¿Es cristiano el origen de la navidad? ¿Puede un cristiano celebrarla?

La navidad es la fiesta más popular en los Estados Unidos. Tanto lo secular y lo sagrado la celebran, pero por diferentes razones. Algunos la ven como el negocio más grande del año alimentado por el intercambio de regalos. Otros la consideran el tiempo para celebrar el nacimiento de Jesús. De cualquier forma, es una fiesta importante.

La palabra “christmas” en inglés, viene de dos antiguas palabras, “Cristes Maesse” que significan, “la misa de Cristo”. Esta viene de la misa católica, esa práctica donde los curas ofrecen continuamente el sacrificio de Cristo en la cruz durante el tiempo de la comunión. (NOTA: Debido a su fuerte asociación romana, tanto la misa como la navidad, fueron siempre contrarias por aquellos en la Reforma Protestante. Esta oposición está basada en la creencia de que las mismas contradicen la enseñanza bíblica de la finalidad del sacrificio de Cristo en la cruz. Leer, Hebreos 9:12, 24-26: 10:10-14).

Los orígenes de la navidad

Estos se remontan al tiempo antes del nacimiento de Cristo, cuando muchas culturas antiguas celebraban el cambio de estaciones. Por ejemplo, en el hemisferio norte de Europa, el solsticio de invierno, el cual tenía el día más corto del año, ocurre alrededor del 25 de diciembre. Estas celebraciones se basaban en la terminación del invierno. Durante esta época del año los animales eran guardados o bien en los establos, o dentro de las viviendas donde también vivían las personas. No había cosechas debido a la crudeza del invierno. Esta celebración marcaba la mitad de la estación y su terminación era celebrada.

En el sistema religioso antiguo de Roma, Saturno era el dios de la agricultura. Cada año durante el verano, el dios Júpiter forzaba a Saturno a salir de su posición dominante en el reino celestial y la luz solar de esos días empezaba a acortarse. En Roma, en el templo dedicado a Saturno, los pies en esta estatua/imagen eran atados simbólicamente con cadenas hasta el solsticio del invierno, cuando la luz solar de los días empezaba a incrementarse. Este era el tiempo de celebración e intercambio de regalos en la medida en que la crudeza del invierno empezaba a menguar y la luz solar de esos días empezaba a aumentar.

Diciembre 25 coincidía específicamente con el día del nacimiento de uno de los tantos dioses sol conocido como Frigia y perteneciente a una cultura en los antiguos Balcanes.

En el imperio romano, y en la época de Cristo, el festival de invierno era conocido como “saturnalia”. La iglesia católica romana no fue capaz de librarse de esta fiesta, así que al inicio del s. 4º, adoptaron esta celebración dándole un tinte de cristianismo mimetizándola con el nacimiento del Señor. La llamaron la fiesta de la natividad. Desde entonces, esta costumbre ha sido parte de la cultura occidental.

El árbol de navidad y el muérdago

Uno de los símbolos de vida encontrados en la celebración de saturnalia, fue el uso de las plantas perennes. Estas plantas, las cuales permanecen verdes en toda época del año, son con frecuencia usadas en diferentes culturas como símbolos de vida y renacimiento. Estos árboles eran decorados para ser adorados en diferentes culturas en ceremonias religiosas relacionadas con la fertilidad.

El muérdago, era considerado una planta curativa y era usada en muchas recetas médicas de la antigüedad. Los celtas creían que la planta, la cual es un parasito que vive en los arboles, contenían el alma del árbol en la cual vivía.  Los druidas lo usaban en sus ceremonias religiosas. Sus sacerdotes la cortaban y la distribuían entre el pueblo quienes la colocaban en los marcos de las puertas de sus casas como protección contra el maligno.

¿En qué día nació realmente Jesús?

La Biblia no menciona ni el mes ni día en el cual nació Jesús. Varias teorías se han levantado alrededor de Su nacimiento, considerándolo algunos en Abril, Octubre y Septiembre otros. Pero nadie sabe con seguridad.

Adicionalmente, nuestro calendario es incorrecto. El mismo está atrasado como 4 años con relación al judío. Esto se sabe al comparar los registros bíblicos de los evangelios y los registros extra bíblicos conocidos por Cirenio, gobernador de Siria (Lucas 2:2: “Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.”) y Herodes el Grande (Mateo 2:19: “Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto,”) quien murió en el año 4 a. C., en el año se supone nació Cristo.

¿Pueden los cristianos celebrar la navidad?

¿Es el cristiano libre para celebrar una fiesta que no solo tiene orígenes paganos sino que también es usada por el mundo impío para promover el comercio? En mi opinión, esto depende. El cristiano debe guardar su estándar de justicia y devoción a Dios por encima de las cosas mundanas. El Antiguo Testamento dice que estamos para adorar a Dios en verdad de acuerdo a lo que Él ha establecido (Ex 20:1-4; 24:12-31:18). La navidad no es una fiesta establecida por Dios. Además, no existen registros de que la iglesia primitiva haya celebrado el nacimiento de Cristo.

De otro lado, están aquellos que dicen que tenemos libertad en Cristo y podemos celebrarle adoración cualquier día que deseemos: “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.” (1 Co 6:12). ¿Podemos entonces celebrar y participar en la celebración de un festival cuyos orígenes son además de paganos, mueve el espíritu de consumismo? En mi opinión, somos libres de celebrar este día. Y estas son mis razones.

  • 1ª Corintios 10:23-33: “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. 24 Ninguno busque su propio bien, sino el del otro. 25 De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia; 26 porque del Señor es la tierra y su plenitud. 27 Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia. 28 Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. 29 La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro? 30 Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser censurado por aquello de que doy gracias? 31 Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. 32 No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios; 33 como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.”

En este pasaje Pablo habla acerca de la carne, la cual se puede comer, “… sin preguntar nada por motivos de conciencia…” Esencialmente, el origen de la carne era pagano debido a que los animales eran ofrecidos a los dioses, los cuales después de sacrificados eran vendidos en el mercado. Con referencia a esto, Pablo dice que está bien comerla.

En los vv. 28-29, dice: “Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. 29 La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro?” Pablo está diciendo que si Ud. se encuentra con alguien que podría ser afectado por Ud. al comer carne sacrificada a los ídolos, entonces no la coma. No por Ud., sino por causa de la otra persona.

  • 1ª Corintios 8:7-9: “Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina. 8 Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos. 9 Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles.”

Aunque este pasaje necesita ser un poco más examinado, todavía lleva el sentido de libertad. Y Jesús, definitivamente nos liberó. Sin embargo, si no se siente cómodo con esta conclusión y no quiere celebrar navidad, eso está bien.

Santificación

El Señor, a través de Su sacrificio nos ha limpiado de nuestros pecados. Cuando entramos en contacto con Él, somos nosotros los que somos limpiados. La mujer con el flujo de sangre fue limpiada después de haber tocado a Jesús (Mr 5:25-34). De igual forma, Jesús al tocar al leproso, éste, fue limpio (Mt 8:3). Jesús estuvo en contacto con muchas personas a las cuales sanó, pero Él nunca fue contaminado. Fueron ellos y nosotros los que necesitamos ser limpios.

Indudablemente este principio puede ser aplicado a la navidad. Sí, la navidad tiene orígenes paganos; es un tiempo exclusivamente comercial y muchos de aquellos que lo celebran no tienen los ojos puestos en Jesús. Pero el cristiano puede aprovechar este tiempo para celebrar el nacimiento de nuestro Señor y celebrar. Nosotros hacemos el día santo.

 

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