¿Es un pecado maldecir o jurar en vano?

Para determinar si maldecir es o no un pecado, necesitamos, en primera instancia, discutir lo que es pecado y definir seguidamente lo que es maldecir o jurar.

La Biblia nos dice que pecar es, entre otras cosas:

  • Transgredir/quebrantar la Ley:
    • 1ª Juan 3:4: “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.”
  • Rebelarse contra Dios:
    • Deuteronomio 9:7: “Acuérdate, no olvides que has provocado la ira de Jehová tu Dios en el desierto; desde el día que saliste de la tierra de Egipto, hasta que entrasteis en este lugar, habéis sido rebeldes a Jehová.”
    • Josué 1:18: “Cualquiera que fuere rebelde a tu mandamiento, y no obedeciere a tus palabras en todas las cosas que le mandes, que muera; solamente que te esfuerces y seas valiente.”
  • Inclinar, un corazón no renovado hacia la maldad:
    • Génesis 6:5: “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.”
    • Génesis 8:21: “Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho.”
  • Inmundicia/iniquidad, mentira, maldad:
    • Proverbios 30:12: “Hay generación limpia en su propia opinión, Si bien no se ha limpiado de su inmundicia.”
    • Isaías 59:3: “Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua.”
  • Vergüenza:
    • Proverbios 14:34: “La justicia engrandece a la nación; Mas el pecado es afrenta de las naciones.”
  • Injusticia:
    • 1ª Juan 5:17: “Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte.”

Maldecir es nuestra forma de describir palabras que son, en la mayoría de los casos, cultural o socialmente inaceptables. Definir una palabra de maldición es como una pendiente resbaladiza y nada sencillo, porque las palabras toman un nuevo o diferente significado. Por ejemplo, en el idioma inglés, existen actualmente palabras autorizadas para describir las cosas tal como son, pero desafortunadamente han tomado un nuevo significado en la medida en que pasa el tiempo. Debido a esto, es casi que imposible crear una lista de palabras canonizadas que son consideradas maldiciones. Sin embargo, se puede concluir que existen palabras que son simplemente crudas o degradantes y por lo tanto, palabras sin duda alguna, de maldición.

Se necesita entender que maldecir puede también incluir cualquier expresión verbal de una palabra que no necesariamente pueda ser considerada como una palabra tradicionalmente de maldición. Esto significa que la comprensión de maldecir necesita ser ampliada para no solo incluir palabras cultural o socialmente inaceptables, sino también, cualquier palabra que es usada para menospreciar a otra persona o que exprese total insatisfacción en una situación particular, especialmente cuando esa insatisfacción es dirigida hacia Dios. Con frecuencia, los cristianos son culpables de sustituir palabras que son aceptadas más culturalmente en lugar de palabras no aceptadas que describan su insatisfacción con una situación, o aun, cuando se refiere a una persona en particular. Estas son llamadas eufemismos y no pueden ser consideradas como alternativas justificadas.

Las Escrituras tienen mucho que decir de la forma cómo los cristianos tienen que usar su propia lengua. Jesús, específicamente enseñó que lo que habla la boca es lo que sale del corazón:

  • Lucas 6:45: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.”

En Efesios 4:29, Pablo escribe: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.” Con relación a este versículo, John MacArthur. Ha escrito: “La palabra para ‘corrompida’ se refiere a lo que es sucio o podrido, así como una fruta podrida o carne putrefacta. El lenguaje sucio de cualquier índole nunca deberá pasar por los labios de un cristiano, porque está totalmente fuera del carácter con su nueva vida en Cristo”. La última parte del v. 29, ofrece un apropiado uso del lenguaje: “…para la necesaria edificación…”

Santiago 3:8-12 nos da tres ilustraciones tomadas de la naturaleza para demostrar la pecaminosidad de la maldición: “pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. 9 Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. 10 De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11 ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? 12 Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.”

Finalmente, 1ª Pedro 3:10, dice: “Porque: El que quiere amar la vida Y ver días buenos, Refrene su lengua de mal, Y sus labios no hablen engaño;”

Podemos concluir que la definición de pecado desde la misma Biblia, nuestra visión de la maldición y las muchas expresiones en el uso de nuestra lengua es, sin duda, que maldecir, es un pecado. Como cristianos, esperamos descansar en las promesas de Dios: “limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” (2 Co 7:1). Maldecir es contrario a descansar en las promesas de Dios ya que incumplimos el más grande de los mandamientos de Dios: Amar a Dios y a nuestro prójimo (Mt 22:37-40). Cuando maldecimos a alguien, no amamos a las personas y cuando maldecimos a Dios, demostramos que tampoco lo amamos a Él. Afortunadamente, Dios perdona nuestros pecados a través de la redención encontrada sólo en Jesucristo (Jn 3:16).

 

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