¿Es justo que quien ha sido buena persona vaya al infierno? Y aquel que ha sido mala vaya al cielo, ¿sólo por creer en Jesús?

Esta es la pregunta que generalmente se hacen aquellas personas a las que se les enseña que alguien, habiendo sido "bueno" en esta vida, podrá por su propio esfuerzo, llegar a vivir en la presencia del Señor por la eternidad. De otro lado, los que predicamos el verdadero evangelio del Señor, enseñamos que si una persona, siendo verdaderamente mala, se arrepiente de corazón y acepta, no sólo el sacrificio de Jesús, sino a Jesús mismo como Salvador, Dios y Señor, es salvo. Y en este mismo evangelio enseñamos que una persona, no podrá, por el solo hecho de declararse "buena", ser salva. Pero en todo esto, ¿cuál es el pensamiento de Dios? ¿Qué enseña verdaderamente la Biblia?

Partamos de un principio: Todos, absolutamente todos, los que han vivido antes que nosotros y los que vendrán después de nosotros, están, por lo que declara la misma Palabra de Dios, destituidos de la gloria (presencia) de Dios y nadie, por obvias razones bíblicas, podrá por mucho que se esfuerce en ser bueno, que Dios pase por alto lo que ha determinado para el pecador.

  • Romanos 6:23: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Versión Reina Valera 60).
  • Romanos 3:23: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,” (VRV 60).

La Versión Castilian, dice de este mismo versículo: “Porque todos hemos pecado, y nadie puede tener parte por sí mismo en la gloria de Dios;”

Entonces, la paga de nuestro pecado es “muerte”, y nadie, ni por sí mismo, ni por mucho que se esfuerce podrá tener parte en la gloria de Dios. Entonces, la pregunta es: Si no es por uno mismo, entonces, ¿por quién?

Como hemos visto, además de estar muertos, y destituidos de Su gloria, tampoco somos aceptados por nuestros esfuerzos. Llámelos, “ser bueno”, “ser honesto”, “ser buen amigo”, “rezar todos los días”, “pertenecer a esta o a aquella iglesia”, etc. Efesios 1:3-6, enseña que es sólo por “su gloriosa misericordia”. (v. 6):

  • “¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por nuestra unión con Cristo nos bendijo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos! 4 Desde antes de la creación del mundo, Dios nos había escogido para que pudiéramos estar en su presencia santos y sin mancha. 5 Revestidos de su amor, Dios nos destinó de antemano a adoptarnos como hijos por medio de Jesucristo, y así lo hizo de acuerdo con su voluntad y buen parecer. 6 Alabemos, pues, a Dios, que con su gloriosa misericordia nos ha aceptado en su amado Hijo,” (VRV 60).

De igual manera, la epístola a los Romanos, afirma esta misma misericordia:

  • “Lo hace para que las riquezas de su gloria brillen con mucha más intensidad sobre aquellos a quienes les tiene misericordia, los que preparó de antemano para gloria. 24 Y nosotros estamos entre los que él eligió, ya sea del grupo de los judíos o de los gentiles.” (Romanos 9:23-24 – NTV, Nueva Traducción Viviente).

Anterior a este pasaje, pero en el mismo capítulo 9 de Romanos, se dice, hablando de la misericordia de Dios:

  • “Pues Dios le dijo a Moisés: «Tendré misericordia de quien yo quiera y mostraré compasión con quien yo quiera» [Ver Éxodo 33:19]. 16 Por lo tanto, es Dios quien decide tener misericordia. No depende de nuestro deseo ni de nuestro esfuerzo.” (Romanos 9:15-16 – NTV, Nueva Traducción Viviente).

Por lo tanto, es la misericordia de Dios y no nosotros, ni por nuestro deseo, ni tampoco por nuestro esfuerzo.

¿Cómo entonces, una persona que se cree buena y aquella que ha sido mala toda la vida, puede tener la salvación?

Dios le ha presentado a la humanidad la forma como pueden ser libres de Su juicio de condenación para la eternidad. Y el medio es, sólo por y a través de Su Hijo.

  • Juan 1:12: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;”
  • Romanos 10:9-11: “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.”
  • 1ª Juan 2:23: “… El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.”
  • 1ª Juan 4:15: “Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.”

¿Pero qué se debe hacer antes de confesar a Cristo para salvación? Arrepentirse. Simple y llanamente. Muchas personas que se dicen cristianas, han reconocido que efectivamente Cristo es el Hijo de Dios, pero su vida de “cristiano” no ha demostrado para nada arrepentimiento. Y aunque este espacio no será usado para la doctrina del arrepentimiento, sólo mencionaremos algunos versículos:

  • Marcos 1:15: “diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.”
  • Lucas 13:3: “Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.”
  • Hechos 3:19: “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,”

Resumiendo entonces, tenemos:

Todos han pecado delante de Dios, y nadie, ni con todo el esfuerzo humano podrá jamás obtener perdón de pecados y/o estar en Su presencia, a menos que quien traiga a esa persona a Él, sea Dios mismo. De ahí la importancia de presentar el verdadero Evangelio, para que el Espíritu Santo redarguya a quien haya de ser salvo y confiese, arrepentido, que Jesús es Salvador, Dios y Señor. Si Dios no hace la obra tanto en aquel que se considera “bueno”, como en aquel que es realmente “malo”, no habrá nada que hacer, por parte de la persona para lograr su salvación. Pero la cuestión es, si realmente las personas, tanto las que se creen “buenas”, como las que son realmente “malas”, se arrepientan, crean y confiesen que la Palabra/el Verbo de Dios hecho carne es, en la persona de Jesús, el único y suficiente salvador para sus vidas.

 

 

 

 
 
CARM ison