¿Es Dios una “hipótesis fallida”?

Por, Hiram Díaz

Confusión filosófica

De todas las declaraciones sin sentido que hacen los ateos1, pienso que la más fastidiosa es la afirmación de que “Dios, es una hipótesis fallida”. No es solo la arrogancia que alimenta este tipo de declaraciones y que encuentro fastidiosa, es también la naturaleza falaz de la proposición misma, porque detrás de la declaración se encuentran presuposiciones metafísicas que el ateo que argumenta de esta forma, quiere que sean aceptadas simplemente por el teísta. Primeramente, dentro de la proposición “Dios, es una hipótesis fallida” se presupone que la autonomía epistemológica del hombre es cierta. En otras palabras, el ateo que hace esta afirmación está ante todo asumiendo que “el hombre es la medida de todas las cosas”, lo que significa que si yo no apruebo alguna de las proposiciones dadas o sistemas de proposiciones, entonces, puedo (i.) crear los criterios para que cualquier propuesta esté sujeta a verificación y (ii.) determinar sobre la base de mis criterios de juicio, determinados arbitrariamente, si tal tipo de proposición o sistema de proposiciones puedan o no ser probadas dentro de los límites de mis criterios. Pero axiomáticamente, el cristianismo niega que el hombre tenga tal autonomía epistemológica. Esto lo vemos en los siguientes pasajes:

  • Salmo 14:1: “Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables. No hay quien haga el bien”.
  • Proverbios 1:7: “El principio de la sabiduría es el temor de YHVH, Pero los insensatos desprecian la sabiduría y la instrucción”.
  • Isaías 28:23-26: “Estad atentos y oíd mi voz, Atended y escuchad mi dicho: 24 El que ara para sembrar, ¿arará día tras día? ¿Abrirá surcos en la tierra y desterronará sin cesar? 25 Y una vez allanado el campo, ¿no siembra el eneldo y esparce el comino, Y echa el trigo en sus surcos, o la cebada en la parcela determinada, y la avena en sus lindes? 26 Porque su Dios lo instruye, Y le enseña lo que es conveniente”.
  • Daniel 1:17: “Dios concedió a estos cuatro jóvenes conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias, y Daniel sabía además interpretar visiones y sueños”.
  • Mateo 13:10-17
  • Mateo 16:13-20
  • Lucas 24:45: “Entonces les abrió la mente para que entendieran las Escrituras”.
  • Romanos 1:18-23, 28

Dios es soberano, aun sobre los mismos pensamientos que el hombre tenga. Presuponer que el hombre es, epistemológicamente autónomo, es algo que, como cristianos, no podemos hacer; más bien, afirmamos junto con las Escrituras, que los hombres son sabios sólo en la medida en que Dios lo permite, y porque Dios revela conocimiento a quien en Su voluntad quiera revelárselo.

Después de presuponer la autonomía epistemológica del hombre, el ateo procede entonces a asumir que Dios ha sido creado por el hombre autónomo para llenar una necesidad explicativa de algún tipo, muy parecida –como todos saben– a la posición que el matemático francés, Pierre-Simón  Laplace asumió, identificando a Dios como una hipótesis innecesaria. Tanto Laplace como los ateos que llaman a Dios una hipótesis, están, desde el comienzo asumiendo que Dios no ha hablado y que no se ha revelado a Sí mismo al hombre. En su visión de las cosas, es el hombre quien de forma mágica ha establecido una razón del por qué todo es como es. De forma automática ellos han descartado las Escrituras como la revelación de Dios al hombre. Por lo tanto, a ellos se les deja gruñendo al estilo de la versión del hombre de paja del Dios del cristianismo. Déjelos que sigan mascullando al hombre de paja que se han encargado de crear; sólo asegúrese de corregirlos en su error fundamental. El cristianismo enseña que Dios consintió en revelarse Él mismo a la humanidad en la historia registrada en Su Palabra, esto es, las Escrituras, donde Él le demanda al hombre en términos de la ley, así como lo que promete a Sus elegidos en términos del evangelio, haciéndolo muy claro.

El cristianismo toma el texto de las Escrituras seriamente cuando nos dice en los capítulos principales de Génesis: “Dios le dijo al hombre…”, mientras que el impío no las tomas seriamente. Y esto, sólo sobre la base de presuponer que las Escrituras no son inspiradas y que uno puede incluso, comenzar a presuponer además, que las Escrituras fueron escritas como un medio de explicar lo que “el hombre primitivo” no podía comprender, esto es, el origen del universo.

Cómo responder

Cuando se presenta el ateo con la afirmación de que “Dios es una hipótesis fallida”, lo que pienso que debemos hacer es señalar los errores en el pensamiento de los ateos. No están pensando correctamente en un número variado de niveles. Por ejemplo, asumen que (i.) el hombre es epistemológicamente autónomo, (ii.), y que por lo tanto, las Escrituras reflejan la mente de los hombres primitivos tratando de entender la mecánica de la existencia, ya sea en lo cosmológico o en lo moral (iii.), y que por lo tanto, Dios es una solución propuesta a la ignorancia del “hombre primitivo” (iv.), y que todo lo que existe es materia en movimiento. Y estas, son todas las conjeturas que el ateo no puede probar. Todo lo que puede hacer es apelar, falazmente a la “mayoría de los científicos”, o apelar a la autoridad, o cuando estos dos medios falaces de razonamiento han sido expuestos por el cristiano, recurren a los insultos.

Pienso entonces, que antes de ponerse a la defensiva cuando los ateos afirmen que Dios es una hipótesis fallida, debemos desintegrar sus afirmaciones insensatas, explicarle al ateo que no ha hecho absolutamente nada, ni para comentar sobre la naturaleza y ser de Dios, ni para refutar al único Dios verdadero –Padre, Hijo y Espíritu Santo– de la Biblia.

Después, léale a ellos 1ª Corintios 1:20:

  • “¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el escriba? ¿Dónde el disputador de esta época? ¿No aturdió Dios la sabiduría del mundo?”

Amén.

NOTA: Las citas de enlace son tomadas de la RV60; las citas escritas en el artículo son de la Bibli Textual – BTX3 – 3ª Edición (2010).

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. Existen muchas declaraciones que caen dentro de esta categoría. Unos pocos ejemplos son: “Dios es un monstruo”, “La existencia de Dios, aunque no imposible, es altamente improbable”, “¿Puede Dios crear una roca tan pesada que no la pueda levantar?”, y así hasta el cansancio.

 

 

 

 
 
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