¿Es el bautismo esencial para la salvación?

Por, Matt Slick

Romanos 6:3-5 es con frecuencia usado como un texto de prueba por aquellos que declaran que el bautismo es esencial para la salvación. Hay una fuerte comparación entre nuestro bautismo y el de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Mirado superficialmente, uno podría concluir de estos versículos que el bautismo es parte esencial de la salvación.

  • Romanos 6:3-5: “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. 5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;”

¿Se nos muestra en esta sección de la Escritura que el bautismo es necesario para la salvación? No, no lo hace. Primero, por el resto de la Escritura, que la salvación es por fe, no por fe y algo más que hagamos (Romanos 3:28-30). Segundo, podemos ver en otros lugares de la Escritura que el bautismo sigue a la fe. Lea por favor, Hechos 16:30-33 donde el carcelero pregunta específicamente qué debe hacer él para ser salvo, y mire dónde encaja el bautismo:

  • Hechos 16:30-33: “y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? 31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. 32 Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. 33 Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos”.

Si el bautismo fuera parte de la salvación, Pablo hubiera tenido que decir: “Cree y se bautizado y serás salvo”. Pero no lo hizo:

  • Hechos 10:44-48: “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. 45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. 46 Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. 47 Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? 48 Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.”

Estas personas ya eran salvas. El don del Espíritu Santo estaba sobre los gentiles y estaban hablando en lenguas. Esto es significativo ya que las lenguas es un don dado a los que ya son creyentes (1ª Corintios 14:1-5). Los no creyentes no alaban a Dios y no lo pueden hacer ya que alabar al Dios verdadero es una cuestión espiritual profunda que es extraña a los no salvos (1ª Corintios 2:14). Por lo tanto, los que estaban hablando en lenguas y alabando al Señor de acuerdo al pasaje anteriores, eran salvos definitivamente y eran salvos antes de ser bautizados. Este ejemplo no es una excepción: es una realidad.

¿Qué dice Romanos 6:3-5?

  • Romanos 6:3-5: “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. 5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección”.

La frase “bautizados en” sucede cinco veces en el Nuevo Testamento en cuatro versículos de la manera como se encuentran en la Versión King James y la Nueva Biblia Americana Estándar.

  1. Romanos 6:3: “¿O acaso no saben ustedes que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús hemos sido bautizados en Su muerte?”
  2. 1ª Corintios 10:2: “y todos fueron bautizados en Moisés en la nube y en el mar”.
  3. 1ª Corintios 12:13: “Por que por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean Judíos o Griegos, esclavos o libres, y a todos se nos ha dado de beber de un solo Espíritu”.
  4. Gálatas 3:27: “Por que todos ustedes los que fueron bautizados en Cristo han sido vestidos a sí mismos con Cristo”.

Ser bautizados “en Cristo”, “en Su muerte”, “en Moisés” y “en un solo cuerpo” es estar identificado públicamente con aquello por lo que Ud. está siendo bautizado. El enfoque no es el bautismo mismo, sino lo que el bautismo representa. En el caso de Romanos 6:3-5, ser bautizado en Cristo es identificarse públicamente con la muerte, sepultura y resurrección de Cristo lo cual, dice ser el evangelio que salva en 1ª Corintios 15:1-4. Entonces el bautismo es una proclamación pública declaratoria de que la persona está creyendo en el sacrificio de Cristo.

El bautismo por inmersión es un símbolo perfecto de esta obra de Cristo con la cual el cristiano se identifica a sí mismo. De la misma forma como Cristo murió y fue levantado a una nueva vida, así también al cristiano, en Cristo, se le dice que tiene que morir (Romanos 6:11; Colosenses 3:3) para que tenga una nueva vida. Esta nueva vida de regeneración es por la fe, la obra interna del Espíritu Santo; y el  bautismo es la obra externa de identificación con Cristo. Esto por lo que la referencia al bautismo en la Biblia está tratando más con “nuestra unión e identificación con Cristo que con el bautismo en agua.”1

  • El bautismo es estar identificado como un discípulo:
    • Mateo 28:18-19: "Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo".
  • El bautismo puede ser comparado a un nuevo nacimiento
    • Juan 3:5: "Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios".
  • El bautismo es comparado a la muerte y resurrección de Jesús
    • Romanos 6:3-5: "¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. 5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección".
  • El bautismo es comparado al Éxodo de Israel y el paso a través del Mar Rojo
    • 1ª Corintios 10:2: "y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar".
  • El bautismo es comparado a la salvación de Noe del diluvio al entrar en el arca
    • 1ª Pedro 3:21: "El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo".

En cada una de las referencias anteriormente mencionadas, el bautismo es una forma de identificación con algo. Cuando las personas fueron bautizadas con el bautismo de arrepentimiento de Juan el Bautista, no fue el bautismo lo que les garantizó a ellos el arrepentimiento o hizo del arrepentimiento algo real. El arrepentimiento es algo que sucede internamente y es la obra de Dios (2ª Timoteo 2:25). Al participar en el bautismo de Juan se proclamaba públicamente que la persona bautizada aceptaba el mensaje de Juan, el cual era, el arrepentimiento. Por eso fue llamado el bautismo de arrepentimiento. No que el bautismo trajera arrepentimiento; más bien el bautismo era el resultado del arrepentimiento. Pero, primeramente, la persona tenía que arrepentirse y después ser bautizada como una proclamación de su decisión. Del mismo modo, el cristiano debe primero decidir arrepentirse, recibir a Cristo por fe (Juan 1:12), creer en el sacrificio de Cristo y después participar en la proclamación pública de identificación con la obra de Cristo a través  del bautismo.

Lo que representa el bautismo, es una identificación con la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. La sangre derramada de Cristo es lo que nos limpia de nuestros pecados (Hebreos 9:22), no el ser lavados con agua. Es la muerte de Cristo lo que paga por el pecado. La sepultura de Jesús es la prueba de que Él, en efecto, murió. La resurrección de Jesús es la prueba de que Dios el Padre aceptó el sacrificio de Cristo y que la muerte es conquistada. Otra vez, para un cristiano el ser bautizado es hacer una proclamación pública de que está creyendo en la obra de Cristo, que se está llamando a sí mismo con Cristo y cree en lo que Cristo ha hecho. Esta es la razón por la que Romanos 6:11 dice: “Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro”. ¿Por qué? Porque, “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gá 2:20). Es en la cruz donde Cristo pagó por nuestros pecados no en Su bautismo ni en nuestro bautismo. Esta es nuestra identificación con Él, el ser contado “en Cristo” es lo que nos permite decir que hemos sido crucificados con Cristo para estar muertos al pecado. No estamos muertos al pecado por nuestro bautismo. Más bien estamos muertos al pecado, por fe, en lo que Cristo hizo en Su sacrificio.

Conclusión

Romanos 6:3-5 nos habla de la obra de Cristo y de nuestra identificación pública con este. En ese mundo antiguo de pluralidad religiosa en dioses romanos y de otras culturas, en las leyes estrictas del sistema judío, el ser bautizado era hacer una declaración audaz de entrega a Cristo como el Señor resucitado. No era el agua lo que salvaba, sino la fe en Cristo y en Su obra.

 

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  • 1. "Léxico ampliado de Strong" ("Enhanced Strong’s Lexicon"), Oak Harbor, WA: Logos Research Systems, Inc. 1995.

 

 

 

 
 
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