¿Es un pecado que las mujeres cristianas se decoloren o se tinturen el cabello?

Por, Matt Slick

No vemos nada en las Escrituras que prohíban a una mujer cristiana decolorarse o tinturarse su cabello. Sin embargo, la Biblia sí menciona que las mujeres deben vestirse en forma decorosa. Vamos a echar un vistazo a algunos pasajes bíblicos que hablan acerca de la apariencia de una mujer piadosa.

  • Proverbios 7:10-12: “Cuando he aquí, una mujer le sale al encuentro, Con atavío de ramera y astuta de corazón. gr Alborotadora y rencillosa, Sus pies no pueden estar en casa; 12 Unas veces está en la calle, otras veces en las plazas, Acechando por todas las esquinas”.
    • En el anterior pasaje leemos que las mujeres pueden vestirse provocadoramente para intentar llamar la atención a su sexualidad, o a una aventura sexual, pero esto, se aleja del vestirse modestamente.
  • 1ª Timoteo 2:9-10: “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, 10 sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad”.
    • En este pasaje, Pablo les pide a las mujeres que se vistan con sencillez, decencia y modestia. Debemos entender que en una cultura donde las personas no tenían por costumbre bañarse diariamente o tenían la capacidad económica para vestirse en forma ostentosa, lo hacían para presumir. Tal tipo de vestimenta podría fácilmente, en esa cultura, ser interpretado como un intento de mostrar riquezas y un nivel social superior ya que, con frecuencia, ese era el verdadero propósito de las mujeres. Además, los peinados ostentosos, como el uso de joyas, era parte de esa vestimenta. En sí, estas cosas no son pecaminosas, pero Pablo estaba usando los ejemplos de ese exceso de atavío como ejemplos de lo que no se debe hacer aún, en esta época moderna. Más bien, el vestirse modestamente, y con buenas obras, o el hacer lo bueno, es lo que se espera de mujeres que aman y respetan a Dios.
  • 1ª Pedro 3:3-4: “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, 4 sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios”.
    • De igual manera, Pedro afirma que la belleza externa no depende de los atavíos o apariencias externas, “sino de lo que hay en el corazón”.

Las mujeres de hoy, que usan estilos de ropa modernos, necesitan ser conscientes de lo que usan y cómo lo usan. Por lo tanto, si una mujer cristiana tiene una figura agradable, ella no debe vestirse de forma que su razón principal sea la de atraer, sobre su sexualidad, las miradas masculinas. Cualquier cosa que haga una mujer cristiana para mostrar feminidad, debe hacerlo en forma modesta y con gusto.

La idea que Pablo y Pedro desean presentar, es que cada mujer cristiana se vista de forma sencilla y modesta, ya que finalmente lo que importa es lo que hay en su corazón.

¿Es, por lo tanto, pecado que las mujeres cristianas se decoloren o tiñen el cabello? No lo es. Por lo menos, las Escrituras no lo afirman.

 

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