¿Está bien que los cristianos dancen?

Sí. Los cristianos pueden danzar. La danza, por lo menos, en el Antiguo Testamento, es bíblica:

  • 1º Samuel 18:6: “Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música.”
  • 2º Samuel 6:14: “Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino.”
  • Salmo 149:3: “Alaben su nombre con danza; Con pandero y arpa a él canten.”

Ahora bien, el hecho de que en la Biblia se apruebe la danza, no significa que todos los estilos de danza son aceptables. En la cultura moderna los estilos diferentes de danza, particularmente el baile en clubes nocturnos o discotecas son, indecentes. Algunos de sus movimientos son sexualmente explícitos en naturaleza y demuestran una falta de moral que se agrava por el movimiento rítmico, sensual del mismo baile.

No es posible dar una aprobación o desaprobación a nivel general y cubrir todas las posibles combinaciones de estilos en la danza. Por lo tanto, necesitamos usar del amor cristiano y el discernimiento bíblico. Vamos a usar el sentido común. Somos libres de bailar con nuestras esposas en bodas. De hecho y en mi caso particular, lo hago con ella de forma espontánea en un abrazo cálido en la cocina cuando tenemos un encuentro casual. Pero como cristianos no somos libres para participar en cualquier forma de baila que pudiera incitar a otros a la lascivia, la excitación o incitación sexual o ser tocado de forma inapropiada.

NOTA DEL TRADUCTOR: No es lo mismo la danza bíblica que el baile mundano. En nuestros países latinos, desafortunadamente hoy día, la danza bíblica en algunas iglesias, más que espontánea y guiada por el Espíritu Santo, consiste de una serie de pasos coreográficos tipo espectáculo. En muchas iglesias la han vuelto más un baile mundano que una danza para alabar Su nombre de acuerdo a los ejemplos vistos en el Antiguo Testamento. De ahí que muchas iglesias no comparten el pensamiento de tener ni danza ni escuela de danza bíblica (Romanos 14-15).  Al hacer un estudio del Nuevo Testamento, indudablemente notaremos que la Iglesia Cristiana primitiva, no desarrolló este, mal llamado “ministerio de danza”.

 

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