¿Es posible saber dónde fue enterrado Cristo?

Al inicio, de lo que se conoce como la semana de pasión, Jesús fue proclamado como Rey de Israel al entrar en la ciudad montando una asna: " 8 Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino. 9 Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!" (Mt 21:1-11). Pero fueron los líderes religiosos del tiempo de Jesús que trataron de silenciar a los recién descubiertos discípulos. En respuesta, Jesús, dice: “... Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían.” (Lc 19:40). El testimonio de la arqueología demuestra un cumplimiento de la propia profecía de Jesús de que aun “las piedras clamarían”. Los acontecimientos más importantes que rodearon la última semana de la vida de Jesús son, Su entierro y resurrección.

La arqueología ha descubierto muchas tumbas de Judea del 1º siglo que corresponden al tipo descrito en las narraciones del Evangelio. Turistas cristianos, favorecen generalmente a la “Tumba del Jardín”, descubierta por el oficial británico Charles Gordon en 1883, como el sitio del entierro de Cristo. La “Tumba del Jardín” es una tumba muy erosionada que se encuentra fuera de los muros actuales de Jerusalén. Está al lado de una colina de piedra caliza altamente erosionada denominada por Gordon, el “Cerro de la Calavera”.

En contraste al descubrimiento arqueológico de Gordon, posteriores investigaciones llevadas a cabo por los arqueólogos, Gabriel Barkay y Amos Kloner, han demostrado que la “Tumba del Jardín” es parte del área de un sistema de tipos de tumbas de la II Era de Hierro. Las tumbas más notables son de propiedad de la Ecole Biblique. Estas tumbas están fechadas desde los siglos VII y VII a. C. Sin embargo, el registro del Nuevo Testamento declara: “Y en el lugar donde había sido crucificado [Cristo], había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno.” (Jn 19:41). Obviamente, la “Tumba del Jardín” podría haber tenido 800 años de antigüedad en la época de Jesús. Por lo tanto, este lugar no puede cumplir con los detalles explícitos de los registros del Evangelio.

El tradicional lugar de la Iglesia del Santo Sepulcro tiene un significativo apoyo arqueológico como el verdadero lugar donde Jesús fue sepultado. Aunque ubicado dentro de los muros actuales de la Vieja Ciudad y las Escrituras especifican claramente que Jesús fue crucificado “cerca de la ciudad” (Jn 19:20), los muros modernos de la ciudad no siguen la secuencia antigua. La arqueóloga británica Katjleen Kenyon probó esto a finales de los 60, cuando descubrió que el muro que está cerrando la Iglesia del Santo Sepulcro era un “segundo muro”, el cual fue construido después de la época de Jesús, lo cual habría sucedido alrededor del 41 d. C. Por lo tanto, cuando Jesús fue crucificado, el sitio tradicional habría estado fuera del “primer muro” inicial.

Adicionalmente, otros arqueólogos han descubierto que una “puerta al jardín” se encontraba en el muro. Este hecho, bien correspondería con un jardín en esta área y de acuerdo al Nuevo Testamento. Otros exámenes de la tumbas en la cercanía de la Iglesia del Santo Sepulcro confirma que estas tumbas son del periodo tardío del segundo tempo (1º siglo d. C.), el cual fue el mismo período en el que vivió Jesús.

Las tumbas del segundo templo también corresponden a la tumba precisa en la cual fue colocado Jesús. En el 1º siglo existían dos clases de tumbas. Una de ellas era la tumba “kokim” más común, la cual empleaba nichos estrechos y largos, cortados en ángulos rectos dentro de las paredes que constituían la cámara de la tumba. El otro tipo de tumba era conocido como la tumba “thearcosolia”, la cual tenía bancas angostas cortadas en paralelo a la pared de la tumba y un arco superior a la entrada. Este era el tipo de tumba que estaba reservada para las personas de alta estima. Esta sería, presumiblemente, el tipo de tumba en la que Jesús fue colocado ya que el Nuevo Testamento registra que el lugar pertenecía a un hombre rico:

  • Mateo 27:57: “Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús.” (Cf. Isaías 53:9: “Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte…”).

Los discípulos pudieron ver dónde el cuerpo de Cristo había sido colocado:

  • Juan 20:5, 11: " 5 Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró. 11 Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro;”

Y esto solo era posible si la tumba contaba con una banca angosta y los ángeles sentados en la misma:

  • Juan 20:12: “y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.”

La Iglesia del Santo Sepulcro también encierra una porción de un cerro que se cree es el verdadero lugar del Calvario. Han existido excavaciones que han expuesto más de esta gran piedra mostrando que se trataba de una porción de piedra blanca de una cantera antes del exilio y que por la evidencia de cerámica encontrada en el sitio, se cree que es de la II Era de Hierro. Por lo tanto, se ha sugerido que si este es el sitio real de la sepultura de Cristo, entonces lo citado por Pedro del Salmo 118:22 (“La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo.”) puede tener una doble referencia en los siguientes textos

  • Hechos 4:11: “Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.”
  • 1ª Pedro 2:7: “Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo;”

En la época del 1º siglo a. C., esta cantera rechazada para basurero se habría convertido en un lugar para entierros. También existe evidencia que este lugar se encontraba ubicado cerca de un camino transitado en la época de Jesús y que hubiera dado otra similitud al sitio real de acuerdo al registro de los Evangelios, donde la cruz de Cristo estaba ubicada en forma visible para que Él fuera injuriado por aquellos que pasaban por este camino: “Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza,” (Mt 27:39).

Es esta antigua cantera la que mejor corresponde con los requisitos judíos y romanos para llevar a cabo una ejecución y su asociación con un lugar de muerte podría perfectamente explicar por qué fue llamado el “lugar de la calavera” en la época de Jesús. Hoy, esta roca puede ser vista a través de una sección bien conservada,a donde se ve y evidencia actividad de un terremoto, un hecho que concuerda muy bien con las narraciones del Evangelio: “Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;” (Mt 27:51).

 

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