¿Existíamos con Dios antes de que naciéramos en la tierra?

No. Nosotros no existíamos en ninguna clase de estado o condición. 1ª Corintios 15:46-47 dice: “Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. 47El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.” Aquí, el contexto está tratando con la resurrección del cuerpo. Empezando desde el versículo 35, Pablo pregunta: “…¿Cómo resucitarán los muertos?...” Entonces, Pablo pasa a explicar la resurrección del creyente y cómo el cuerpo natural debe morir antes que el espiritual sea levantado. Pablo simplemente está describiendo el orden apropiado de la existencia. Primero viene el cuerpo natural, después el espiritual o el cuerpo resucitado. Si hubiéramos vivido en una existencia previa, entonces Pablo hubiera podido decir algo como: “Primero viene nuestro cuerpo espiritual, después, nuestro cuerpo natural y finalmente nuestro cuerpo resucitado.” Sólo 1ª Corintios 15:46-47 debería ser suficiente para colocar el argumento al resto.

Sin embargo, algunos dicen que 1ª Corintios 15 está tratando solamente con la resurrección y que no excluye una preexistencia. Pablo menciona la naturaleza del hombre en el orden correcto: natural, después, espiritual. Pablo continúa en los versículos 48 y 49: “Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. 49Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.” Note que Pablo primeramente dice que somos nacidos de la tierra y después del cielo. Después, en el versículo 49 Pablo dice que la imagen celestial, espiritual del hombre está en el futuro, no en tiempo pasado. El orden propio de la existencia es, primeramente el terrenal t después el celestial. Por lo tanto, es claro que nosotros no tenemos una existencia previa.

Jeremías 1:5

Este versículo es comúnmente usado: “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.” (Jer 1:5). Este versículo no está hablando de preexistencia. Está hablando de la ordenación y señalamiento de Jeremías como profeta de la nación de Israel.

Los Mormones dicen que nosotros preexistimos con Dios. Que Dios y su esposa diosa produjeron hijos que existían “espiritualmente” en un planeta los cuales habitan los cuerpos humanos en el nacimiento terrenal. Esta es pura invención Mormona y no se encuentra en la Biblia. Así que ellos necesitan encontrar lo que sea en la Biblia para poder sostener esta falsa doctrina.

Un punto adicional que vale la pena mirar es la forma como Dios usa la palabra “conocer”. Por ejemplo, la Biblia dice que Dios sólo conoce a los creyentes, no a los no creyentes: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.” (Jn 10:27). “Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.” (2 Ti 2:19). “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” 23Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mt 7:21-23). Claro que Dios sabe quién es cada uno, Él es omnisciente. Pero Dios nos está mostrando que cuando Él dice que nos conoce, Él se está refiriendo a una relación de salvación.

Por lo tanto, nosotros no preexistíamos. Somos nacidos en este mundo y entraremos al siguiente.

 

 

 

 
 
CARM ison