¿Es cierta la historia de la pascua acerca de la resurrección de Jesús?

Por, Ryan Turner

A medida que la pascua se celebra cada año, muchas personas piensan todavía si existen razones sólidas para creer que la historia de la resurrección de Jesús es cierta. ¿Realmente resucitó Jesús de entre los muertos o el cristianismo está basado en un mito?

De hecho, y para sorpresa de algunos, sí existen razones históricas sólidas para creer que Jesús sí resucitó de entre los muertos.

Razón # 1: Jesús murió crucificado

Testimonio antiguo

Existen múltiples fuentes históricas tempranas que testifican de la crucifixión de Jesús, incluyendo los cuatro evangelios del Nuevo Testamento (50-100 d. C.), varias de las epístolas de Pablo (48-62 d. C.) y otras epístolas, no paulinas (48-90 d. C.). De modo interesante, la crucifixión de Jesús no está solo certificada por el Nuevo Testamento, sino también por un gran número de escritores seculares. Además, está también autenticada por varios historiadores no cristianos y escritores que incluyen, al historiador judío-romano, Josefo (90-95 d. C.), al historiador romano, Tácito (115 d. C.), a Luciano de Samósata (2º siglo d. C.), Mara Bar-Serapion (finales del siglo 1º hasta el 3º d. C.), y aun, el Talmud judío (70-200 d. C.). Esta es, sin duda, una cantidad extraordinaria de testimonios históricos de un acontecimiento antiguo, particularmente de fuentes provenientes de los primeros 20 años del siglo 1º, y hasta el siglo 3º después de la muerte y resurrección de Jesús. Por otro lado, es interesante anotar, que la primera biografía de Alejandro el Grande fue escrita 400 años después de su muerte.

La flagelación

Además del testimonio antiguo de la crucifixión, la naturaleza médica de los registros de la crucifixión en los evangelios, indican que Jesús no hubiera podido sobrevivir a la dureza de la crucifixión. Curiosamente, la Revista de la Asociación Médica Americana (Journal of the American Medical Association), escribió un especial sobre la crucifixión de Jesús. Al describir la flagelación, afirman los escritores médicos:

  • “El instrumento habitual era un látigo corto… con muchas correas de cuero de longitud variables, individuales o trenzadas, en las que pequeñas bolas de hierro o pedazos puntiagudos de huesos de oveja eran amarrados a intervalos… el hombre al ser azotado, era desnudado de sus ropas, y sus manos, atadas a un poste vertical… La espalda, nalgas y piernas eran azotadas… La flagelación… tenía la intención de debilitar la victima hasta un estado cercano al colapso o a la muerte… En la medida en que los soldados romanos golpeaban repetidamente la espalda de la víctima con todas sus fuerzas, las bolas de hierro causaban profundas lesiones, y las correas de cuero y huesos de oveja cortaban la piel y los tejidos subcutáneos. Así, en la medida en que la flagelación continuaba, los cortes destrozaban los músculos subyacentes, produciendo tiras colgantes de carne sangrante”.1

La crucifixión

Sin embargo, la flagelación no fue todo el tormento que Jesús recibiría. Cuando cada una de sus muñecas fue clavada a la cruz, “… el clavo en cada una de ellas, aplastaría o dañaría severamente, el nervio mediano sensoriomotoro. El nervio, estimulado por los terribles clavos, produciría un dolor ardiente en ambos brazos”. Alex Metherell, un experto en fisiología humana, anota que la sensación sería como usar tenazas (pinzas) para aplastar o dañar el nervio, lo que causaría un intenso dolor cuando llegamos a nuestro codo o “al hueso simpático”.2

Después de revisar la evidencia médica, la Revista de la Asociación Médica Americana (Journal of the American Medical Association) concluyó:

  • “Por consiguiente, las interpretaciones basadas en la suposición de que Jesús no murió en la cruz parecen estar en contradicción con el conocimiento médico moderno”.3

De igual manera, la mayoría de los historiadores escépticos están de acuerdo con la anterior conclusión. El célebre experto en Jesús, Dominic Crossan, declara:

  • “De que Él fue crucificado, es tan seguro como cualquier cosa histórica que pudiera suceder”.4

La idea de la Teoría Swoon, de que Jesús daba solamente la impresión de haber muerto en la cruz y que posteriormente fue revivido por Sus discípulos ha sido, hoy día, virtualmente rechazada en forma unánime por los eruditos.

La realidad examinada

Por otra parte, los romanos eran conocidos como expertos asesinando a sus víctimas. La idea de que alguien hubiera sobrevivido las torturas de la crucifixión es altamente improbable. Aún más, si Jesús hubiera sobrevivido, Su cuerpo tan maltrecho no hubiera sido una motivación para que Sus discípulos empezaran una nueva religión. Si Jesús se les hubiera presentado en medio de ellos en forma sorprendente y con un cuerpo sangriento, diciendo: “¡Sobreviví a la crucifixión!”, lo que Jesús hubiera necesitado en ese momento era atención médica, no reverencia como el Príncipe resucitado de la vida.

Razón # 2: La tumba de Jesús está vacía (JET)

Adicional a la crucifixión, existen numerosas razones para creer de hecho, que la tumba estaba vacía la mañana de la Pascua. Esta evidencia puede resumirse por las siglas en inglés, JET:

J: Jerusalem Factor (Factor Jerusalén)
E: Enemy Testimony (Testimonio del Enemigo)
T: Testimony of Women (Testimonio de las Mujeres).

Primero: Los discípulos predicaron el evangelio en Jerusalén en medio de la oposición. Hubiera sido materialmente imposible que el cristianismo sobreviviera y se expandiera en Jerusalén si el cuerpo de Jesús hubiera estado todavía en la tumba. Todo lo que los oponentes de Jesús hubieran tenido qué hacer, era presentar el cuerpo de Jesús, y aplastar el naciente movimiento cristiano.

Segundo: Los primeros enemigos del cristianismo nunca discutieron que la tumba estuviera vacía. Más bien, estos enemigos quisieron proteger la tumba de un posible robo del cuerpo por parte de los discípulos:

  • Mateo 28:12-13: “Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, 13 diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos”.
    • (Leer, Justino Mártir, Trifón 108; Tertuliano, De spectaculis 30).

Tercero: Tal vez la evidencia más fuerte es que los primeros testigos en la tumba vacía fueron las mujeres. Tristemente, el testimonio de las mujeres no era tenido en cuenta en la antigüedad. El Talmud judío dice:

  • “Cualquier evidencia que una mujer [da] (para ofrecer) no es válida, tampoco son válidas las que se ofrecen. Esto es equivalente a decir que aquel que es considerado, 'rabínicamente' un ladrón, es calificado para la dar la misma evidencia que una mujer” (Talmud, Rosh Hashannah 1.8).
  • “Antes, permita que las palabras de la Ley sean quemadas que entregadas a las mujeres” (Talmud, Sotah 19a).

Sin embargo, en los evangelios, los apóstoles son los que cobardemente se esconden de los judíos, y las mujeres son las que les entregan a ellos las noticias de la tumba vacía. Si los cristianos fueran a inventar la historia de la tumba vacía, lo más seguro es que lo primero que hubieran hecho, sería no haber usado a las mujeres como testigos principales.

Razón # 3: Jesús se les apareció a muchos, después de Su muerte

El siguiente pasaje de la Biblia, conserva material extremadamente temprano de un credo, el cual testifica de las múltiples apariciones de Jesús después de Su resurrección, tanto a individuos como a grupos de personas:

  • 1ª Corintios 15:3-8: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; 5 y que apareció a Cefas, y después a los doce. 6 Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. 7 Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; 8 y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí”.

Los eruditos generalmente fechan el material de los vv. 3-7, como parte de una declaración temprana de creencia (o credo) que se remonta a unos pocos años después de la crucifixión de Jesús en el 30 d. C. El erudito ateísta del Nuevo Testamento, Gerd Ludemann, fecha el credo entre el 32 y 33 d. C. Es muy probable que Pablo recibió este material de los primeros testigos de las apariciones de la resurrección, incluyendo a Pedro, Santiago y Juan cuando él fue a Jerusalén (Gálatas 1-2).

Este testimonio de los testigos sugiere que Jesús apareció a un gran número de testigos, incluyendo Cefas, los doce, a más de quinientos hermanos, a Santiago y a todos los apóstoles.

Razón # 4: La transformación de los discípulos y la fe cristiana naciente

Los primeros discípulos de Jesús no esperaban que su gran Mesías, llamado Jesús, hubiera tenido que enfrentar la crucifixión y que haya sido resucitado de entre los muertos. En línea con los pensamientos judíos de la época, los discípulos del Mesías supuestamente iban a derrotar a los romanos y restaurar el reino de Dios a la nación de Israel:

  • Hechos 1:6: “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?”

Es claro que los discípulos no esperaban la muerte del Mesías por crucifixión. De hecho, fue una vergüenza para la fe de ellos. Sus líderes principales habían dejado a un lado la fe y se habían convertido en escépticos e incrédulos. De todas las personas, las mujeres fueron las primeras en darles las noticias de la resurrección.

Pero algo sucedió que cambió radicalmente a estos discípulos cobardes miserables y escépticos miedosos a convertirse en anunciadores valientes de este conocimiento radical de un Mesías judío que había muerto y resucitado en medio de una cultura hostil. Estos discípulos estaban dispuestos a morir por su fe, y muchos de ellos realmente enfrentaron la muerte (todos los doce apóstoles murieron martirizados, con excepción de Juan). Ellos, como judíos, cambiaron radicalmente su día principal de adoración del sábado al domingo, y empezaron a adorar a este hombre llamado Jesús mientras todavía afirmaban ser fieles judíos monoteístas, algo que era extremadamente radical y blasfemo al judaísmo de la época. Y lo hicieron porque algo sucedió en esa primera mañana de Pascua.

Debido a todos los factores mencionados, es muy razonable concluir con las palabras de quien fuera el judío perseguidor insigne de la naciente iglesia, convertido posteriormente al cristianismo; el apóstol Pablo:

  • 1ª Corintios 15:54-57: “Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. 55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? 56 ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. 57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.”

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. “Sobre la muerte física de Jesucristo” (“On the Physical Death of Jesus Christ”), “Revista de la Asociación Médica Americana” (“Journal of the American Medical Association”), 255.11, (marzo 21 de 1986): 1457, en Gary Habermas y Michael Licona, "El caso de la resurrección de Jesús" (“The Case for the Resurrection of Jesús”). Grand Rapids: Kregel, 2004.
  • 2. “El caso de Cristo” (“The Case for Christ”), pág. 197.
  • 3. “Revista de la Asociación Médica Americana” (“Journal of the American Medical Association”)
  • 4. “Jesús: Una biografía revolucionara” (“Jesus: A Revolutionary Biography”), pág. 145.

 

 

 

 
 
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