El Evangelio para Católicos Romanos

Este escrito consta de dos partes. La primera explica y documenta la posición de la Iglesia Católico Romana respecto a la justificación. La segunda parte presenta la verdad del evangelio en contraste a la posición de la Iglesia Católica. Si usted quiere ir directamente a la presentación del Evangelio para Católicos, simplemente baje hacia el final de la página.

Debido al gran énfasis en la Tradición Sagrada dentro de la Iglesia Católica y debido a que muchos Católicos Romanos apelan a la autoridad de la Iglesia Católica Romana, la Palabra de Dios es puesta en segundo lugar, luego de la misma Iglesia Católica en relación de autoridad. Por causa de esto, muchos Católicos apelan a sus obras, en combinación con el sacrificio de Cristo como medio para ser justificados delante de Dios. El Concilio de Trento expresa esto plenamente:

“CANON XIV. Si alguno dijere, que el hombre queda absuelto de los pecados, y se justifica precisamente porque cree con certidumbre que está absuelto y justificado; o que ninguno lo está verdaderamente sino el que cree que lo está; y que con sola esta fe queda perfecta la absolución y justificación; sea excomulgado.”

La Justificación es la declaración legal por parte de Dios sobre el pecador, en donde Dios mismo declara al pecador justo delante de Su presencia. Esta justificación esta basada completa y solamente en la obra de Cristo en la cruz. No podemos obtener justificación o meritos de justificación por ningún otro medio. Si pudiésemos, entonces Cristo murió en vano. “No desecho la gracia de Dios, porque si la justicia viniese a través de la ley, entonces en vano murió Cristo,” (Gálatas 2:21). Debido a que la justicia no puede venir a través de la Ley (a través de nuestros esfuerzos y meritos), la Biblia declara que somos justificados delante de Dios a través de la fe:

  • “Por lo tanto concluimos que el hombre es justificado por fe sin las obras de la Ley” (Romanos 8:39).
  • “Pues, ¿Qué dice la Escritura?: Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia.” (Romanos 4:3).
  • “Pero al que no trabaja, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.” (Romanos 4:5).
  • “Justificados, pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo,” (Romanos 5:1).
  • “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios,” (Efesios 2:8).

Sin embargo, en el Catolicismo Romano, la justificación por fe es negada.

CANON XII. “Si alguno dijere, que la fe justificante no es otra cosa que la confianza en la divina misericordia, que perdona los pecados por Jesucristo; o que sola aquella confianza es la que nos justifica; sea excomulgado.”

¿En quien debemos creer? ¿En la Iglesia Católica Romana o en la palabra de Dios? Aun más, la ICR establece que la justificación no se recibe por fe, sino por el bautismo. El Catecismo de la Iglesia Católica dice en el párrafo, 1992, que “…La justificación es concedida por el bautismo, sacramento de la fe.” Esto significa que la fe no es el instrumento para obtener la justificación; sino que a través de una ordenanza desarrollada por un sacerdote en la Iglesia Católica Romana.

Es más, el bautismo es la única gracia inicial dentro del camino de la justificación. El Católico Romano mantiene su posición delante de Dios a través de sus esfuerzos.

“Nadie puede merecer la gracia primera que está en el inicio de la conversión. Bajo la moción del Espíritu Santo podemos merecer en favor nuestro y de los demás todas las gracias útiles para llegar a la vida eterna, como también los necesarios bienes temporales.” (Catecismo de la Iglesia Católica, CIC, Párrafo 2027)

El problema aquí es la ICR nos esta enseñando a “merecer en favor nuestro y de los demás todas las gracias útiles para llegar a la vida eterna.” No puedes merecer la gracia. La Gracia es un favor inmerecido. Merito, de acuerdo con el CIC, párrafo 2006, “…retribución debida por parte de una comunidad o una sociedad por la acción de uno de sus miembros, experimentada como obra buena u obra mala, digna de recompensa o de sanción…” Esto significa que merito es algo que se debe. En contraste, la gracia no es algo que se debe. Por tanto, la ICR enseña lo contrario a la palabra de Dios con respecto a la gracia y justificación.

El triste resultado es que en el Catolicismo Romano, la justificación delante de Dios es un proceso que es mantenido por los esfuerzos y obras del Católico Romano. Esta es una desafortunada enseñanza debido a que pone una tremenda carga de obras sobre los hombros del pecador. En contrate, la Biblia enseña que la justificación/salvación es por fe.

  • “Pero al que no trabaja, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.” (Romanos 4:5).
  • “Justificados, pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo,” (Romanos 5:1).
  • “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios,” (Efesios 2:8).

El Evangelio para Católicos Romanos

El Evangelio para los Católicos Romanos es el mismo que para todos y se obtiene a través de la fe, al creer y confiar solo en Jesús, el cual es Dios en la carne, para el perdón de los pecados. La Salvación no se encuentra en una verdadera iglesia. La Salvación no se obtiene siendo bueno. La Salvación no se obtiene teniendo buenas obras. La Salvación no se obtiene con un corazón sincero. La Salvación no se obtiene enmendando nuestros pecados a través de restauración, o penitencia o indulgencias. Nunca podrá usted hacer suficiente para agradar a Dios.

Debido a que Dios es infinitamente santo y justo, y debido a que somos pecadores, somos incapaces de agradar a Dios en cualquier cosa que hagamos. De hecho, nuestras obras de justicia son consideradas como trapos de inmundicia delante de Dios (Isaías 64:6). No puedes hacer nada para merecer el perdón o mantener el perdón. La Salvación delante de Dios no es administrada a nosotros a través de un sacerdocio terrenal como el Católico o al rociarnos con agua, o hacer penitencias, o la recitación de oraciones preconcebidas. La Salvación para los Cristianos no se basa en los esfuerzos de la persona que espera y trata y se preocupa de ser suficientemente buena para mantenerse salva.

Aquel error solo lleva a la desesperada e infructuosa dependencia a la Iglesia Católica Romana como el único medio por el cual la Salvación puede ser distribuida y mantenida. Es este error, la gente busca obtener el cielo al esforzarse siendo buenas, haciendo lo que la Iglesia Católica les enseña, oraciones a María, indulgencias, el Rosario, y una multitud de obras hechas por hombres. Recuerde, en la ICR, la Salvación es a través de la Iglesia y sus sacramentos, y no a través de Jesús solamente, a través de la fe solamente. Esto es exactamente igual como los cultos de los Mormones y Los Testigos de Jehová hacen, enseñando que la verdadera salvación es encontrada solo en su iglesia y si siguen la revelación y autoridad de sus maestros de iglesia y sus tradiciones.

¿Esta usted cansado de las obras requeridas?

En gran contraste a la posición de la Iglesia Católica Romana, si usted quiere ser perdonado de sus pecados, de una vez y para siempre, entonces necesita venir a Cristo ( Mateo 11:28). Necesita recibir a Jesús como Señor y Salvador (Juan 1:12; Romanos 10:13). Tiene que pedirle a Jesús que perdone sus pecados (Juan 14:14), y confíe solo en El y no en lo que usted puede hacer. Recuerde, sus buenas obras no tienen merito delante de Dios (Isaías 64:6). Es mas, si usted tiene fe, la causa de esa fe es la obra de Dios (Juan 6:28-29). Si usted cree, es debido a que Dios le concedió el creer (Filipenses 1:29). No es porque usted fue bautizado, o por hacer lo bueno, o por ser sincero. Todo viene de Dios. El Señor debe recibir toda la gloria por la Salvación debido a que reside completa y totalmente en El. La Salvación descansa solo en Cristo y es recibido por fe aparte de las obras.

Por favor, lea las siguientes escrituras cuidadosamente:

  1. “Por cuanto todos han pecado y están destituidos de la gloria de Dios,” (Romanos 3:23)
  2. “Porque la paga del pecado es muerte, pero la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús nuestro Señor,” (Romanos 6:23).
  3. “El mismo llevó nuestros pecados en Su cuerpo sobre la cruz, para que nosotros estando muertos al pecado, vivamos a la justicia, ¡Por su llaga fuimos curados!” (1 Pedro 2:24).
  4. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en El.” (2 Corintios 5:21).
  5. “Si piden cualquier cosa en mi nombre, yo o haré,” (Juan 14:14).
  6. “Venid a mi, todos los que estáis trabajados y cargados que yo os haré descansar, llevad Mi yugo sobre vosotros, y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas,” (Mateo 11:28-29).
  7. “Pero a todos los que le recibieron, a quienes creen en Su Nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios,” (Juan 1:12).
  8. “No desecho la gracia de Dios, porque si la justicia viniese a través de la Ley, en vano murió Cristo,” (Gálatas 2:21).
  9. “Por tanto, concluimos, que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley,” (Romanos 3:28).
  10. “¿Qué dice la Escritura? Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia,” (Romanos 4:3).
  11. “Pero el que no obra, sino que cree a aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia,” (Romanos 4:5).
  12. “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna y para que creáis en el nombre del hijo de Dios,” (1 Juan 5:13).

Una sugerencia de oración

Esta oración sugerida no es una formula, sino una representación de principios bíblicos a través de los cuales usted puede entender mejor el verdadero evangelio y recibir a Cristo como su Señor y Salvador. No es una formula derivada de la Tradición Sagrada o Estampada con el sello de la aprobación de la Iglesia Católica Romana. Sus principios se derivan de las Escrituras: somos pecadores; Dios es Santo; no podemos ganar la salvación; la salvación es un don gratuito; oramos a Cristo; Jesús es el único camino; recibir a Cristo; fe, etc.

“Señor Jesús, admito que soy un pecador y que te he ofendido al romper Tu Santa Ley. Confieso mis pecados a Ti y te pido perdón a Ti y a nadie más por el perdón de mis pecados. Reconozco quien eres, Dios en la carne, creador, Señor, quien llevó mis pecados en Su Cuerpo en la cruz y vengo a Ti y confío solo en Ti, a través de la fe, para que Tu me perdones completamente por mis pecados para que pueda tener vida eterna. Te pido Señor que vengas a mi corazón, se mi Señor, perdona mis pecados. Señor solo confío en Ti, en la obra de la cruz solamente y no en cualquier Iglesia, ni en un santo, ni en María, ni en sacerdotes, sino solo en Ti. Señor Jesús, te recibo, vengo a Ti, pido que me perdones y me justifiques por fe, solo confío en Ti. Gracias.”

Si usted es Católico Romano y ha confiado sólo en Cristo para el perdón de sus pecados, entonces bienvenido al cuerpo de Cristo. Bienvenido a la salvación y el don gratuito del perdón en Jesús.

Ahora, le recomiendo que lea la Biblia regularmente, hable con Jesús diariamente en oración, y busque una Iglesia que enseñe y se enfoque en Jesús como Señor, como Salvador y se ajuste solo a la Biblia.

 

Este artículo también está disponible en: inglés.

 

 

 

 
 
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