompensa que no es merecida; ni tampoco se queda debiendo la recompensa. Un ejemplo sería el de mi hija, quien después de limpiar la sala la llevo a comer helado como recompensa por lo que hizo. Ella no merece que la lleve a comer helado, pero ella “merecía” la recompensa por su esfuerzo. Si no la hubiera llevado a comer helado, yo no hubiera hecho nada malo.

Para un mejor entendimiento, considere el siguiente cuadro:

Tipo de mérito Definición Ejemplo ¿Está la persona obligada a recompensar? Lo que debe/
Lo ganado
Si la recompense no es dada, entonces, esto es…
El mérito estricto Recompensa debida a un acuerdo o recompensa necesaria y exacta debido a una obra. Al trabajar por un salario por el precio de una hora, Ud. obtiene una recompensa exacta, o un pago en cheque o en efectivo. Sí está obligada. La recompensa está estrictamente ganada y se debe. Injusto
El mérito digno Se recompensa a una persona por una acción ya que Dios promete recompensar las buenas obras llevadas a cabo por una persona que está en la gracia de Dios y que también está cumpliendo la voluntad de Dios. Honrar a sus padres para que obtenga la recompensa de una bendición por parte de Dios, debido a que Él dice que la persona será bendecida por honrar a sus padres. Por lo tanto, Dios está obligado a recompensar. No es que la recompensa sea estrictamente ganada, pero se le debe la recompensa. Injusto
El mérito congruente Recompensa por una acción basada en la bondad y el deseo de quien da el mérito. Es una recompensa que no es merecida; ni tampoco se debe. Ud. limpia la casa de sus padres, y aunque esto no fue exigido, ellos la recompensan con helado. Sí está obligada. No es que la recompense sea necesariamente ganada o que se le debe.  

En el catolicismo romano, la salvación es obtenida por medio de la participación en los sacramentos, donde la gracia es infundida a una persona. Esta “infusión” de gracia hace a la persona “más” justa delante de Dios. Por lo tanto, para permanecer en un estado de gracia, a los católicos se les enseña a realizar obras que contribuyan a la salvación. Sin embargo, no dicen que las obras sean un mérito estricto, más bien, son un mérito digno, donde Dios ofrece, salvación/gracia/justica, lo cual, sale de la bondad de Su corazón, manifestado a través  de obras fieles por creer sólo en la iglesia católica romana.

El problema con esto, es que ha llevado a la teología católica romana a enseñar que la salvación se obtiene y se guarda por obedecer los mandamientos; los cuales, son finalmente, obras.

  • CIC 816 El decreto sobre Ecumenismo del Concilio Vaticano II explicita: «Solamente por medio de la Iglesia católica de Cristo, que es "auxilio general de salvación", puede alcanzarse la plenitud total de los medios de salvación. Creemos que el Señor confió todos los bienes de la Nueva Alianza a un único Colegio apostólico presidido por Pedro, para constituir un solo cuerpo de Cristo en la tierra, al cual deben incorporarse plenamente los que de algún modo pertenecen ya al Pueblo de Dios» (UR 3).
  • CIC 2036 La autoridad del Magisterio se extiende también a los preceptos específicos de la ley natural, porque su observancia, exigida por el Creador, es necesaria para la salvación. Recordando las prescripciones de la ley natural, el Magisterio de la Iglesia ejerce una parte esencial de su función profética de anunciar a los hombres lo que son en verdad y de recordarles lo que deben ser ante Dios (cf. DH 14).CIC 2068 El Concilio de Trento enseña que los diez mandamientos obligan a los cristianos y que el hombre justificado está también obligado a observarlos (cf DS 1569-1670). Y el Concilio Vaticano II afirma que: “Los obispos, como sucesores de los Apóstoles, reciben del Señor [...] la misión de enseñar a todos los pueblos y de predicar el Evangelio a todo el mundo para que todos los hombres, por la fe, el bautismo y el cumplimiento de los mandamientos, consigan la salvación” (LG 24).
  • CIC 2080 El Decálogo contiene una expresión privilegiada de la ley natural. Lo conocemos por la revelación divina y por la razón humana.

Conclusión

En la teología del catolicismo romano, la diferencia entre mérito estricto, digno y congruente, no alivia el problema de la búsqueda de los católicos para obtener la salvación por medio de guardar los mandamientos, la cual es, la posición del catolicismo romano tal y como se explica en las citas anteriores del catecismo de la iglesia católica. En contraste con esto, las Escrituras enseñan claramente que la justificación (nuestro derecho a permanecer ante Dios), es sólo por fe; y no, por fe + obras.

  • Romanos 3:28: Así llegamos a esta conclusión: que Dios hace justo al hombre por la fe, independientemente del cumplimiento de la ley. (Dios Habla Hoy – DHH).
  • Romanos 4:1-5: Pero entonces, ¿qué diremos que ganó Abraham, nuestro antepasado? 2 En realidad, si Abraham hubiera sido reconocido como justo a causa de sus propios hechos, tendría razón para gloriarse, aunque no delante de Dios. 3 Pues la Escritura dice: «Abraham creyó a Dios, y por eso Dios le tuvo esto en cuenta y lo reconoció como justo.» 4 Ahora bien, si alguno trabaja, el pago no se le da como un regalo sino como algo merecido. 5 En cambio, si alguno cree en Dios, que hace justo al pecador, Dios le tiene en cuenta su fe para reconocerlo como justo, aunque no haya hecho nada que merezca su favor. (Dios Habla Hoy – DHH).

NOTA: A menos que se diga lo contrario, las citas son tomadas de la VRV60.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. http://www.newadvent.org/cathen/10202b.htm

 

 

 

 
 
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