¿Estamos o no supuestos a aborrecer?

Lucas 14:26 y 1ª Juan 3:15

  1. Aborrecer
    1. Lucas 14:26: “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.
  2. No aborrecer
    1. 1ª Juan 3:15: “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.”

En Lucas 14:26, Jesús está estableciendo una comparación de importancia al exagerar una relación. Lo que está diciendo es que es más importante amarlo a Él que a cualquiera otro, incluyendo nuestros familiares. Claro está que Él no está diciendo que aborrezcamos a nuestros familiares sino que al compararlo con Él, nuestro amor debe ser más grande que aquel que les tenemos a nuestros familiares.

En 1ª Juan 3:15, el escritor está escribiéndole a la Iglesia acerca de que la permanencia en Él está fundamentada en no aborrecer al hermano; o sea, que se le debe amar por encima de sus pecados y carácter. La palabra “permanente” (de “permanecer”) en este versículo ocurre también en 1ª Juan 2:24, 28; 3:6, 24, etc.)

Vemos entonces que un genuino Cristiano amará al Señor Jesús de forma primordial y al hacerlo, permanece en Él, no odiando a su hermano.


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