¿Es improbable la resurrección de Jesús de entre los muertos?

Por, Matt Slick

Cuando alguien dice que es improbable que Jesús resucitara de entre los muertos, esa persona está hablando en forma lógica. El hecho es que la probabilidad obra fuertemente contra el hecho de que Jesús resucitó de entre los muertos. Después de todo, y en este siglo, ¿cuántas personas han resucitado de entre los muertos? Si esto hubiera sucedido, ¿no habría sido reportado en las noticias? ¿No hubieran sabido los doctores acerca de esta resurrección? Sería un evento notable que una persona resucitara después de haber estado muerta por más de tres días. De otro lado, es también cierto que es improbable que Jesús haya resucitado de entre los muertos. Sin embargo, esto no es improbable.

Si no hubiera Dios en el universo y si todas las cosas siguieran las leyes naturales que conocemos, entonces sí sería altamente improbable que alguien resucitara de entre los muertos. Pero si hay un Dios, que controla las leyes naturales y es de hecho, el autor de esas leyes, entonces, sí sería fácil para Él, resucitar a alguien de entre los muertos. El tema de la improbabilidad no puede ser examinado sin examinar el concepto de si Dios existe o no. Después de todo, si Él existe, la resurrección de Cristo es ciertamente posible. Por lo tanto, vemos que las presuposiciones de alguien, acerca de la existencia de Dios afectarán si puede o no aceptar la idea de que Jesús resucitó de entre los muertos. Aunque estadísticamente no es normal que alguien resucite de entre los muertos, la estadística improbable no significa que sea imposible.

Pero en el Nuevo Testamento vemos el registro de las personas que vieron a Jesús después que fue crucificado, muerto y sepultado. Tome por ejemplo, los siguientes registros de Jesús cuando apareció después de Su muerte y sepultura.

  • Juan 20:25-28: “Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. 26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. 27 Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. 28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!”
  • Lucas 24:39: “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo”.

Claro está, que no es suficiente –que por el hecho de citar la Biblia– los escépticos puedan o quieran creer en la resurrección de Cristo. De hecho, es difícil culparlos, debido a que es improbable que alguien resucite de entre los muertos. De hecho, alguien pudiera decir que tal clase de afirmación extraordinaria requeriría evidencia extraordinaria. Pero esto no es inaceptable si se aplica de manera justa y consistente al contexto de la historia.

¿Suministra el Nuevo Testamento evidencia extraordinaria para la resurrección de Cristo? Francamente, sí lo hace. Lo hace en que los registros de los testigos, los cuales fueron escritos por los apóstoles de Cristo, fueron preservados en un nivel muy bueno. No existe ningún documento o documentos antiguos comparables que se acerquen a la veracidad y confiabilidad de los documentos del Antiguo Testamento.

Solo porque algo sea improbable, no significa que sea imposible. Dado que Dios existe, en que está involucrado en la historia humana y que Jesús llevó a cabo muchos milagros, caminó sobre el agua y resucitó a otros de entre los muertos, no es improbable concluir que Él hubiera resucitado de entre los muertos. De hecho, a la luz de los registros de los testigos –que nos han sido transmitidos exactamente– es perfectamente razonable creer en Su resurrección.

 

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